21/10/2024
La posibilidad de confusión ante una descripción detallada y repetida, existe. Que te expliquen mucho algo: un comportamiento, unos parámetros o requisitos; podría llevar a mucho de los que somos un tanto distraídos o distraibles, a la pérdida de lo esencial de una cuestión; así que se precisará un hecho cristalino y práctico para retornarnos al buen camino del entendimiento. En Isaías 6 se nos obsequió ese hecho. Al primo del rey Uzias le fue mostrada una visión, en ella se veía siendo llevado a la presencia del Dios omnipotente que se encontraba rodeado de Sus poderosos servidores. El 1er sentimiento de Isaías fue de pavor al darse cuenta de su indignidad: "¡Ahora si que voy a morir! Porque siendo yo un pecador... he visto al rey del universo" (Vv.5). Rápidamente, un serafín tomó una brasa del altar, ésta le fue aplicada sobre sus labios e Isaías fue purificado de sus pecados y les fueron perdonadas sus maldades (Vv. 7) Y aquí viene el ejemplo que nos dejó Isaías ¿Qué actitud tuvo Isaías al verse limpiado de su pecado? Una totalmente opuesta a la anterior de inutilidad y bajeza; al verse precisado un mensajero por parte del Creador, decidió ofrecerse a sí mismo para el puesto... ya se consideraba digno. ¡Claro que debemos recordar de donde Dios nos ha sacado! pero el objetivo es recordar para agradecer, no para auto-denominarnos inservibles porque el decir eso es mentir, ya que si ésto fuera cierto, estaríamos diciendo que el sacrificio de Jesús por ti y por mí, fue en vano o sin valor. Sé humilde para agradecer, pero entiende quién eres; porque lo que eres no lo determinan tus hechos, sino la obra del Dios-hijo al dejarse crucificar en un madero. Dios nos dé sabiduría. "Dios hizo todo eso para que lo alabemos por su grande y maravilloso amor. Gracias a su amor, nos dio la salvación por medio de su amado Hijo. Por la muerte de Cristo en la cruz, Dios perdonó nuestros pecados y nos liberó de toda culpa. Esto lo hizo por su inmenso amor. Por su gran sabiduría y conocimiento" Efesios 1:6-8 (TLA).