Casa de Misericordia

Casa de Misericordia Todo es parte de la doctrina del sencillo y antiguo Cristianismo, el espíritu de amor, tolerancia y apertura.

Hoy mas que nunca debemos estar conscientes que la esperanza para la humanidad solo se halla en hombres que caminen con Dios, Jesucristo es " Dios con nosotros", la esencia misma de la vida cristiana, es la respuesta suficiente para toda necesidad, debilidad o deficiencia nuestra,
La vida de Jesús ha sido y seguirá siendo por siempre el modelo perfecto para todos aquellos que deseamos una existenc

ia con sentido y felicidad, vidas que estén llenas de propósitos nobles y plenas de realizaciones personales, la suma de estos hombres regenerados y apasionados por Cristo lograran las transformaciones mas profundas que necesita el mundo en que vivimos. Quiero ver un mundo cada vez mejor, en la medida en que muchos otros también se encuentren con Jesucristo. No podemos ser observadores indiferentes, nosotros tenemos la respuesta integral, presentando a Jesucristo como respuesta integral a cada ser humano del mundo. Nuestro país, nuestras familias necesitan hombres que tomen en serio su papel como parte de la solución y no como parte del problema, que estén dispuestos a asumir y aceptar el desafió de empezar a escribir las nuevas paginas de nuestra historia. Hoy tenemos la oportunidad de tener un nuevo y verdadero propósito en la vida, de vivir para Cristo. Por eso es preciso que tomemos acción efectiva para que la vida de Cristo llegue hasta el ultimo rincón de nuestro planeta. Unámonos y presentemos a Jesucristo como el único Salvador del mundo.

15/04/2014

La tarea más importante de la iglesia en esta tierra es salvar y transformar las almas.
Como aquellos a quienes les ha sido confiado el secreto de Cristo, nosotros tenemos que proclamar este secreto a todo el mundo.
Además, debemos enseñarles a vivir una vida santa, como Dios desea obtener hijos verdaderos.
Pero este evangelio de santidad tiene que ser compartido no solamente con palabras sino también con amor.
El apóstol Pablo siempre predicó el evangelio y la santidad delante de Dios, y él no lo hizo solamente con palabras sino que también cuidó del rebaño con el mayor amor y cuidado.
Él predicó para la iglesia y los creyentes muchos más de lo que predicó sobre sus propias persecuciones y dificultades.
Él consoló y animó a las almas débiles y ayudó a los que estaban en necesidad.
Además continuó suplicándoles que se apartaran del pecado y que vivieran por la voluntad de Dios.
Algunas manifestaciones de ese amor se encuentran en muchos lugares de la Biblia.
Filipenses 1:8 dice, "Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo".
1 Tesalonicenses 2:8 dice, "Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos".
Él dice que desea dar no solamente el evangelio sino también su vida por las almas, porque ama mucho a las almas con el afecto de Jesucristo.
Yo espero que revisen una vez más el amor que está en ustedes.
¿Cuán intensamente están buscando el reino de Dios?
¿Cuánto oran por las almas y cuánto cuidan de ellas?
¿Qué pueden dar a las almas que están muriendo en pecado?
Yo espero que ustedes también tengan esa clase de amor en su corazón, y así se aparten completamente del pecado y además oren por las almas y prediquen con amor. Este es mi sincero deseo.

10/04/2014

¿CUÁL ES EL PRECIO DE TU HONESTIDAD?

