05/10/2026
“...¿Y quien sabe si para esta hora has llegado al reino?
Ester 4:14
Hay momentos en la vida en que Dios te llama a actuar, a dar, a hablar, a servir o a tomar una postura, y puede que no comprendas del todo el significado de lo que te pide. En esos momentos, es importante recordar una verdad sencilla:
Él sabe más que tú.
Consideremos a la mujer que rompió su frasco de alabastro con ungüento precioso y lo derramó sobre Jesús. Mateo 26:7.
Los discípulos condenaron su acto por considerarlo un derroche. Pero el Señor vio lo que ellos no podían ver. Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura” Mateo 26:10-12. Luego, el Señor hizo una declaración extraordinaria en el versículo 13: dondequiera que se predicara el Evangelio en todo el mundo, su acto sería recordado.
Lo que para Ester parecía una decisión personal tuvo repercusiones para toda una nación. Dios la había destinado a un propósito mayor del que ella podía comprender. Muchas veces, las instrucciones del Señor están conectadas con realidades que escapan a nuestra comprensión actual.
Él conoce el futuro. El conoce el impacto de tu obediencia. Comprende el valor eterno de las decisiones que pone ante ti. Por eso puedes confiar plenamente en Él.
Cuando te guía, no intenta quitarte nada; te conduce hacia Su propósito superior para tu vida y hacia bendiciones cuyo significado completo quizás aún no sea evidente.
Por lo tanto, confía en Su sabiduría por encima de tu propio razonamiento. Cuando te llame, responde. Cuando te guíe, obedece. Cuando te abra una puerta acéptala con alegría. Él ve, lo que tú no puedes ver y sabe más que tú.
Oremos:
Padre, gracias por tu sabiduría, tu amor y tu guía en mi vida. Confío en tus planes y en tu propósito para mí, sabiendo que ves más allá del presente y comprendes el significado eterno de cada paso de mi vida. Mi corazón se entrega a tu guía y voy con confianza por el camino que has preparado para mí, en el Nombre de Cristo Jesús.
Estudiar:
Ester 4:13-14; Marcos 14:8-9; Proverbios 3:5-6.