16/05/2026
La Iglesia Universal celebra la Solemnidad de la Ascensión del Señor al cielo, a los cuarenta días de su resurrección.
El corazón del cristiano se encoge, porque sabe que no verá a su Redentor hasta después de esta vida, y se une a la tristeza que experimentaban los apóstoles en la última Cena cuando les dice estas palabras:
"Un poco tiempo todavía y ya no me veréis'".
También nosotros exclamamos: ¡Gloria y amor sea a Ti!, porque nos has tratado con misericordia infinita. Tú no nos debías nada, éramos indignos de atraer tus miradas, y has descendido a esta tierra mancillada por el pecado; has habitado entre nosotros, has pagado nuestro rescate con tu sangre, has restablecido la paz entre Dios y los hombres.
Sí, es justo que ahora "vuelvas a aquel que te envió". Oímos la voz de tu Iglesia que acepta su destierro y que no piensa más que en tu gloria: "Huye, pues, amado mío, Te dice; huye con la rapidez del cervatillo, hasta esas montañas en que las flores del cielo exhalan sus perfumes".
Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón,
Y nadie os quitará vuestra alegría. Juan 16,20
la contemplación cristiana no nos aleja del compromiso histórico. El ‘cielo’ al que Jesús ascendió no es lejanía, sino ocultamiento y custodia de una presencia que no nos abandona jamás en la Eucaristía, hasta que él vuelva en la gloria”.
"Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado." Marcos 16,16.