“Pero el Señor está en su santo templo; el Señor aún gobierna desde el cielo. Observa de cerca a cada uno y examina a cada persona sobre la tierra. El Señor examina tanto a los justos como a los malvados y aborrece a los que aman la violencia.” Salmos 11:4-5 NTV
Javier era un hombre que tenía una esposa y dos pequeños hijos. Buscando tener una mejor calidad de vida para su familia decidieron ir a vivir a otro país, pero lamentablemente, él no consiguió trabajo por mucho tiempo y aunque su familia pasaba hambre él seguía confiando en que Dios lo iba a ayudar.
El día que tanto esperaban llego, Javier encontró un buen trabajo en una fábrica y su vida económica empezó a mejorar. Un día su supervisor lo llamó a su oficina y le dijo que lo iba a ascender de puesto pero debía hacer algo muy sencillo: Todos los días recibiría unos paquetes que debían ser ingresados en el sistema pero debía dejar dos sin registrar.
Javier respondió: “pero eso no está bien, pues sería deshonesto de mi parte ocultar estos paquetes”.
Su jefe le pidió que lo pensara hasta el día siguiente y que si su respuesta seguía siendo la misma, debía abandonar la fábrica.
Javier estuvo toda la noche pensando en qué es lo que debía hacer, pues su esposa y sus hijos estaban en riesgo de volver a pasar hambre y todas las incomodidades ya sufridas y él ya no quería vivir esa pesadilla nuevamente.
Al día siguiente Javier se presentó ante su supervisor y le dijo: “Por mucho que necesite el trabajo no podría hacer lo que me pidió porque Dios lo estaría viendo y de ninguna manera voy a fallarle”. Cuando Javier se retiraba muy triste, de la oficina de su jefe, éste lo abrazó y lo felicitó: “Eras el último en mi lista, ya me había desanimado, no pensé que encontraría una persona honesta. Felicidades, eres el nuevo gerente, necesito personas como tú en mi empresa”.
¿Quién no ha pasado una prueba como la de este varón? Hemos estado en dificultades pero Dios siempre nos ayudó.
Debemos comprender que cuando somos deshonestos nos engañamos a nosotros mismos al no escuchar la voz de nuestra conciencia. Cuando nos beneficiamos deshonestamente afectamos a otras personas y esto afectará nuestra autoestima, porque la voz de nuestra conciencia nos acusará y todo el tiempo sentiremos temor y culpabilidad aunque queramos ocultarlo.
Cada día somos tentados a buscar nuestro beneficio pero no debemos hacerlo deshonestamente porque, aunque nadie nos ve, Dios sí nos está viendo.
Al igual que José, debemos ser muy claros en nuestras convicciones y hacer lo correcto: “¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” Génesis 39:9
Bendiciones.

20/03/2014

INDIFERENCIA

La indiferencia, es el estado de ánimo por el cual una persona no siente atracción ni rechazo hacia otro individuo, objeto o un asunto determinado. Se podría decir entonces que es un punto intermedio entre el aprecio y el desprecio.
Por lo cual, podemos ser indiferentes con las personas que nos rodean o con los noticias mundiales, pero lo mas preocupante es cuando la indiferencia es lo que predomina en nuestra relación con Dios
Marcos 1:40-41 dice: “Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio.” Jesús se conmovió de la necesidad de salud de este hombre e hizo algo, lo sanó. No quedó indiferente a la necesidad de este hombre.
Jesús tampoco fue indiferente a los mandamientos de Dios, en los tres años que estuvo en la tierra realizó todo lo que tenía que hacer para cumplir el gran propósito: Salvar a la humanidad de la muerte eterna a causa del pecado.
¿Estás siendo indiferente a la dirección de Dios? Muchos caemos en el error de tomar en poco las advertencias bíblicas que están para cuidarnos de situaciones, que podrían afectar no solo a nosotros sino a nuestras familias. Un padre que ama a su hijo, le advierte acerca lo que es peligroso, para evitarle dolores y sufrimientos futuros. Ante esto, la reacción del hijo puede ser de obediencia o directamente no prestar atención a los consejos brindados.
Si bien es verdad que a veces nosotros somos los indiferentes, en otros casos, nos toca padecer la indiferencia de los demás.
Quizás hoy sientes que a nadie le importa lo que te pasa, o te quedas esperando gestos o palabras de afecto que tardan en llegar. Sin embargo, puedes estar seguro que Dios nunca será indiferente contigo. Aunque te sientas desprotegido, no es así, ya que El correrá en tu socorro. Su amor y su paz siempre están disponible para todo aquél que quiera recibir de Él.
Dios en su gran amor y gracia, cada día nos da la oportunidad de tener una vida digna. Oigamos y obedezcamos lo que Él nos manda, pues quiere lo mejor para nosotros. Si estás pasando por alguna situación donde te sientes abandonado, cree y confía que Dios te ama y no quedará indiferente a tu necesidad.
Se dice que la indiferencia mata, pero en realidad lo que hay que matar es la indiferencia y solo podrás hacerlo, cuando estés dispuesto a tener una mirada de amor y compasión por los que te rodean.
Bendiciones a todos.

