16/01/2025
Cuando una pareja se une para buscar a Dios, su relación se fortalece de una manera que trasciende lo humano. La Biblia abierta entre ellos no es solo un libro, sino el fundamento de su amor, el vínculo que les recuerda que su unión tiene un propósito mayor: reflejar la gloria de Dios.
El tiempo que comparten estudiando Su Palabra no solo enriquece su conocimiento, sino que alimenta su espíritu y les enseña a amarse con paciencia, sacrificio y compasión, tal como Cristo amó a Su iglesia. En este espacio de intimidad espiritual, aprenden que un matrimonio sólido no se construye solo con palabras o promesas humanas, sino con la fe compartida y la búsqueda constante de la voluntad divina.
“Y si alguno prevalece contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto” (Eclesiastés 4:12). Que cada página que lean juntos sea un recordatorio de que Dios es el tercer cordón que hace su unión irrompible. Una pareja que ora y crece en la fe, camina con la certeza de que, pase lo que pase, Su luz siempre les guiará.