02/03/2024
EL CRISTIANO FALSIFICADO
Benjamín Keach
«Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia» (Ez.33:31).
«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia» (Mt.23:25).
«Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado» (2 P.2:21).
Esto también puede reprender a las Iglesias de Cristo, y a los pastores de ellas, más particularmente, por su descuido y negligencia en la recepción de personas: aunque no conozco a nadie a quien acusar, me temo que generalmente hemos fallado en esto. Ojalá se tenga mayor cuidado en el tiempo venidero. No es una gran Iglesia, sino una Iglesia santa y buena la que Cristo ama. Estoy persuadido de que sería mejor para las Iglesias que muchos fueran separados de ellas. Pero, oh, qué pocas veces se ha tratado con alguno, ya sea por orgullo o codicia, como si no fuéramos capaces de encontrar a tal ofensor como cualquier otro.
Además, reprende duramente a los Predicadores, cuya predicación tiende más a llevar a las personas al Bautismo, y a someterlos a las ordenanzas externas, que a mostrarles la necesidad de la Regeneración, la Fe, o un Corazón cambiado, pues su gran ocupación es llevar a los hombres a una profesión visible, y hacerlos miembros de las Iglesias. Por el amor del Señor, tengan cuidado con lo que hacen, si quieren ser limpios de la sangre de todos los hombres.
Vemos con demasiada frecuencia que cuando la gente entra en las iglesias, concluye que todo está bien con ellos. Cuando se les predica acerca de la conversión, ellos no piensan que esto les concierne, sino a otros que sí son abiertamente profanos: y así llegan a ser cegados, puede ser para su propia destrucción. Y si su sangre no yace en algunas de sus puertas, estará bien. Me temo que algunos hoy en día, como los fariseos, se dice que recorren el mar y la tierra para hacer prosélitos, pero cuando se hacen, son dos veces más hijos del in****no que antes, como nuestro Salvador insinúa.
También puede ponernos a todos en un estricto examen de nuestros propios corazones, para que no nos encontremos con algunos de estos falsos y aparentes cristianos. Y para aclarar este asunto, consideremos,
1. ¿Alguna vez te convenciste plenamente de tu condición pecaminosa y perdida por naturaleza, y de ese horrible mal que hay en el pecado? ¿Has visto alguna vez que el pecado es el mayor de los males, lo más odioso para Dios, no solo por los efectos malignos del pecado, sino también por su naturaleza maligna, no solo porque ha abierto una brecha entre Dios y el hombre, sino también porque ha desfigurado la imagen de Dios en el hombre, la piedad y a los hombres buenos y nos ha hecho como el diablo, llenando nuestras mentes de enemistad contra Dios?
2. ¿No vives ni favoreces el pecado secreto? ¿Tienes en bancarrota el mal hábito? ¿No está el mundo más en tus afectos, deseos y pensamientos, que Jesucristo?
3. ¿Estás dispuesto a sufrir y desprenderte de todo lo que tienes, antes que pecar contra Dios? ¿Ves más maldad en el menor de tus pecados, que en el mayor de tus sufrimientos?
4. ¿Deseas tanto que tus pecados sean mortificados como perdonados? ¿Deseas ser hecho santo, así como feliz? ¿Amas la obra de la santificación, así como la recompensa de la santidad? ¿Amas la Palabra de Dios por esa pureza que hay en ella, así como la ventaja que viene por ella?
5. ¿Has visto tu propia justicia como trapos sucios, y has sido hecho pobre en espíritu?
6. ¿Has recibido a un Cristo completo con un corazón íntegro? Un Cristo completo comprende todos sus oficios, y un Corazón integro incluye todas nuestras facultades: ¿No está tu Corazón dividido?
7. ¿Es Cristo precioso para ti, incluso el más importante entre diez mil? ¿Eres el mismo en privado que en público? ¿Amas a Cristo por encima hijos o hijas? ¿Amas a la persona de Cristo?
8. Soportas amablemente la reprensión de tus faltas, y consideras como tu mejor amigo al que trata más claramente contigo.
9. ¿Te interesas más por tus propias faltas que por los errores de los demás? ¿Tienes una obediencia indiscriminada (universal)? ¿Obedeces la Palabra y los mandatos de Cristo porque lo amas?
10. ¿Has sido lo mismo en el día de la Adversidad, que ahora en el día de Prosperidad?
11. ¿Puedes decir que odias el pecado como pecado? ¿Es tu mente espiritual, y está puesta en las cosas celestiales? ¿Amas a los santos, a todos los santos, aunque algunos de ellos no sean de tus afectos en algunos puntos de la religión?
12. ¿Puedes seguir cómodamente los caminos de Cristo, aunque encuentres poca estima entre los santos? ¿Puedes mantener tu alma en Dios, aunque estés en las tinieblas y no tengas luz? ¿Está todo el hincapié de tu justificación y salvación basada en Jesucristo?
Consideren estas pocas preguntas, y no duden de que sus corazones son sinceros, cuando puedan dar una respuesta confortable a ellas, aunque sea con algunos temores y dudas que todavía puedan surgir en ustedes. Un verdadero cristiano está dispuesto a confundir su porción, y a tomar como suya la que pertenece a un hipócrita; así como un hipócrita, por otra parte, confunde lo que le pertenece, y se atribuye a sí mismo lo que es la porción de los cristianos sinceros; pero la gracia es como una pequeña semilla al principio, que no puede ser vista pronto en el almacén, es decir, en el corazón, especialmente cuando aún queda mucho humo y oscuridad.