27/03/2026
La Semana Santa empieza este domingo 29 de marzo con la celebración del Domingo de Ramos, en la que los católicos del mundo recordamos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, antes de su pasión, muerte y resurrección.
Aquel día, montado sobre un borrico, el Señor fue recibido por multitudes que lo aclamaban con ramas de palma y olivo, a la vez que se despojaban de sus mantos para ponerlos a sus pies (Lc 19. 28,44). Hoy, cada Domingo de Ramos, los creyentes replican este gesto con procesiones en las que llevan ramas de palma bendecida
Estos ramos luego son utilizados como sacramentales por los fieles, hasta que son quemados para obtener las cenizas que se usan el Miércoles de Ceniza próximo, marcando el inicio de la Cuaresma.
¿De dónde vienen las palmas que usamos para celebrar el Domingo de Ramos?
La tradición de las palmas benditas se basa en los relatos evangélicos. El Evangelio de San Juan (12. 12,19) narra que al enterarse la muchedumbre que Jesús había llegado a Jerusalén para celebrar la fiesta de la Pascua, “tomaron ramas de palmera y salieron a su encuentro gritando: ‘¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor y el Rey de Israel!’”.
¿Por qué los católicos utilizamos las palmas el Domingo de Ramos?
El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia del Vaticano advierte que se debe "instruir a los fieles sobre el significado de la celebración, para que entiendan su sentido". El documento afirma que las palmas "se conservan, ante todo, como un testimonio de la fe en Cristo, rey mesiánico, y en su victoria pascual".