24/02/2014

Todo es parte de la doctrina del sencillo y antiguo Cristianismo, el espíritu de amor, tolerancia y apertura.

20/02/2014

La verdadera fe nos exige ir mucho más allá de lo lógico o racional, nos pide que pongamos nuestras fuerzas, concentración y corazón en algo que no vemos.

En Marcos 5:24-34 encontramos la historia de una mujer que sufría, por doce años, de una hemorragia continua. Son breves líneas las que nos describen la terrible historia de esta mujer pero podemos ver, si prestamos atención, que la enfermedad había dañado todas las áreas de su vida.

Había visitado varios médicos y ninguno pudo ayudarla, había gastado todo y posiblemente hasta deudas tenía, era considerada impura por lo que estaba destinada a vivir aislada porque no podía acercarse a los demás o tocar las mismas cosas que otros y mucho menos entrar al templo por su condición. Sin duda alguna, su vida era una tortura. Humanamente había intentado todo y en lugar de mejorar todo iba de mal en peor.

Pero un día escuchó que Jesús pasaba por ahí y se le ocurrió una idea descabellada: “Si tan sólo tocara su túnica, quedaré sana”. Con esa convicción decidió arriesgarlo todo, al final, aunque alguien la hubiera reconocido en esa multitud y la hubieran reprimido, ¿qué le quedaba? Ya no tenía nada que perder.

Tal vez tu vida está tan caótica como la de esta mujer, la enfermedad, las deudas, problemas familiares, laborales, sentimentales o de cualquier otra índole han invadido tu vida y todo carece de sentido. Todo lo que estaba a tu alcance lo has hecho pero no ha mejorado nada y lejos de eso cada día te sientes más débil y estás perdiendo las esperanzas.

Es hora de poner tu fe en acción. ¿Qué tienes que perder? Entrégale tu problema a Dios pero con esa certeza de que Él puede cambiar el rumbo de las cosas y que lo que ahora te está destruyendo puede obrar a tu favor.

Posiblemente este sea el paso más grande que tengas que dar porque humanamente, dejar de luchar en nuestras fuerzas es difícil, es descabellado pensar en rendirnos y dejar que Dios pelee nuestras batallas, pero al igual que la mujer con flujo de sangre, es tu única oportunidad, ya has hecho todo y nada ha funcionado.

Dicen las escrituras que cuando la mujer tocó la túnica de Jesús fue sana. Mucha gente estaba alrededor del Maestro, pero fue ella la que puso su fe en acción y fue libre de su enfermedad.

Si tus problemas han afectado hasta tu relación con Dios y te sientes muy lejos de Él, es tiempo de volver, de tocar el borde de su manto. Un corazón sincero nunca será despreciado por Dios, al contrario, esa fe honesta, simple, sincera, dispuesta a arriesgarlo todo y a admitir que solos no podemos es la que le agrada.

“De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad”. Hebreos 11:6 (NTV)

Acércate al Maestro con fe y permite que Él te haga libre de aquello que te ha estado afligiendo por tanto tiempo. Bendiciones a todos.

