22/02/2026
En este I Domingo de Cuaresma, Jesús nos enseña que el mal no se debate, se rechaza con la fuerza de la Palabra.
Este es el momento perfecto para entrar en nuestro propio desierto con valentía, reconociendo nuestra fragilidad pero confiando plenamente en la victoria de Cristo. La oración es nuestra mejor armadura y la comunidad nuestra mayor fortaleza.