08/10/2024
"Ahora, en este pasaje podemos ver la Soberanía y la Providencia de Dios guiando todas las cosas para que se cumpla su voluntad. Dios quería salvar a esta mujer, y el día señalado había llegado. Jesús la esteba esperando en el pozo para darle salvación, pero ella no lo sabía. Probablemente había querido ir a sacar el agua más temprano o más tarde, pero la mano providente de Dios guio todas las cosas, puso los obstáculos o facilitó todo para que ella estuviera exactamente al medio día en el pozo de Jacob. Así hace el Señor con toda alma perdida, dirigirá todas las cosas en su vida para que un día, en el momento indicado, a la hora precisa y a través del medio que Dios quiere usar, tenga un encuentro real y transformador con el Nazareno. “… observa con qué precisión nuestros más mínimos movimientos están gobernados por la providencia de Dios. Como Rebeca y Raquel, la mujer acudió al pozo sin tener ni idea de la importancia que tendría para su alma la visita de aquel día” . Esto nos recuerda que Dios siempre sale al encuentro del hombre para salvarlo, él nos busca primero, y no nosotros a él. “Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invoca mi nombre: Heme aquí, heme aquí” (Is. 65:1)." Libro: Jesús y tres mujeres transformadas por Su gracia. Págs. 8 y 9).
En los evangelios vemos a Jesús no sólo alcanzando a hombres para su Reino de gloria, gracia y luz; sino que también lo vemos, en contra de las normas establecidas por los rabinos de su tiempo, dedicando tiempo para instruir y presentar el evangelio a muchas mujeres. Hemos seleccionado el encuent...