04/08/2026
Resumen Parashat Re'eh
Texto: Deuteronomio (Devarim) 11:26–16:17
Haftará: Isaías 54:11–55:5
Significado del nombre: Re'eh (רְאֵה) significa «Ve» o «Mira», en segunda persona del singular masculino. La parasha toma su nombre de la primera palabra del versículo inicial; esta semana la Parashá nos habla sobre:
1. Bendición y maldición: la elección fundamental (Deut. 11:26–32)
La parasha se abre con una de las declaraciones más célebres de la Torá:
> «רְאֵה אָנֹכִי נֹתֵן לִפְנֵיכֶם הַיּוֹם בְּרָכָה וּקְלָלָה»
«Ve: yo pongo hoy delante de vosotros bendición y maldición» (Deut. 11:26)
Moisés presenta a Israel dos caminos: la bendición (berajá, בְּרָכָה) si obedecen los mandamientos del Eterno, y la maldición (kelalá, קְלָלָה) si se apartan. Estas debían ser proclamadas sobre el monte Gerizim (bendición) y el monte Ebal (maldición) al entrar en la Tierra Prometida .
El Gaón de Vilna (siglo XVIII) destacó que la palabra re'eh está en singular para que nadie diga: «¿Qué importa mi elección si la mayoría del mundo obra el mal?» Cada individuo es responsable de su propia decisión . Además, el verbo notén lifnéjém («pongo delante de vosotros») está en tiempo presente, indicando que esta elección es perpetua, aplicable a cada generación y a cada momento .
2. El lugar central de adoración (Deut. 12:1–28)
Moisés instruye a Israel a destruir completamente los lugares de culto pagano en la Tierra de Canaán. En contraste, debe establecerse un santuario central —«el lugar que el Eterno escogerá para hacer habitar allí Su Nombre» (12:5)— donde se lleven los sacrificios. Esto centraliza la adoración y evita la dispersión idolátrica .
Se permite degollar animales fuera del santuario para consumo doméstico, pero no como sacrificio. La sangre, que en el Templo se derrama sobre el altar, está prohibida para el consumo (12:16, 12:23–25).
3. Contra la idolatría, el falso profeta y la apostasía (Deut. 12:29–13:19)
Se establecen tres casos de seducción idolátrica con pena capital:
- El falso profeta que realiza señales milagrosas para incitar al culto de otros dioses (13:2–6).
- El instigador íntimo —un familiar o amigo cercano— que secretamente invita a servir a dioses extraños (13:7–12).
- La ciudad apóstata ('ír hannidajat, עִיר הַנִּדַּחַת), cuyos habitantes se hayan desviado colectivamente; debe ser destruida totalmente, incluido su botín (13:13–19).
Estas leyes refuerzan la exclusividad del pacto con el Eterno y la gravedad de la idolatría en la comunidad israelita.
4. Leyes de kasherut y santidad personal (Deut. 14:1–21)
- Prohibición de automutilación como práctica funeraria pagana (14:1).
- Leyes dietéticas: se repiten los signos distintivos de animales, peces y aves kosher, ya enunciados en Levítico 11. Se reitera la prohibición de consumir la avestruz (ja'ana, יַעֲנָה), el cerdo (jazir, חֲזִיר), y otras especies impuras (14:3–20).
- Prohibición de cocer el cabrito en la leche de su madre (14:21), base textual del principio rabínico de separación total entre carne y lácteos.
5. Diezmos, caridad y justicia social (Deut. 14:22–29)
- Ma'aser sheni (מַעֲשֵׂר שֵׁנִי): cada tres años, el segundo diezmo debe consumirse en Jerusalén o canjearse por dinero para adquirir alimentos allí (14:22–26).
- Ma'aser ani (מַעֲשֵׂר עָנִי): en el tercer y sexto año del ciclo sabático, el diezmo se destina a los levitas, los extranjeros, los huérfanos y las viudas (14:28–29).
- Tzedaká (צְדָקָה): el mandamiento de asistir al necesitado con donativos o préstamos sin interés (15:7–8).
