21/03/2026
La parashá de esta semana es Vaikrá (Levítico 1:1–5:26), que introduce las leyes de los sacrificios. Este texto se conecta profundamente con Yeshúa, quien es visto como el cumplimiento y la plenitud de los korbanot (ofrendas), ofreciendo un sacrificio perfecto y eterno.
La Parashá Vaikrá
- Lectura semanal: Levítico 1:1–5:26
- Tema central: Dios llama a Moisés desde el Tabernáculo y establece las leyes de los sacrificios: holocaustos, ofrendas de cereal, sacrificios de paz y expiación.
- Propósito: Enseñar al pueblo cómo acercarse a Dios, expiar pecados y mantener comunión con Él.
Relación con Yeshúa
1. El llamado de Dios ("Vaikrá")
- Dios llama a Moisés desde el Tabernáculo.
- En el Nuevo Testamento, Yeshúa llama a sus discípulos y a todos los que creen en Él a acercarse al Padre.
- Así como Moisés fue mediador, Yeshúa es el mediador definitivo.
2. El sacrificio por el pecado
- Levítico describe ofrendas para expiar pecados.
- Yeshúa, según Hebreos 10:10–14, ofreció un sacrificio único y perfecto, eliminando la necesidad de repetición.
- Su entrega voluntaria refleja el espíritu de las ofrendas de Levítico.
3. La ofrenda de paz (Shelamim)
- En Levítico, el sacrificio de paz celebraba la comunión con Dios.
- Yeshúa es nuestra paz (Efesios 2:14), reconciliando al hombre con Dios y derribando muros de separación.
4. El holocausto (Olah)
- Era una ofrenda totalmente consumida por el fuego, símbolo de entrega total.
- Yeshúa se entregó por completo, mostrando obediencia perfecta hasta la muerte.
Mensaje para hoy
- Acercamiento a Dios: La parashá nos recuerda que el acceso al Creador requiere pureza y expiación. En Yeshúa, ese acceso es abierto y permanente.
- Entrega total: Así como el holocausto era consumido en el altar, nuestra vida debe ser ofrecida en obediencia y servicio.
- Comunión y paz: El sacrificio de Yeshúa nos invita a vivir reconciliados con Dios y con los demás.
Conclusión del sermón
La parashá Vaikrá nos enseña que el sacrificio es el camino para acercarse a Dios. En Yeshúa encontramos el cumplimiento perfecto de estas ofrendas: Él es el Cordero que quita el pecado del mundo, el mediador que nos llama, y la paz que nos reconcilia.