23/07/2026
A PESAR DEL RECRUDECIMIENTO DE LA PERSECUCIÓN, EL CRISTIANISMO SIGUE CRECIENDO, INCLUSO EN LOS PAÍSES MÁS HOSTILES
A pesar de que cada año unos 380 millones de creyentes sufren persecución, el cristianismo sigue creciendo, incluso en los países más hostiles, donde la fidelidad a la fe suele acarrear encarcelamiento, tortura o muerte.
El Índice Global de Persecución 2026, publicado recientemente por International Christian Concern (ICC), comienza con un llamamiento urgente: «Nuestros hermanos y hermanas en Cristo son golpeados, encarcelados e incluso asesinados por su fe. En muchos países, es ilegal que compartan el Evangelio. Debemos apoyarles». Cada nueva página del informe ofrece un panorama aleccionador, aunque esperanzador, de la libertad religiosa mundial frente a una persecución que crece rápidamente.
Entre las tendencias más alarmantes se encuentran:
· El creciente «nacionalismo religioso» que sofoca la libertad religiosa.
· La «represión transnacional», en la que los gobiernos persiguen a las minorías
religiosas y a los disidentes más allá de sus fronteras.
· El endurecimiento del control estatal sobre las organizaciones religiosas.
· El auge del terrorismo y el autoritarismo, que alimentan la violencia y la opresión.
· Los regímenes extranjeros que aprovechan la tecnología occidental para intensificar la persecución.
Sin embargo, en medio de la oscuridad, la esperanza persiste. A pesar de la represión implacable, el cristianismo se mantiene e incluso continúa expandiéndose en lugares sorprendentes como Irán y Asia. Los creyentes se niegan a guardar silencio.
«Aunque el autoritarismo sigue arraigado, se enfrenta a una resistencia cada vez mayor», señala el informe, y añade: «Los movimientos de oposición de Turquía han desafiado la represión para organizar manifestaciones masivas en las que se exigen elecciones libres y el restablecimiento de las libertades civiles. Y en Irán, la valentía de las mujeres y de los líderes comunitarios ha impulsado las protestas en curso que ponen de manifiesto la fragilidad moral y política del régimen».
El informe, de 124 páginas, analiza la evolución de la situación en 22 países, 13 de los cuales han sido designados por el Departamento de Estado de EE. UU. como «países de especial preocupación», lo que indica «violaciones sistemáticas, continuadas y graves de la libertad religiosa».
En el sur de Asia, los grupos hindúes militantes atacan cada vez más a los cristianos, mientras que los gobiernos locales de algunas regiones han promulgado leyes contra la conversión que «penalizan la expresión religiosa básica». En Myanmar, se recurre habitualmente al nacionalismo budista para justificar la destrucción de pueblos cristianos enteros.
En Turquía y en ciertos regímenes comunistas se recurre a la «represión transnacional», utilizando redes de inteligencia globales para vigilar, intimidar e incluso secuestrar a críticos exiliados y a minorías religiosas. Los agentes comunistas, en particular, presionan a los gobiernos extranjeros para que repatríen a los solicitantes de asilo y acosan a las comunidades de la diáspora en Asia, África y Occidente.
Los regímenes que buscan el dominio total dictan ahora los nombramientos del clero, los sermones en línea e incluso la arquitectura de los edificios eclesiásticos.
El terrorismo islamista continúa cobrándose un número devastador de vidas. En algunas zonas de África, los yihadistas masacran habitualmente a decenas de cristianos de una sola vez. A nivel mundial, «miles de cristianos han sido asesinados o desplazados en ataques destinados a erradicar la presencia cristiana de los territorios en disputa», señala el informe.
El autoritarismo, por su parte, aplasta cualquier atisbo de disidencia. En Irán, «la policía moral ha vuelto a las calles, imponiendo con impunidad severos códigos religiosos» contra quienes se desvían de la estricta ideología islamista del régimen.
La presión no se limita a tierras lejanas. El ICC señala que «aunque los cristianos de los países occidentales no sufren la misma persecución atroz a la que se enfrentan los creyentes en otros focos de conflicto, la libertad religiosa en algunos rincones de Occidente se está erosionando». (Lee sobre el aumento de los delitos de odio contra los cristianos en toda Europa).
Las restricciones que sufren las mujeres en todo el mundo también se están intensificando. «En innumerables comunidades de todo el mundo, las mujeres pertenecientes a grupos religiosos desfavorecidos se enfrentan a restricciones especialmente severas de sus derechos y libertades», subrayaba el informe. En ningún lugar resulta esto más evidente que en Afganistán, donde las mujeres «siguen estando casi totalmente excluidas de la vida pública bajo el régimen talibán».
El presidente de ICC, Shawn Wright, subrayó la realidad bíblica: «Las Escrituras nos recuerdan que la persecución no es una anomalía, sino algo previsible para quienes siguen a Cristo. […] Si observamos el panorama mundial, estas presiones no están disminuyendo, sino que se están intensificando».
«Como ministerio», añadió, «nos preocupa profundamente el crecimiento y la expansión del islam radical y otras ideologías hostiles que buscan suprimir o erradicar el testimonio cristiano. Reconocemos que las fuerzas del mal están trabajando activamente para oponerse a la Iglesia y obstaculizar el avance del Evangelio».
Las tendencias de intimidación, desplazamiento y violencia «no son abstractas. Representan a hombres, mujeres y niños reales que sufren por el Nombre de Cristo. Las Escrituras nos llaman a “acordarnos de quienes están presos, como si nosotros también lo estuviéramos con ellos”».
Nadine Maenza, copresidenta de la mesa redonda sobre Libertad Religiosa Internacional, se hizo eco de ese llamamiento a la acción: «Nuestras oraciones, nuestra defensa y nuestro apoyo se ofrecen, en última instancia, al propio Cristo, quien nos recuerda en Mateo 25:40: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis”».
Concluyó afirmando que «es urgente trabajar juntos para reforzar las condiciones de libertad religiosa, tanto en estos países como a nivel mundial».
Pasajes bíblicos para meditar ante el aumento de la persecución: Juan 16:33, Mateo 5:10-12, Juan 15:18-25, Romanos 8:18 y Apocalipsis 2:10-11.
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