23/04/2026
“Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Y exhibirá tu justicia como la luz, y tus derechos como el medio día.”
(Salmos 37:4-6)
Este pasaje nos invita a cambiar la forma en que vivimos: dejar de luchar solos y empezar a confiar verdaderamente en Dios. Cuando ponemos nuestra “delicia” en Él, no se trata solo de pedir cosas, sino de disfrutar su presencia, de conocerlo y permitir que transforme nuestro corazón. Entonces, nuestros deseos comienzan a alinearse con su propósito, y lo que anhelamos deja de ser solo nuestro, para convertirse en parte de su plan.
Encomendarle el camino significa soltar el control, entregarle nuestras cargas, decisiones y preocupaciones, aun cuando no entendamos lo que está pasando. Confiar en Él es creer que, aunque el proceso sea lento o difícil, Dios nunca llega tarde. Él actúa en silencio, ordena lo que no vemos y abre caminos donde parecía no haber salida.
Y la promesa es hermosa: Él hará. Hará que todo encaje, que tu esfuerzo tenga fruto, que tu justicia brille aunque hoy parezca oculta. Dios no olvida, no abandona y no falla. Solo nos pide fe, paciencia y un corazón rendido.