11/08/2024
El enemigo, desde un principio en el paraíso, nos invitó a comer un fruto prohibido que nos trajo la muerte...
Después, engañará en el desierto a los israelitas para que se rebelen contra Dios, por culpa de la comida que les manda, el maná, un alimento sin sustancia, como decían ellos.
Más tarde, siempre con el pretexto de la comida, el demonio querrá tentar a Cristo y nos tentará a nosotros, para que comamos las delicias del mundo en vez de las que Dios nos da.
El caso será engañarnos, y el diablo nos ofrecerá alimentos que serán veneno, y no precisamente comida que nos traiga salud y vida vigorosa.
Hasta que viene Jesús, y nos dice:
- Tomad, comed, porque esto es mi Cuerpo. Tomad, bebed, porque esta es mi sangre...
Sólo Jesucristo, que se nos da en alimento de nuestras almas, es el único que no nos engaña.
Sólo Jesucristo nos da gratis el Pan de la Vida y el Vino de la Salvación.
Sólo Jesucristo, con su Pan y su Vino, es quien nos da fuerzas para seguir siempre adelante.
Sólo Jesucristo nos lleva hasta el final, rebosantes de salud, con el Pan más nutritivo y la bebida más deliciosa.