13/02/2014

POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS

Un hombre que vendía leña, defraudaba a sus vecinos cortando las piezas más pequeñas de lo que debían ser y aunque todos sabían lo que hacía, nadie decía nada, ya que era el único que vendía leña en el pueblo y el invierno se presentaba como uno de los más crudos de los últimos años.
Pero un día circuló el rumor de que este leñador, había cambiado. Muchos decían que su avaricia y su perversa forma de aprovecharse de la gente, no cambiarían nunca, por lo cual no daban mucho crédito a esta noticia.
Un hombre , finalmente decidió ir a ver si era verdad que el leñador había cambiado su forma de vivir. Así pues se puso en marcha a la tienda y saludando con amabilidad, le pidió que le vendiese un amarro de leña.
Al salir del establecimiento midió las piezas y descubrió que su tamaño era como diez centímetros más de lo que debían. El hombre, sorprendido en gran manera, le contaba a sus vecinos:
-Es cierto. Este hombre ha cambiado, acabo de medir la leña que me vendió y todos los palos miden más de lo que deberían.
Pero uno de entre la multitud dijo: Eso no demuestra nada.
-¿Cómo qué no? Respondió el enviado y agregó – ¿acaso no recuerdan la historia de un hombre que robaba a mucha gente y al ser visitado por Jesús, decidió devolver a todos lo que había robado y repartir sus bienes entre los pobres?, de éste hombre el mismo maestro dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa. Lucas 19:1-10.
En nuestros días mucho se habla de personas que son o no verdaderamente seguidores de Jesús, algunos usan como sistema de medida el tiempo que pasan en la iglesia, otros el tiempo que oran, o leen la biblia y otros se fijan en el tiempo que sirven en el ministerio, etc. Aunque estas obras son buenas, no necesariamente reflejan una conversión verdadera.
La entrega a Jesús de nuestras vidas tiene como consecuencias frutos individuales de bien reflejados en nuestro diario vivir; si alguno robaba ya no roba mas, si antes mentía ahora habla con la verdad, si era perezoso ahora trabaja honestamente, si antes no obedecía a sus padres ahora los honra, etc.
Quizás hoy sea un buen momento para preguntarnos: ¿Los demás, verán un cambio en mi vida?
¿Mis acciones, reflejan la fe que digo profesar?
El evangelio se predica mejor con acciones, las cuales trascienden más que nuestras palabras y una vida cercana a Jesús, siempre tiene frutos de cambio.
Mateo 7:20 “Así que, por sus frutos los conoceréis”.
Bendiciones a todos.

04/02/2014

El propio Señor te invita a una entrevista que tiene que ver con tu felicidad inmediata y sempiterna, y no habría hecho esto si no tuviera buenas intenciones para contigo. No rechaces al Señor Jesús que toca tu puerta, pues toca con una mano que fue clavada al madero por personas como tu. Puesto que su único y exclusivo propósito es tu bien, inclina tu oído y ven a El. Oye diligentemente y deja que la buena palabra penetre en tu alma.
Romanos 4:5 "Al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia".
¿No les sorprende encontrar una expresión como esta en la Sagrada Biblia: "que justifica al impío?" He oído que algunos hombres presentan una acusación contra Dios porque salva a los impíos y recibe a los mas viles que los viles. !Vean como la propia Escritura acepta la imputación y declara el hecho con franqueza! por boca de Su siervo Pablo, por inspiración del Espíritu Santo, El mismo asume el titulo de "Aquel que justifica al impío." Hace justos a quienes son injustos, perdona a quienes merecen ser castigados y favorece a quienes no merecen favor alguno.
Tu has pensado que la salvación era para los buenos, ¿no es cierto? Has creído que la gracia de Dios era para los puros y los santos, para aquellos que están libres de pecado, ¿no es verdad? Se te ha metido que, si fueras excelente, entonces Dios te recompensaría; y has pensado que debido a que no eres digno, no podría haber forma de que goces de su favor.
No me extraña que te sorprendas, que pueda ser posible que un Dios santo justifique al hombre impío. Nosotros, de acuerdo a la legalidad natural de nuestros corazones, estamos hablando siempre de nuestra propia bondad y de nuestros propios méritos, y sostenemos tenaz mente que ha de haber algo en nosotros que atraiga la atención de Dios. El Señor Jesús no vino al mundo para buscar la bondad y la justicia entre los hombres, sino para traer consigo bondad y justicia, y para otorgarlas a aquellas personas que carecen de ellas. Viene no por causa de que seamos justos, sino para hacernos justos: El justifica al impío.

04/02/2014
22/01/2014

Razones para ser “atrevidos” al orar a Dios
Todos puedan orar confiadamente ante Dios. Algunos se ven afectados por la duda, el miedo, y tienen miedo de preguntar porque hay una falta de confianza en que Dios responderá como lo deseen. Sin embargo, como creyentes, nos vemos obligados por las Sagradas Escrituras para buscar audazmente la mano de la liberación de Dios en nuestras vidas.
Cuando aprendemos a orar con valentía, con sabiduría, nuestra fe se aumenta y no podemos hacer otra cosa que seguir adelante con mayores peticiones delante de Dios. Él quiere que oremos con audacia y confianza. ¿Por qué deberían los creyentes orar de esta manera? Aquí les dejo 7 Razones para hacerlo:
1) Podemos orar osadamente porque Dios escucha nuestras oraciones
“Pero en cuanto a mí, veo con esperanza en el Señor, espero a Dios mi Salvador y mi Dios me escuchará” (Miqueas 7:7).
¿Alguna vez has sentido el alivio increíble cuando por fin alguien te oye? Es un tremendo sentido de la afirmación. El Señor escucha todas y cada una de nuestras oraciones desde la más pequeña hasta la más grande. Nunca se ha distraído o esta demasiado ocupado para aquellos que ponen su confianza en él. Debemos mantenernos firmes en la confianza, incluso cuando nos sentimos solos, porque Dios escucha cada palabra. Los creyentes tienen el privilegio increíble de tener el oído de Dios en todo momento.
2) Podemos orar con osadía, porque nuestras oraciones hacen una diferencia
“La oración del justo es poderosa y eficaz” (Santiago 5:16).
No todos los medicamentos son creados iguales. Cuando estamos enfermos y en el dolor sabemos lo que funciona y lo que no funciona en nuestro alivio y sanidad. La oración es la forma más eficaz en que los creyentes pueden hacer una diferencia en sus familias, matrimonios, iglesia, trabajo y vecindad. Hay una diferencia cuando oramos y somos testigos de la intervención divina de Dios en nuestros asuntos de la vida. Nuestras oraciones e intercesiones saltan de una fuerte fe en Dios para mostrar poderosamente su bondad.
3) Podemos orar con osadía, porque somos hechos justos a través de Cristo
“El Señor está lejos de los impíos, pero escucha la oración de los justos” (Proverbios 15:29).
No tenemos justicia propia por eso podemos reposar confiadamente ante Dios en la oración. Nuestra justicia viene del sacrificio de Jesucristo. Cuando ponemos nuestra confianza en el nacimiento, la muerte y resurrección de Jesús se nos hace justos ante Dios. Gracias a Jesús podemos orar sin ser obstaculizados por el pecado. Su justicia despeja el camino de la oración directamente al Padre que está en los cielos. Somos por esto animados a orar valientemente por lo imposible a través de Jesucristo.
4) Podemos orar con osadía, porque nuestras peticiones están en línea con la voluntad de Dios
“Esta es la confianza que tenemos en ÉL (Dios): que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos lo que le hemos pedido “(1 Juan 5:14-15).
5) Podemos orar osadamente porque obedecemos las Escrituras
“Que tu mano estará listo para que me ayude, porque he escogido tus mandamientos” (Salmo 119:173).
Es posible tener conocimiento de la palabra de Dios y nunca realmente vivir de acuerdo a ella. Sin embargo, los que viven dentro de la verdad de la Palabra de Dios tienen las mayores experiencias de oraciones contestadas. Una actitud audaz supera a los que tienen la confianza de ser un hacedor de las Escrituras y no sólo un oidor. El Padre bendice a sus hijos obedientes con confianza en pedir lo imposible.
6) Podemos orar con osadía, porque se nos manda a hacerlo
“Oren en el Espíritu en todo momento con todo tipo de peticiones y ruegos. Con esto en mente, estar alerta y perseveren en oración por todo el pueblo del Señor “(Efesios 6:10).
Cuando una inesperada crisis golpea nuestra vida, muchas personas tratan de entrar en acción sin oración. Sin embargo, para los creyentes su primera respuesta es responder inmediatamente con oraciones de confianza a Dios. Se nos manda a hacer guardia y estar alerta en las oraciones de intercesión por su pueblo. Cuando no sabemos cómo pedir para orar en una situación, podemos pedir al Espíritu Santo para que nos de el discernimiento correcto.
7) Podemos orar osadamente porque sabemos que Él es capaz de hacer más de lo que pedimos
“Y a aquel que es capaz de hacer mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén “(Efesios 3:20-21).
Los que viven sin Dios tienen limitaciones de lo que pueden hacer o pedir a los demás. En contraste, los que conocemos a Dios sabemos que nuestro Dios puede hacer lo imposible! Nuestra fe se llena de osadía porque sabemos lo mucho que Dios nos ama y quiere lo mejor para todos nosotros. Las oraciones tienen una dimensión más alta de las expectativas cuando oramos confiadamente sabiendo que nuestro Dios va a hacer más de lo que pedimos.
Sé valiente!
Es nuestro derecho legal por nacimiento espiritual el orar con la confianza en la capacidad de nuestro Padre celestial para intervenir en cualquier situación. Él quiere que oremos con confianza y valor, no solo para que lo tengamos todo, sino para que Él nos sustente en todo.
Esté preparado la próxima vez que usted este llamado a orar con confianza que tu Dios es capaz de hacer más de lo que pedimos de él!

26/12/2013

La Navidad – Los sabios siguen buscándolo
“…LLEGARON… UNOS SABIOS, PREGUNTANDO: ¿DÓNDE ESTÁ EL REY DE LOS JUDÍOS QUE HA NACIDO…?” (Mateo 2:1-2)

¿Qué le motiva a alguien a dejar la comodidad de su hogar, viajar dos mil millas en camello, atravesar ardientes desiertos plagados de asaltadores y peligros y seguir una estrella a un destino desconocido? Sólo hay una respuesta: los sabios -hombres y mujeres- siempre han tenido sed de Dios. Se dice que las palabras más buscadas en internet hoy en día son “trabajo”, “s**o” y “Dios”. El trabajo responde a nuestra necesidad de seguridad; el s**o, a nuestra necesidad de compañerismo e intimidad; Dios apela a nuestra necesidad de ser perdonado, de sentir paz y gozo y de entender nuestro propósito en este mundo. Es por ello que aun las tribus primitivas que no conocen de Dios hacen dioses de las montañas, los árboles y las rocas. En el fondo de nuestro ser, todos tenemos la necesidad de experimentar algo más grande que nosotros mismos y de conocer a alguien que nos ame, nos proteja y nos dirija.

Cuando su vida se vino abajo, Job clamó: “¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su morada” (Job 23:3). Los antiguos griegos tenían un altar en la Colina de Marte con la inscripción “Al Dios Desconocido”. Pablo les dijo: “…Eso que vosotros adoráis como algo desconocido es lo que yo os anuncio” (Hechos 17:23 CST). La buena noticia de la Navidad es que puedes buscar a Dios y encontrarlo, si aceptas a Jesús como tu Salvador personal. Oseas pidió al pueblo de Israel que volviera a su Dios con estas palabras: “¡Oh, si conociéramos al Señor! Esforcémonos por conocerlo. Él nos responderá, tan cierto como viene el amanecer…” (Oseas 6:3 NTV).

“ME BUSCARÉIS Y ME HALLARÉIS, PORQUE ME BUSCARÉIS DE TODO VUESTRO CORAZÓN” (Jeremías 29:13)

Fijémonos bien dónde los magos de Oriente NO encontraron a Cristo: en el mundo de los negocios. Todos los hoteles de Belén estaban llenos, con un cartel que decía “Completo”. No han cambiado mucho las cosas desde entonces, ¿verdad? El treinta por ciento de todas las ventas de los grandes almacenes se hacen en el periodo navideño. Cincuenta por ciento de las fiestas se celebran durante la Navidad y el Año Nuevo. Se vende uno de cada diez litros de alcohol en esas fechas también. Está claro que Jesús es bueno para los negocios. El problema es que preferimos el mito al Maestro; queremos un Papá Noel pero no un Salvador; deseamos un cuento de hadas pero no el hecho histórico: que Jesucristo vino al mundo a salvar a los pecadores (1 Timoteo 1:15).

