Parroquia San Blas

Parroquia San Blas 🇻🇦 Iglesia Cristiana Católica
✠ Arquidiócesis de Medellín
📍 Barrio Manrique.

Hoy las redes sociales de los protestantes están llenas de indignación por algo que, para un verdadero CRISTIANO CATÓLIC...
21/08/2026

Hoy las redes sociales de los protestantes están llenas de indignación por algo que, para un verdadero CRISTIANO CATÓLICO, no debería resultar extraño: la veneración solemne de las reliquias de una mártir.

¿“IDOLATRÍA”? NO. ES LA VENERACIÓN DE LAS RELIQUIAS DE LOS SANTOS.

En estos días, Catania, Sicilia, ha celebrado solemnemente el IX Centenario del regreso de las reliquias de Santa Ágata, virgen y mártir del siglo III y patrona de la ciudad. En el año 1126, después de haber permanecido durante décadas en Constantinopla, las reliquias de la santa fueron devueltas a Catania. Precisamente este año 2026 se conmemoran los novecientos años de aquel acontecimiento.

Como parte de las celebraciones, hubo una ostensión extraordinaria del Santo Cráneo de Santa Ágata y del histórico busto-relicario que lo custodia. El busto, además, fue restaurado por especialistas de los Museos Vaticanos.

Después de una peregrinación de las reliquias hasta la Catedral, tuvo lugar uno de los momentos centrales de la celebración: el arzobispo colocó nuevamente el Santo Cráneo de Santa Ágata dentro de su busto-relicario y, posteriormente, el cardenal Pietro Parolin, enviado pontificio para las celebraciones, realizó la coronación.

¿Y qué ocurrió inmediatamente en las redes?

Lo de siempre:

“¡Idolatría!”
“¡Adoran un cráneo!”
“¡Brujería!”
“¡Culto a los mu**tos!”
“¡Paganismo disfrazado de cristianismo!”
“¡Necrofilia religiosa!”

Pero antes de lanzar acusaciones contra una práctica católica de casi dos mil años, quizá convendría entender qué cree realmente la Iglesia.

1. NO, LOS CATÓLICOS NO ADORAMOS LAS RELIQUIAS

Este es probablemente el error más básico.

La Iglesia Católica distingue entre adoración y veneración.

La latría es el culto de adoración que corresponde exclusivamente a Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La dulia es la veneración que se tributa a los santos, precisamente porque son amigos de Dios y ejemplos de santidad.

Y existe además una veneración singularísima hacia la Santísima Virgen María, tradicionalmente llamada hiperdulía.

Por lo tanto, cuando un católico se arrodilla ante una reliquia, la besa o inclina la cabeza ante ella, no está diciendo que ese hueso sea Dios.

Está honrando a la persona a quien perteneció.

Es exactamente la diferencia que existe entre besar una fotografía de un ser querido y pensar que el papel mismo es la persona.

La reliquia no es Dios.

La reliquia tampoco es el santo en cuanto tal.

Es un resto corporal que perteneció a una persona que vivió, creyó, sufrió y murió por Cristo.

Y precisamente por eso merece honor.

2. ¿PERO ESTO ESTÁ REALMENTE EN LA BIBLIA?

Sí.

Y aquí es donde muchas críticas comienzan a quedarse sin fundamento.

La Sagrada Escritura no presenta la materia como algo incompatible con la acción divina.

En el Antiguo Testamento encontramos un episodio particularmente impresionante:

“Al arrojar el hombre al sepulcro de Eliseo y tocar los huesos de Eliseo, revivió y se puso en pie.”
— 2 Reyes 13,21

No fue Eliseo quien realizó mágicamente el milagro después de mu**to.

Mucho menos fueron sus huesos una especie de dios.

Dios obró el milagro.

Pero quiso hacerlo mediante los restos corporales de uno de sus profetas.

En el Nuevo Testamento encontramos algo semejante:

«“Dios obraba por medio de Pablo milagros no comunes, hasta el punto de que bastaba aplicar a los enfermos pañuelos o delantales que habían tocado su cuerpo, y se alejaban de ellos las enfermedades y salían los espíritus malos.”»

— Hechos 19,11-12

También encontramos a los enfermos buscando tocar el manto de Cristo y a los habitantes de Jerusalén llevando a los enfermos para que incluso la sombra de San Pedro pasara sobre ellos.

La cuestión fundamental es ésta:

Dios puede servirse de cosas materiales para comunicar su gracia.

¿Por qué?

Porque el cristianismo no enseña que la materia sea mala.

