05/06/2026
Hemos celebrado la solemnidad del Corpus Christi con los arciprestes de la Vicaría Oriente.
Corpus Christi es mucho más que una hermosa procesión. Es Cristo que sale al encuentro de su pueblo. Es el Señor que abandona, por así decirlo, la seguridad de nuestros templos para recorrer nuestras calles, pasar frente a nuestras casas y recordar a todos que sigue caminando entre nosotros.
Las paradas en cada altar. Muchos las ven como simples interrupciones del recorrido, pero en realidad son encuentros. Jesús se detiene. La Iglesia se detiene. Y por unos instantes, también el mundo parece detenerse. En una época donde todos corremos de un lugar a otro, donde vivimos pendientes de horarios, compromisos y preocupaciones, Cristo nos enseña algo que hemos olvidado: hay momentos en los que lo más importante no es avanzar, sino detenerse ante lo sagrado.
Cada altar es una invitación a mirar nuevamente al Señor. A escuchar su Palabra. A adorarlo. A dejar que su presencia toque nuestra vida. Porque no basta con saber que Dios existe. No basta con creer en Él de manera superficial. El amor necesita tiempo. La amistad necesita encuentros. Y el alma necesita detenerse para contemplar a Aquel que la ama.