28/01/2026
☦ DIVINA MISERICORDIA ,
ORACIÓN MISTERIOSA INCOMPLICABLE...
Señor, hoy vienes a la tierra de mi alma dispuesto a sembrar tu mensaje en ella. Ayúdame a escucharte, a aceptar tu Palabra, a poner mi vida con ella. Concédeme ser un buen suelo que produzca frutos abundantes sabiendo acoger y transmitir tu gracia.
Jesucristo, concédeme responderte y ser fiel a todas las gracias que viertes en mi alma.
Señor, no permitas que en mi vida ahogue la semilla de la fe, concédeme descubrir cuáles son esas piedras, esas espinas que impiden que crezca, haz que me deshaga de todo lo que seca el suelo de mi alma y me impide dar fruto de oración, apostólica, de caridad
Señor Jesús, te pido que estés presente en mi vida, y de manera especial en este momento de oración. Ayúdame a escuchar Tu palabra, a interiorizar Tu mensaje, y a predicar Tus enseñanzas con el ejemplo de mi vida cristiana, a ser fiel colaborador en la expansión de Tu reino.
Gracias, Señor, por crearme y elegirme para ser un instrumento de tu amor. Dame la fuerza necesaria para permanecer siempre a tu lado, para poder germinar en mi entorno social y así dar fruto conforme a tu santa voluntad.
Señor, dame la gracia de poder tener mi alma lo más pura posible para recibir Tu palabra, y dar los frutos del amor que Tú quieres que yo dé.
¿Estoy cansado de la vida? ¿Busco descanso y no lo encuentro? A ti vengo, Señor, a habitar en ti. Quiero deshacerme de lo más alto que cualquier hombre puede disponer: tiempo contigo.
Señor, la semilla de tu palabra siempre produce buenos frutos. No permitas que las distracciones me arrebaten lo que quieres revelarme en esta frase. Ven Espíritu Santo
Señor, dame tu gracia para que tu semilla de amor se multiplique en mi vida
Señor Jesús, aunque creo que Tú eres lo más importante en toda mi vida, tristemente tengo que admitir que fácilmente dejo que otras cosas tomen el lugar que solo te pertenece a ti.
Dejé que tu semilla se ahogue entre las espinas de mi debilidad permitiendo que mis sentimientos gobiernen mis acciones en lugar de mi fe y convicciones. Ayuda a mi voluntad para que mi vida sea esa buena tierra donde la semilla de tu amor crezca y dé frutos abundantes.
Padre mío quiero tener un buen corazón y bien dispuesto a ser ese buen suelo que acoge tu semilla y la haga fructífera. Los deseos, dificultades y distracciones de la vida ordinaria pueden ahogar fácilmente esta semilla, por eso pido humildemente que tu gracia la riegue y la fertilice en esta meditación.
Jesús, concede que la semilla de tu gracia crezca y dé mucho fruto para estar cerca de ti y llevar a otros.
Amén.