04/04/2026
A veces Dios no nos llama a ser espectadores, sino saetas en sus manos: instrumentos dispuestos a llegar donde otros no llegan. Una saeta no escoge su destino; confía en la mano que la lanza. Así también nosotros debemos confiar en Dios, aunque no entendamos el camino.
Quizá hoy estés pasando por pruebas, desánimo o incertidumbre, pero recuerda: cuando Dios te toma en sus manos, no es para dejarte quieto, sino para impulsarte hacia el propósito que Él tiene para tu vida. Lo que hoy parece una lucha, mañana será testimonio de victoria.
No temas al proceso. La saeta primero debe ser preparada, enderezada y afirmada antes de ser lanzada. Dios también está formando tu carácter, tu fe y tu corazón.
“Como saetas en mano del valiente…” así eres tú en las manos del Señor. Confía, permanece firme y deja que Él te use para llevar esperanza, amor y salvación a otros.