26/03/2023
EN LA RELACIÓN CON LO INVISIBLE.
La visión del ser humano desde el plano espiritual, es muy amplia y aunque depende del estado vibratorio en que se encuentre su espíritu, ésta penetra todo; a diferencia de la visión del espíritu encarnado, traspasa todas las dimensiones, puede distinguir con gran claridad los elementos, hasta las mínimas impurezas; nada le queda oculto. El ser humano en su estado físico, a simple vista no llega a percibir siquiera el veinte por cierto de la realidad que le rodea. Para examinar la materia requiere de aparatos especializados y procedimientos complejos y aún así no puede visualizar en su integridad la forma , disposición, composición y transformación de la materia y los fluidos.
Los espíritus en cambio, fácilmente pueden con la acción del pensamiento ponderar, transformar y combinar fluidos, interpretar los pensamientos, sentimientos y los estados emocionales y vibratorios de los encarnados, pudiendo influir notoriamente, positiva o negativamente sobre nosotros.
Es importante comprender y no desconocer las relaciones entre los dos planos en los cuales se desenvuelve la vida, ignorarlas, implica para nosotros los encarnados, desaprovechar la visión superior espiritual, que por obra del Creador nos complementa y ofrece socorro y ayuda, impregnada de conocimientos y potencialidades en todos los campos al beneficio del progreso y elevación del ser humano. Por el contrario rechazarlas o negarlas, nos coloca frente al bajo mundo espiritual, en desventaja, debido a la ignorancia y a la propia imperfección. Podremos sin saberlo ser objetos de perturbación, de explotacion mental, por parte del invisible descontrolado y sufriente, obsesados, sin percibirlo; pues, los malos hábitos, las acciones incorrectas los vicios y adicciones atraen a los espíritus del bajo astral.
Es bien sabido que el sentido del bien, instalado en la conciencia desde que fuimos creados, así como su ejercicio, determina el estado vibratorio y la sintonía que establecemos con las esferas espirituales. Con la práctica del bien, el espíritu en los dos planos de la vida se engrandece, adquiere sabiduria y visión, extermina la locura y las aflicciones. A la tierra descendió Jesús, espíritu puro, quien testimonió el amor en el evangelio ejemplificado, código ético y moral, guía de conducta que Legó por la eternidad para toda la humanidad de todos los tiempos.
Como un ejemplo, de las relaciones con el plano invisible, Emmanuel, espíritu de luz, nos ha orientado por intermedio de la mediumnidad de Francisco Candido Xavier acerca de la vida y su evolución en las dimensiones física y espiritual; sobre la magnificencia de la obra redentora del gran Maestro de la espiritualidad nos dice: "Jesús es el camino, la verdad y la vida. Su luz imperecedera brilla sobre los milenios terrestres como el Verbo del principio, penetrando en el mundo desde hace veinte siglos.
Luchas sangrientas, guerras de exterminio y calamidades sociales no modificaron un ápice las palabras que se actualizan, cada vez más, con la evolución multiforme de la tierra. Tempestades de sangre y lágrimas no hicieron nada más que avivarle la grandeza. Entre tanto, siempre tardíos en el aprovechamiento de las oportunidades preciosas, en el curso de las existencias renovadas, muchas veces hemos despreciado el Camino, indiferentes ante los patrimonios de la Verdad y de la Vida.
En el inmenso conjunto de enseñanzas de la Buena Nueva, cada concepto del Cristo o de sus colaboradores directos, se adapta a una determinada situación del espíritu en los caminos de la vida. Además, la lección del Maestro no se constituye tan solo en un impositivo para los menesteres de la adoración. El evangelio es el derrotero imprescindible para la legislación y administración, para el servicio y para la obediencia. El Cristo no establece líneas divisorias entre el templo y el taller. Toda la tierra es su altar de oración y su campo de trabajo al mismo tiempo ".Libro Camino, Verdad y Vida.
Ana Sofía Mojica Fuentes.