Al contrario.

El centro mismo de nuestra fe es que el Verbo se hizo carne.

Dios quiso entrar en nuestra historia mediante una naturaleza humana real.

Cristo tuvo un cuerpo verdadero.

Comió.

Caminó.

Sufrió.

Sangró.

Murió.

Y resucitó corporalmente.

Por eso, para el cristianismo, el cuerpo humano no es un objeto despreciable del que el alma simplemente debe liberarse.

3. EL CUERPO DEL SANTO TAMBIÉN IMPORTA

San Pablo dice:

“¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo?”
— 1 Corintios 6,19

El santo no fue solamente un alma que temporalmente utilizó un cuerpo.

Fue una persona completa.

Su cuerpo participó de su vida cristiana.

Con sus manos hizo obras de caridad.

Con sus labios confesó la fe.

Con sus pies caminó para anunciar el Evangelio.

Con su cuerpo sufrió persecución.

Y, en el caso de los mártires, con su propio cuerpo dieron testimonio de Cristo hasta la muerte.

Por eso la Iglesia siempre ha tenido un profundo respeto por los restos de los mártires.

No porque crea que los huesos sean divinos.

Sino porque pertenecieron a alguien que pertenecía a Cristo.

4. LA VENERACIÓN DE LAS RELIQUIAS NO NACIÓ EN LA EDAD MEDIA

Otro argumento frecuente es:

“Eso es una invención medieval.”

Tampoco.

Los cristianos de los primeros siglos ya veneraban los restos de los mártires.

Uno de los testimonios más conocidos es el Martirio de San Policarpo, escrito en el siglo II.

Después de la muerte del obispo mártir, los cristianos de Esmirna recogieron sus restos y los conservaron con veneración, considerándolos preciosos por haber pertenecido a quien había dado testimonio de Cristo.

Es decir:

mucho antes de las catedrales medievales, antes del barroco y antes de los grandes relicarios de oro y plata, los cristianos ya honraban las reliquias de los mártires.

No estamos ante una moda medieval.

Estamos ante una práctica profundamente arraigada en la antigüedad cristiana.

5. Y LA IGLESIA LO DEFINIÓ CLARAMENTE

El Concilio de Trento, en su sesión XXV de 1563, reafirmó solemnemente la legitimidad de la veneración de los santos, sus reliquias e imágenes frente a las objeciones surgidas durante la Reforma protestante.

La Iglesia no enseña que las reliquias posean poderes mágicos independientes.

Eso sería superstición.

Lo que enseña es algo completamente diferente:

el honor dirigido a la reliquia se dirige finalmente a la persona santa y, por medio de ella, a Dios, fuente de toda santidad.

Por eso una reliquia no es un amuleto.

No es un talismán.

No es un objeto mágico.

Y mucho menos es un ídolo.

6. ¿ENTONCES POR QUÉ UN CRÁNEO?

Aquí es donde la mentalidad moderna suele chocar más fuertemente con la tradición cristiana.

Porque nosotros vivimos en una cultura que intenta esconder constantemente la realidad de la muerte.

La Iglesia, en cambio, nunca tuvo miedo de mirar la muerte de frente.

El cráneo de un mártir no se presenta para celebrar la muerte.

Se presenta para recordar la victoria de Cristo sobre la muerte.

Santa Ágata no murió simplemente.

Santa Ágata dio su vida por Cristo.

Según la tradición, la joven mártir de Catania sufrió terribles tormentos antes de morir por permanecer fiel a su fe.

Su cuerpo fue destruido por la violencia humana.

Pero su testimonio no fue destruido.

Y ahí está precisamente el sentido cristiano de sus reliquias.

El cráneo que contemplamos no es presentado como objeto de adoración.

Es el resto mortal de una mujer que perteneció a Cristo y que la Iglesia cree que ahora participa de la gloria celestial.

7. ¿Y QUÉ SIGNIFICA ENTONCES BESAR UNA RELIQUIA?

Significa honrar.

Así como se honra la tumba de un padre.

Como se conserva una fotografía de alguien amado.

Como se guarda con veneración una carta escrita por una persona querida.

El objeto no sustituye a la persona.

La recuerda.

Pero en el caso de las reliquias existe además una dimensión sobrenatural:

el santo no es simplemente alguien del pasado.

Está vivo en Cristo.

La Iglesia cree en la comunión de los santos.

Por eso pedimos:

“Santa Ágata, ruega por nosotros.”

No estamos hablando con un cadáver.