Se cuenta de un niño que fue elegido para representar al mesonero en la obra de teatro sobre la primera navidad. Su papel consistía en decirles a José y María que no había sitio en el mesón. Pero el día de la representación, se paró en el escenario, miró a la audiencia, primero aterrorizado, pero luego sonriendo anunció: ‘Mi papel no dice eso, ¡pero venga, pasen adentro!‘ Hay un himno que expresa: “Espacio para el placer hay, y espacio para los negocios, pero para el Cristo crucificado no hay lugar para entrar, en los corazones de aquellos por quienes murió”. En vez de acabar esta Navidad agotado, decepcionado y endeudado, invita a Jesús a tu vida. Quizás te queden pesares de algunas de las decisiones que has tomado este año, pero aceptar a Jesús como tu Señor y Salvador esta Navidad será la mejor decisión de toda tu vida.

“PARA QUE BUSQUEN A DIOS, SI EN ALGUNA MANERA… PUEDAN HALLARLO, AUNQUE CIERTAMENTE NO ESTÁ LEJOS DE CADA UNO DE NOSOTROS”
(Hechos 17:27)

Cuando nació Jesús, los principales temas que les preocupaban a la población eran que les bajaran los impuestos y que cambiara el gobierno. No han cambiado mucho las cosas, ¿verdad? De Jerusalén, la capital de Israel, leemos: “Al oír esto [el nacimiento de Jesús], el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él” (Mateo 2:3). La reacción de este hombre fue cometer una de las atrocidades más terribles de la historia, al ordenar exterminar a todo niño judío varón menor de dos años, con el fin de acabar con la vida de Jesús. Hoy en día, Jesús sigue despertando reacciones fuerte en los corazones de hombres y mujeres. Por eso hay algunos que quieres sacarle de los colegios, de los tribunales y del gobierno. Las fuerzas de las tinieblas se han propuesto sacar Su nombre, Su influencia y Su autoridad de toda esfera pública. ¿Por qué? Porque una vez que eliminas a Dios, ya no hay autoridad por encima de ti y tú mismo te levantas como Dios.

Lenin, el padre del comunismo ruso, dijo acerca de Jesucristo: “Su reino es invisible, porque gobierna en los corazones de las personas, ¡por eso no podemos tolerarlo!” La consecuencia de esa forma de pensar fue que más de veinte millones de personas murieron en la revolución soviética, mientras intentaban levantar un estado ateo. Pero luchar contra Dios es inútil, una batalla que no se puede ganar, porque un día ante Él “…se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios” (Romanos 14:11). Toda profecía concerniente a la primera venida de Cristo fue cumplida al pie de la letra; y toda profecía concerniente a Su segunda venida, también lo será. Entonces, si quieres encontrarte con Él en paz, entrégale tu vida hoy y acéptalo como tu Salvador.

“ESCUDRIÑAD LAS ESCRITURAS, PORQUE… ELLAS SON LAS QUE DAN TESTIMONIO DE MÍ” (Juan 5:39)

El nacimiento de Jesús divide la historia en dos partes: Antes de Cristo (A.D.) y después de Cristo (D.C.). Es decir, que la historia ¡es Su historia! Observemos dónde los magos NO encontraron a Cristo: en la iglesia. Resulta increíble, ¿no? Los maestros de la ley y los teólogos leían sin cesar sus viejos y desgastados pergaminos, como lo habían hecho por generaciones. Les habían enseñado a sus seguidores que el Mesías iba a llegar, pero no fueron capaces de percibirlo ni reconocerlo cuando llegó. Y sin embargo el Antiguo Testamento que leían estaba plagado de versículos relacionados con Jesús.

Las Escrituras describían su línea ancestral, cuando Dios le dijo a Abraham: “…Todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti y de tu descendencia” (Génesis 28:14 NVI). Identifican a la tribu de la que descendería: “No será quitado el cetro de Judá ni el bastón de mando de entre sus pies, hasta que llegue Siloh [El Príncipe de Paz]; a Él se congregarán los pueblos” (Génesis 49:10). Describían su familia de origen: “Saldrá una vara del tronco de Isaí [padre de David]; un vástago retoñará de sus raíces y reposará sobre él el espíritu del Señor” (Isaías 11:1-2). Predijeron su nacimiento virginal: “…La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel” (Isaías 7:14). El profeta Daniel declaró el tiempo de su nacimiento (Daniel 9:25).

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