02/05/2026
Ayer vivimos una profunda alegría en la parroquia del Señor de la Victoria al dar inicio al mes mariano, un tiempo lleno de esperanza, fe y amor a nuestra Madre. La comunidad se reunió con entusiasmo para elevar oraciones, cantos y ofrecer nuestro corazón a la Virgen María, sintiendo su presencia cercana que nos guía y fortalece en cada paso de nuestra vida cristiana. Fue un momento de unión y recogimiento, donde cada gesto reflejaba la gratitud y la confianza en su intercesión.
Al mismo tiempo, conmemoramos a San José Obrero, ejemplo de humildad, esfuerzo y entrega, quien con su vida nos enseña el valor del trabajo digno y la fidelidad a Dios. En medio de esta celebración, elevamos nuestras súplicas pidiendo su protección e intercesión, así como la de la Virgen María, para que acompañen nuestros hogares, nuestras labores y nuestros sueños. Que su ejemplo nos impulse a seguir construyendo una comunidad llena de fe, servicio y amor.