21/04/2026
Queridos ministros extraordinarios de la Comunión, gracias infinitas por la hermosa y valiosa labor que han realizado durante esta Semana Santa.
En cada liturgia, en cada momento de oración y recogimiento, su presencia ha sido signo vivo de servicio, entrega y amor a Cristo y a la Iglesia. Su trabajo, muchas veces silencioso, pero siempre necesario, ha permitido que cada celebración se viviera con mayor dignidad, orden y profundidad espiritual.
Gracias por su disponibilidad, por su compromiso fiel, por su respeto ante el misterio que sirven y por ser instrumentos de paz y esperanza para tantos fieles. Cada gesto, cada paso dado, cada momento dedicado, ha sido una ofrenda que Dios seguramente recibe con alegría.
Que el Señor les bendiga abundantemente, fortalezca su vocación de servicio y les conceda seguir siendo luz en medio de la comunidad.