12/05/2026
Hay personas que no disfrutan el bienestar de los demás, aunque sea algo sencillo. Muchas veces son centradas en sí mismas, frías, indiferentes y hasta carecen de pequeños gestos de educación como un “gracias”, un “buenos días” o una palabra amable.
Pero cuando alguien tiene un verdadero encuentro con el Espíritu de Dios, no puede simplemente decir: “Yo soy así”. El Espíritu Santo transforma el corazón y produce frutos. Y uno de los mayores frutos es el amor, acompañado del respeto, la paciencia y la consideración hacia los demás.
Las personas antipáticas generalmente actúan sin pensar en cómo afectan a otros, pero quien camina con Dios aprende a tratar a las personas con bondad, humildad y misericordia.
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe.” — Gálatas 5:22
Pastor: Richard Angarita