11/08/2026
Hace más de cuatro décadas, Colombia no vivía como nación un momento tan doloroso como este. Hoy nuestro corazón está con cada familia que ha sido afectada, con quienes han perdido seres queridos y con todos los que atraviesan horas de incertidumbre y dolor.
En medio de situaciones como esta surgen muchas preguntas, y quizá una de las más difíciles sea: ¿por qué Dios permite que sucedan estas cosas? Probablemente no tengamos todas las respuestas. Hay acontecimientos que sobrepasan nuestra comprensión, pero aun en medio de ellos seguimos creyendo que Dios continúa siendo soberano y que podemos volver nuestros ojos a Él.
Hoy, más que buscar explicaciones, nuestra tarea es orar, humillarnos delante de Dios y clamar por nuestra nación. Colombia necesita de Dios. Necesitamos su misericordia, su consuelo y su intervención.
La Palabra nos recuerda:
“Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra.”
(2 Crónicas 7:14)
Que este sea un tiempo para volver nuestro corazón a Dios, para interceder unos por otros y para levantar un clamor unido:
Señor, ten misericordia de Colombia. Consuela a quienes hoy sufren, guarda a nuestra nación y sana nuestra tierra. 🇨🇴🙏