23/12/2025
NOVENA DE AGUINALDOS
DIA NOVENO
ORACION PARA TODOS LOS DIAS
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad, y demás virtudes de vuestro Hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació, por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo
terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.
(Se reza tres veces el Gloria al Padre)
CONSIDERACION
La noche ha cerrado del todo en las campiñas de Belén. Desechados por los hombres y viéndose sin abrigo, María y José han salido de la inhospitalaria población, y se han refugiado en una gruta que se encontraba al pie de la colina. Seguía a la Reina de los
Ángeles el jumento que le había servido de cabalgadura durante el viaje y en aquella cueva hallaron un manso buey, dejado ahí probablemente por alguno de los caminantes que había ido a buscar hospedaje en la ciudad.
El Divino Niño, desconocido por sus criaturas va a tener que acudir a los irracionales para que calienten con su tibio aliento la atmósfera helada de esa noche de invierno, y le manifiesten con esto su humilde actitud, el respeto y la adoración que le había negado Belén.
Pero ha llegado la media noche y de repente vemos dentro
de ese pesebre antes vacío, al Divino Niño esperado, vaticinado, deseado durante cuatro
mil años con tan inefables anhelos. A sus pies se postra su Santísima Madre en los transporte de una adoración de la cual nada puede dar idea. José también se le acerca y le rinde el homenaje con que inaugura su misterioso e imperturbable oficio de padre adoptivo del Redentor de los hombres. La multitud de ángeles que descienden del cielo a contemplar esa maravilla sin par, hace vibrar en los aires las armonías de esa "Gloria in Excelsis", que es el eco de adoración que se produce en torno al trono del Altísimo hecha perceptible por un instante a los oídos de la pobre tierra. Convocados por ellos, vienen en tropel los pastores de la comarca a adorar al "recién nacido" y a prestarle sus humildes ofrendas.
Oh, adorable Niño! Nosotros también los que hemos
hecho esta novena para prepararnos al día de vuestra Navidad, queremos ofreceros nuestra pobre adoración; no la rechacéis: venid a nuestras almas, venid a nuestros corazones llenos de amor.
Encended en ellos la devoción a vuestra Santa Infancia, devocíon de vuestra santa infancia, devocíon que realmente practicaba y celosamente propagada, nos conduzca a la vida eterna, librandonos todas las virtudes cristianas.
ORACION A LA SANTISIMA VIRGEN
Soberana María, que por vuestras grandes virtudes, y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por madre suya, os suplico que vos misma preparéis y dispongáis mi alma, y la de todos los que en este tiempo hicieren esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorado Hijo.
¡Oh dulcísima Madre! Comunicadme algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le aguardasteis vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.
(Tres veces el Avemaría)
ORACION A SAN JOSE
¡Oh Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús!, infinitas gracias doy a Dios
porque os escogió para tan altos ministerios y os adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Os ruego, por el amor que tuvisteis al divino Niño, me abraséis en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el Cielo.
Amén.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)
GOZOS
¡Dulce Jesús mío,
mi Niño adorado:
¡Ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto!
*Oh sapiencia suma
del Dios soberano,
que a infantil alcance
te rebajas sacro;
oh divino Niño,
ven para enseñarnos
la prudencia quehace
verdaderos sabios.
¡Ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto!
*Oh raíz sagrada
de José que en lo alto,
presentas al orbe
tu fragante nardo;
dulcísimo Niño
que has sido llamado
Lirio de los valles
bella Flor del Campo.
¡Ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto!
*Oh lumbre de Oriente,
sol de eternos rayos,
que entre las tinieblas
tu esplendor veamos;
Niño tan precioso,
dicha del cristiano,
luzca la sonrisa
de tus dulces labios.
¡Ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto!
*Rey de las naciones,
Emmanuel preclaro,
de Israel anhelo,
pastor del rebaño;
Niño que apacientas
con suave cayado,
ya la oveja arisca,
ya el cordero manso.
¡Ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto!
*Ábranse los cielos
y llueva de lo alto
bienhechor rocío
como riego santo;
ven, hermoso Niño,
ven, Dios humanado,
luce, hermosa estrella,
brota, flor del campo.
¡Ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto!
*Ven, que ya María
previene sus brazos,
de su niño vean
en tiempo cercano;
ven, que ya José,
con anhelo sacro,
se dispone a hacerse
de tu amor sagrario.
¡Ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto!
*Del débil auxilio,
del doliente amparo,
consuelo del triste,
luz del desterrado,
vida de mi vida,
mi dueño adorado,
mi constante amigo,
mi divino hermano.
¡Ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto!
*Vé ante mis ojos,
de ti enamorados,
bese ya tus plantas,
bese ya tus manos;
prosternado en tierra,
te tiendo los brazos
y aún más que mis frases,
te dice mi llanto.
¡Ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto!
*¡Ven salvador nuestro,
por quien suspiramos!
¡Ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto!
ORACION AL NIÑO JESUS
Acordaos, ¡oh dulcísimo Niño Jesús! que dijisteis a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos vuestros devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad, agobiada y doliente:
"Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado".
Llenos de confianza en Vos, oh Jesús, que sois la misma verdad, venimos a exponeros toda nuestra miseria. Ayudadnos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.
Concedednos, por los méritos infinitos de vuestra encarnación y de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto...
Nos entregamos a Vos, oh Niño omnipotente, seguros de que no quedará frustrada nuestra
esperanza. Y de que, en virtud devuestra divina promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén.