27/05/2026
A veces sentimos que el Espíritu Santo está lejos, como si fuera algo difícil de entender o experimentar.
Pero no es así.
Jesús nos lo dejó para que no camináramos solos, para acompañarnos, consolarnos y guiarnos en lo cotidiano, en lo simple, en lo real.
Todos podemos aprender a hablar con el cuando:
sentimos miedo.
necesitamos pedir perdón.
No sabemos qué hacer o incluso antes de dormir.
Porque una relación con el Espíritu Santo no es complicada, es cercana, sencilla y transforma nuestra vida.
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