6. El año sabático: liberación de deudas (Deut. 15:1–11)
Cada séptimo año (shmitá, שְׁמִטָּה) todas las deudas contraídas entre hermanos israelitas quedan remitidas (shamot, שָׁמוֹט). Moisés advierte que el corazón no debe ser «mezquino» (kameitz, קָמֵץ) al acercarse el año sabático; por el contrario, debe darse generosamente, pues el Eterno bendecirá la obra de las manos (15:9–10) .
7. Liberación del esclavo hebreo (Deut. 15:12–18)
Un israelita vendido como esclavo debe ser liberado tras seis años de servicio, y no debe irse con las manos vacías: el amo debe proveerle ganado, grano y vino de su propiedad (15:13–14). Si el esclavo desea quedarse por amor a su amo, se perfora su oreja ante la puerta como signo de servidumbre voluntaria perpetua (15:16–17). Este pasaje subraya que Israel misma fue esclava en Egipto y que la libertad es un derecho divino.
8. Primogénitos de ganado (Deut. 15:19–23)
Los primogénitos machos de bueyes y ovejas, si son sin defecto, pertenecen al Eterno. Su carne debe comerse ante el Eterno en el lugar escogido, compartiéndose con los kohanim (sacerdotes).
9. Las tres festividades de peregrinaje (Deut. 16:1–17)
La parasha concluye con las leyes de las tres shalosh regalim (שָׁלֹשׁ רְגָלִים):
1. Pésaj (פֶּסַח): en el mes de Aviv, conmemorando la salida de Egipto. Se come mazá y no debe quedar nada de la víctima pas hasta la mañana (16:1–8).
2. Shavuot (שָׁבוּעוֹת): siete semanas después de Pésaj, celebrando la cosecha del trigo (16:9–12).
3. Sukkot (סֻכּוֹת): siete días de tabernáculos tras la cosecha, con alegría y participación de toda la familia (16:13–15).
Todos los varones deben comparecer «ante el Eterno» en el lugar escogido, trayendo ofrendas según la bendición recibida (16:16–17) .
Re'eh — El poder de la visión espiritual
Ver para elegir la bendición.
La parasha no comienza con «Escucha» (Shema, שְׁמַע), sino con «Ve» (Re'eh, רְאֵה). La diferencia es profunda. El oído recibe información; la vista exige discernimiento. En hebreo, el verbo lir'ot (לִרְאוֹת) implica no solo percepción ocular, sino comprensión interior (ra'ah también significa «entender» en textos bíblicos).
Moisés no dice: «He aquí, os puse bendición y maldición», sino: «Yo pongo (anojí notén, אָנֹכִי נֹתֵן) delante de vosotros». El Eterno no impone; presenta. La bendición y la maldición, no son castigos arbitrarios que caen desde el cielo: son consecuencias naturales de la elección. Como enseñó el Vilna Gaon, el uso del singular (re'eh, no re'u) es una llamada a la responsabilidad individual: nadie puede esconderse en la masa .
Pero hay un peligro mayor que la maldición explícita: es la ceguera. La maldición verdadera no es sufrir, sino no ver las opciones que el Eterno coloca ante nosotros. El Midrash comenta que la serpiente en el Edén «vio» que el árbol era bueno para comer (Gén. 3:6), pero su visión era distorsionada por el deseo. Ver con claridad exige santificar los ojos.
Aplicación práctica: Cada mañana, al despertar, recitamos el Mode Ani (מוֹדֶה אֲנִי). Pero antes de hablar, antes de actuar, debemos preguntarnos: ¿Qué estoy viendo hoy? ¿Veo al prójimo como obstáculo o como imagen del Divino? ¿Veo la Torá como carga o como bendición? ¿Veo mis dificultades como castigo o como oportunidad de crecimiento?
La parasha de Re'eh nos enseña que la bendición no es un regalo pasivo; es un estado que se alcanza mediante la elección consciente. El Eterno pone ambas posibilidades delante de nosotros hoy (hayom, הַיּוֹם), en este momento. No podemos culpar al destino, ni al entorno, ni a la sociedad. La bendición comienza cuando abrimos los ojos —no solo los físicos, sino los del alma— y decidimos ver el mundo como un lugar donde la santidad es posible.
«Ve, pongo delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal… Elige, pues, la vida» (Deut. 30:15, 19).
Que seamos merecedores de elegir siempre la bendición.
Jazak UBaruj!!!