Generación Victoriosa

Generación Victoriosa Generación Victoriosa es un Ministerio Juvenil que salio del corazón de Dios para dar a conocer el

SEAMOS DADIVOSOS“Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué?, dice El SE...
26/10/2016

SEAMOS DADIVOSOS

“Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué?, dice El SEÑOR… mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa” (Hageo 1:9).

Cualquier alma avara escatima sus contribuciones hacia la obra pastoral y misionera, y considera ese ahorro como una buena economía. Los tales no se dan cuenta de que, obrando así, más bien se están empobreciendo. Se excusan diciendo que tienen que cuidar sus propias familias, pero olvidan que la manera más segura de llevar a la ruina sus hogares es olvidando la casa de Dios. Nuestro Dios tiene un método por el cual, o bien puede hacer prosperar nuestros esfuerzos más allá de lo que esperamos, o puede hacerlos fracasar para nuestra confusión y congoja. Con una simple vuelta dada por su mano puede conducir nuestro barco por un canal ventajoso o también encallarlo en la pobreza y en la bancarrota. La Biblia enseña que el Señor enriquece al dadivoso, pero que abandona al mezquino para que descubra que el no dar conduce a la pobreza. He podido notar, después de una amplia observación, que los cristianos más generosos han sido siempre los más felices y –casi sin variación– los más prósperos. He visto al dador liberal elevarse a una riqueza en la que nunca soñó, y he visto también al mezquino descender a la pobreza por la misma tacañería con la cual pensaba enriquecerse. Los hombres confían a los buenos mayordomos grandes sumas de dinero; y de esa manera obra también el Señor. Dios da por carretadas a los que dan por fanegas. En los casos en que las riquezas no han sido concedidas, el Señor hace que lo poco sea mucho, por medio de la satisfacción que el corazón santificado siente en una porción cuyo diezmo ha sido dedicado al Señor. El egoísmo atiende primero la casa, pero la piedad busca primero el reino de Dios y su justicia.

Sin embargo, a la larga, el egoísmo es pérdida, y la piedad es una gran ganancia.

http://lecturasmatutinas.com/octubre-26-seamos-dadivosos/

Devocional en audio de Charles Spurgeon en la voz de Jesús Villa, una producción de Soldados de Jesucristo.

27/09/2016
09/09/2016

¿Cuál es tu Plan? ¡Tu voz le da poder a la educación! Comparte tu sueño aquí. Este Plan se construirá con la participación de todos.

19/08/2016

SOMOS ASAMBLEA DE CREYENTES, NO UNA NACIÓN.

Entraron los extraños en los santuarios de la casa del SEÑOR (Jeremías 51:51).

Por este motivo los rostros de los del pueblo del Señor se cubrieron de vergüenza, pues era terrible que los hombres se metiesen en el Lugar Santo, reservado a los sacerdotes. En todas partes, en derredor nuestro, vemos el mismo motivo para entristecernos. ¡Cuántos hombres impíos se están ahora preparando con el fin de entrar en el ministerio! ¡Qué enorme pecado es aquella solemne mentira que afirma que nuestra nación está comprendida dentro de una Iglesia Nacional! ¡Cuán horrible es ver que el Bautismo y la Santa Cena se administran a los inconversos, y que en las más instruidas iglesias de nuestro país, haya semejante flojedad en la disciplina! Si los miles que leen hoy esta porción, llevaran este asunto delante del Señor Jesús, Él intervendría y apartaría el mal que, de otro modo, vendría sobre la Iglesia. Adulterar a la Iglesia es contaminar una fuente, es derramar agua sobre el fuego, es sembrar de piedras un campo fértil. Que Dios nos dé la gracia para que podamos, en nuestro propio modo, conservar la pureza de la Iglesia, como una asamblea de creyentes, y no como una nación, como una comunidad no salva, compuesta de hombres inconversos. Nuestro celo, sin embargo, debe empezar en casa. Examinémonos a nosotros mismos sobre nuestro privilegio de comer en la mesa del Señor. Miremos si estamos vestidos con el vestido de boda, no sea que nosotros mismos seamos intrusos en el santuario del Señor.

«Muchos son llamados y pocos escogidos.» «El camino es angosto y estrecha la puerta.» Que Dios nos dé la gracia de allegarnos a Jesús con la fe del elegido de Dios. El que hirió a Uzza por tocar el arca, tiene mucho celo por sus dos ordenanzas: Bautismo y Santa Cena. Como creyente puedo acercarme a ellas libremente. El examen de conciencia es un deber para los que se bautizan o se acercan a la mesa del Señor.

