24/12/2025
La madurez espiritual se revela cuando dejamos de defender el orgullo y comenzamos a cuidar el corazón. La corrección, aunque incomoda, no nace para herir, sino para formar. Dios usa la corrección como un instrumento de amor, porque quien ama no deja al otro en el error. Cuando entendemos esto, aprendemos a escuchar, a crecer y a agradecer, sabiendo que toda corrección recibida con humildad nos acerca más al carácter de Cristo.