05/07/2026
En el evangelio de hoy, décimo cuarto domingo el tiempo ordinario, Jesús nos mira cansados y nos dice lo más simple: ven. No pide que arregles tu vida primero ni que tengas fe perfecta. Solo que le entregues lo que te pesa, porque Él es manso y humilde de corazón. Su yugo no es más peso, es caminar con Él: cuando compartes la carga con alguien que te ama, hasta lo difícil se vuelve llevadero. Descansa hoy, no huyendo de tus cruces, sino llevándolas con Él.
Vivir de misericordia para ser instrumentos de misericordia: vivir de misericordia es sentirse necesitado de la misericordia de Jesús, y cuando nosotros nos sentimos necesitados de perdón, de consolación, aprendemos a ser misericordiosos con los demás. No nos dejemos robar la esperanza de vivir esta vida junto a Él y con la fuerza de su consuelo (Papa Francisco, 14 de septiembre de 2016).
Ilustración de .
Evangelio según san Mateo 11, 25-30:
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
Palabra del Señor.