Estamos pidiendo la intercesión de una santa que, según la fe católica, vive con Dios.

8. SANTA ÁGATA NO ES UN “SÍMBOLO”

Y aquí está quizá la parte que más se pierde cuando todo se reduce a fotografías de un relicario.

Santa Ágata no es simplemente una figura decorativa de Catania.

No es un personaje mitológico.

No es un símbolo vacío.

Para los cristianos, fue una mujer real que confesó a Jesucristo en medio de la persecución.

Su vida terminó en el martirio.

Y precisamente por eso sus reliquias son tratadas con reverencia.

El relicario no pretende decir:

“Este cráneo es Dios.”

Dice:

“Aquí están los restos de una mujer que entregó su vida por Cristo.”

Y eso cambia completamente el significado.

9. EL SENTIDO PROFUNDO DE LAS RELIQUIAS

Hay algo profundamente católico en esta práctica.

El cristianismo no desprecia la materia.

Dios creó la materia.

Dios asumió carne.

Cristo utilizó agua, pan, vino, aceite, saliva, barro y contacto físico en distintos signos de su ministerio.

La gracia de Dios no está limitada a lo puramente espiritual.

Y finalmente, nuestra propia esperanza es la resurrección de la carne.

Por eso el cuerpo del santo merece respeto.

No porque permanezca eternamente como está.

Precisamente porque esperamos que también ese cuerpo sea glorificado en la resurrección.

Las reliquias nos recuerdan que la santidad no fue una idea abstracta.

La santidad ocurrió en cuerpos humanos reales.

Para quienes amamos la tradición católica, las reliquias de los santos no son una extravagancia que debamos justificar avergonzados.

Son parte de la herencia recibida de nuestros padres en la fe.

No necesitamos convertir cada antigua práctica católica en un “símbolo cultural” para hacerla aceptable ante el mundo moderno.

Podemos decir sencillamente:

Sí, veneramos las reliquias de los santos.

No, no las adoramos.

Sí, honramos los cuerpos de los mártires.

No, no creemos que sus huesos sean dioses.

Sí, pedimos la intercesión de los santos.

No, eso no significa sustituir a Cristo.

Porque precisamente por Cristo existen los santos.

Y precisamente por Cristo los veneramos.

Y SOBRE SANTA ÁGATA...

Este año no estamos contemplando simplemente una ceremonia curiosa.

Estamos contemplando una tradición cristiana que ha atravesado siglos.

En 1126, las reliquias de Santa Ágata regresaron a Catania después de haber permanecido en Constantinopla. Novecientos años después, en 2026, la Iglesia de Catania volvió a reunir solemnemente a sus fieles alrededor de aquellas mismas reliquias.

El propio Papa León XIV envió al cardenal Pietro Parolin como legado pontificio para las celebraciones del 16 y 17 de agosto, y en su carta destacó a Santa Ágata como ejemplo de fidelidad a Cristo y de victoria de la fe sobre el miedo y la muerte.

Así que no:

No estamos ante brujería.

No estamos ante espiritismo.

No estamos ante paganismo.

No estamos ante idolatría.

Estamos ante una de las expresiones más antiguas de la piedad cristiana:

honrar a aquellos que dieron su vida por Cristo y pedir su intercesión ante Dios.

Y si alguien quiere criticar esta práctica, está en todo su derecho.

Pero primero debería conocer qué cree realmente el católico.

Porque atacar un cráneo sin entender qué significa una reliquia es muy fácil.

Entender la teología católica de las reliquias requiere un poco más de esfuerzo.

Y quizá ahí esté el verdadero problema.

Santa Ágata, virgen y mártir, ruega por nosotros.

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🌄 | Ayer, domingo, realizamos nuestra Aurora Eucarística a las 6:00 a.m., en la cual pusimos a los pies del Señor a nuestras familias, a nuestra parroquia y a nuestro país, recientemente afectado.
Dimos gracias al Señor porque nos ha conservado y hemos elevado nuestras oraciones por todas las intenciones de nuestra comunidad y de nuestro país.
Que el Señor siga acompañándonos, protegiéndonos y bendiciendo cada uno de nuestros hogares. 🙏🏻🕯️🇨🇴

16/08/2026

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14/08/2026

🌄 |Al amanecer con Jesús
Oremos por nuestras familias, por Colombia y por nuestra Parroquia San Blas. ¡Te esperamos!

📅 Domingo 16 de agosto

🕡 7:00 a.m. Aurora Eucarística

✝️ 8:00 a.m. Santa Misa

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