29/07/2026
A menudo nos impacientamos por ver resultados, éxitos o bendiciones visibles en nuestra vida (los frutos), olvidando que lo más importante ocurre en lo secreto. Antes de que un árbol pueda sostener ramas cargadas y dar buen alimento, necesita extender y fortalecer sus raíces bajo la tierra, absorbiendo agua y nutrientes invisibles pero vitales. De la misma manera, Dios trabaja primero en nuestro interior, sanando nuestro carácter, fortaleciendo nuestra fe y limpiando aquello que no se ve, para que cuando los frutos lleguen, estos sean firmes, verdaderos y capaces de sostener el propósito que Él tiene para nosotros.
Versículo bíblico
"Sea vuestra raíz arraigada y cimentada en amor..." — Efesios 3:17 (o también: "Arrancados y edificados en él, y confirmados en la fe..." — Colosenses 2:7)