16/08/2026
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón del mar.”
Salmo 46:1-2
En medio del dolor que atraviesa nuestra nación tras el terremoto, como iglesia levantamos un clamor por Colombia. Oramos por las familias que han perdido a sus seres queridos, por quienes hoy esperan un milagro entre la incertidumbre y por cada rescatista, voluntario y persona que ha decidido extender su mano para ayudar. El terremoto ha dejado un profundo impacto en el país, pero también ha despertado una gran ola de solidaridad y servicio.
Hoy más que nunca, la Iglesia está llamada a ser luz en medio de la oscuridad, esperanza para el afligido y un refugio donde el amor de Cristo se hace visible.
Que nuestras rodillas no dejen de doblarse y nuestras manos no dejen de servir. Porque cuando un pueblo ora y permanece unido, Dios trae consuelo, fortaleza y restauración. 🇨🇴🙏