Charles Spurgeon

18/08/2016

MISERICORDIA INAGOTABLE QUE NO PODEMOS MEDIR

La misericordia de Dios (Salmos 52:8)

Medita un poco en esta misericordia de Dios. Es una misericordia tierna. Con un toque suave y cariñoso sana al quebrantado de corazón y venda sus heridas. Dios se muestra tan bondadoso en el modo de comunicar su misericordia como en la misericordia en sí. Es una misericordia grande. En Dios no hay nada pequeño; su misericordia es como Él: infinita. No la puedes medir. Su misericordia es tan grande que perdona grandes pecados a grandes pecadores, luego da grandes favores y grandes privilegios, y nos eleva a grandes goces. Es una misericordia inmerecida, como lo son todas, pues misericordia merecida es solo un nombre equivocado de justicia. El pecador no tiene derecho a la afectuosa consideración del Altísimo. Si el rebelde hubiese sido conde-nado al fuego eterno, habría merecido la condenación, pero si es librado de la ira, como en efecto lo es, solo el soberano amor pudo hacerlo, pues en el pecador no había nada bueno. Es también una misericordia rica. Algunas cosas son grandes, pero tienen en sí poca eficiencia. Esta misericordia, en cambio, es un reconfortante para tu abatido espíritu, un ungüento precioso para tus heridas, un vendaje celestial para tus huesos quebrantados, una carroza real para tus cansados pies, un pecho de amor para tu tembloroso corazón. Es ésta una misericordia múltiple. Como dice Bunyan: «Todas las flores del jardín de Dios son dobles». No hay misericordia sencilla. Quizá creas poseer una sola misericordia, pero descubrirás que tienes un racimo entero de ellas. Es una misericordia abundante. Millones la han recibido; y, lejos de estar agotada, está tan nueva, tan completa y accesible como siempre. Es una misericordia segura. Nunca te dejará. Si la misericordia es tu compañera, estará contigo en la tentación, en las pruebas, en la vida y la muerte, para ser el gozo de tu alma, cuando el bienestar de esta vida termine.

Charles Spurgeon

17/08/2016

NO A NOSOTROS, SINO A TU NOMBRE SEA LA GLORIA.

"Dad al SEÑOR la gloria debida a su nombre" (Salmos 29:2)

La gloria de Dios es el resultado de su naturaleza y de sus actos. Es glorioso en su carácter, pues hay en Dios tal abundancia de todo lo que es santo, bueno y amable que tiene que ser glorioso. Los actos que proceden de su carácter son también gloriosos; pero mientras Él se propone con ellos manifestar a sus criaturas su bondad, su misericordia y su justicia, se propone también que la gloria que va unida a esos actos se le dé únicamente a Él. No hay nada en nosotros en que podamos gloriarnos, porque, «¿quién hace que tú te diferencies de otro? ¿O qué tienes tú que no hayas recibido?» Tenemos que tener mucho cuidado de andar humildemente delante del Señor. Cuando nos glorificamos a nosotros mismos, nos estamos levantando como rivales del Altísimo, puesto que en el universo hay lugar para una sola gloria. ¿Se gloriará el insecto contra el sol que le dio vida? ¿Se levantará el barro sobre el hombre que le dio forma en la rueda? ¿Disputará el polvo del desierto con el torbellino? ¿Lucharán las gotas del océano con la tempestad? Dad a Jehová, oh hijos de fuertes, dad a Jehová la gloria y la fortaleza; dadle la gloria debida a su nombre. Sin embargo, una de las cosas más difíciles de la vida cristiana es aprender a decir esto: «No a nosotros, no a nosotros, sino a tu nombre sea la gloria». Es ésta una lección que Dios nos está enseñando siempre y algunas veces nos la enseña por medio de penosa disciplina. Que empiece un cristiano a jactarse diciendo: «Todo lo puedo», sin añadir «en Cristo que me fortalece», y pronto tendrá que gemir, diciendo: «No puedo hacer nada», y se lamentará en el polvo. Cuando hagamos algo por el Señor, y Él se complazca en aceptarlo, pongamos nuestra corona a sus pies, y exclamemos: «No yo, sino la gracia de Dios que obró en mí».

