03/10/2026
En un acto sencillo de servicio, cada mujer tuvo la oportunidad de lavar y secar las manos de otra, recordando una verdad que transforma: Jesús no nos mira desde nuestro pasado, nuestros errores ni las etiquetas que otros pusieron sobre nosotras🤍.
Él nos ve, nos escucha y nos dignifica.
Nuestra historia no cancela nuestra dignidad.
Nuestro valor no depende de cómo nos ven los demás, sino de cómo Dios nos ve ✨.
Dignas por Jesús. Restauradas por su amor. 🤍