23/08/2026
Hay momentos que parten una ciudad en dos: lo que era antes y lo que viene después.
El 10 de agosto nos recordó lo frágil que puede ser todo. Nos dejó miedo, pérdidas, heridas y ausencias que no se borran de un día para otro.
Pero también dejó algo claro.
Cuando todo parecía caer, aparecieron manos.
Manos que buscaron entre los escombros. Manos que cargaron.
Manos que curaron.
Manos que cocinaron, llevaron agua, levantaron refugios, acompañaron a quien tenía miedo y sostuvieron a quien sentía que ya no podía más.
Bomberos, rescatistas, personal médico, policías, voluntarios, vecinos, jóvenes, familias, camioneros y gente que llegó desde distintos lugares con una sola intención: ayudar.
Porque levantar una ciudad no significa únicamente reconstruir edificios.
También significa recuperar la confianza, volver a abrir una puerta, regresar al trabajo, abrazar a quien lo perdió todo y recordarle que no está solo.
Todavía queda mucho por hacer. Mucho miedo que sanar. Muchas historias que acompañar.
Pero si algo demostró esta tragedia es que cuando tantas manos se levantan a la vez, hasta una ciudad herida puede volver a ponerse de pie.
Hoy más que nunca, nos unimos para levantar al Pacífico.
Porque de esto no salimos solos.
Salimos juntos.
Telepacífico Diversidad que nos une
Hermoso mensaje 🙏 gracias Telepacífico