16/08/2016

RECORDEMOS, EN NUESTRAS P***S, QUE ÉL REINA

"EL SEÑOR reina; regocíjese la tierra" (Salmos 97:1).
Mientras lo que dice este versículo sea verdad no hay motivos para la inquietud. Sobre la tierra, el poder del Señor domina tan fácilmente la furia del impío como la furia de la mar; su amor vivifica al pobre con misericordia como vivifica a la tierra con las lluvias. La Majestad brilla con resplandor de fuego en medio de los horrores de la tempestad, y la gloria del Señor se ve en toda su grandeza en la caída de los imperios y en el derrumbe de los tronos. En todos nuestros conflictos y en todas nuestras tribulaciones podemos contemplar la mano del divino Rey. Dios es Dios; Él ve y oye todas nuestras inquietudes y todas nuestras lágrimas. Alma, no olvides en medio de tus p***s, que Dios reina para siempre.

En el in****no, los malos espíritus confiesan, con dolor, la indudable supremacía de Dios. Cuando se les permite vaguear, lo hacen con una cadena en sus talones; el freno está puesto en la boca del behemoth y el anzuelo en la boca del leviatán.

Los dardos de la muerte, las prisiones del sepulcro y sus guardias están bajo el dominio del Señor. La terrible venganza del juez de toda la tierra hace que los demonios se agachen y tiemblen, como tiemblan los perros ante el látigo del cazador de la perrera. No temas la muerte ni los embates de Satán; Dios defiende a los que en Él confían. Alma, recuerda en tus p***s que Dios reina para siempre. En el cielo, ninguno duda de la soberanía del Rey eterno; todos se echan sobre sus rostros para rendirle homenaje. Los ángeles son sus cortesanos; los redimidos, sus preferidos, y todos se gozan en servirlo día y noche. ¡Dios quiera que lleguemos pronto a la ciudad del gran Rey! En la larga noche de esta vida de tristeza, Él nos dará paz y alegría. Alma, recuerda en tus p***s que Dios reina para siempre.

14/08/2016

Siendo como cedros llenos de la savia que nos da el Señor.

Los cedros del Líbano que Él plantó (Salmos 104:16)

Los cedros del Líbano son un símbolo del cristiano, en el hecho de que todos han sido plantados por el Señor. Esto es muy cierto en cuanto a cada hijo de Dios, pues no lo plantó hombre alguno ni se plantó a sí mismo, sino ha sido plantado por Dios. La misteriosa mano del Espíritu dejó caer la viva simiente en un corazón que Él había preparado de antemano para que la recibiese. Todo heredero del cielo reconoce que ha sido plantado por el gran Labrador. Además, los cedros del Líbano no dependen del hombre para su riego, pues están en las altas rocas, sin irrigación humana. Sin embargo, nuestro Padre celestial les da el riego necesario. Así pasa con el cristiano que ha aprendido a vivir por fe. Es independiente del hombre, aun en las cosas temporales. Espera, para su sustento, únicamente en Dios. El rocío del cielo es su porción, y el Dios del cielo su manantial. Por otra parte, los cedros del Líbano no están protegidos por ningún poder humano, ni deben nada al hombre por haber sido preservados del viento huracanado y la tempestad. Son árboles de Dios guardados y preservados por Él, y solo por Él. Lo mismo sucede con el cristiano. No es una planta de invernáculo puesta a cubierto de la tentación; al contrario, está en el lugar más expuesto. No tiene más amparo ni protección que las amplias alas de Dios, que cubren siempre los cedros que Él mismo plantó. Como los cedros, los creyentes están llenos de savia, teniendo la suficiente vitalidad para estar siempre verdes, aun en medio de las nieves del invierno. Por último, la floreciente y majestuosa condición de los cedros debe ser motivo para la alabanza de Dios. Sólo el Señor ha sido el todo para los cedros, y por eso David dice en uno de los Salmos: «Alabad a Jehová, árboles frutales y todos los cedros». En el creyente no hay nada que magnifique al hombre; fue plantado, y es nutrido y protegido por su Señor.

Charles Spurgeon

Te invitamos a participar de este momento de oracion, predicación y encuentro con Dios. Todos los Sábados a las 7:00pm.
13/08/2016

Te invitamos a participar de este momento de oracion, predicación y encuentro con Dios. Todos los Sábados a las 7:00pm.

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