29/12/2025
Hoy honramos la vida del hermano Manuel Zuñiga, insignia de esta obra, cuyo caminar fue marcado por la fidelidad, el servicio y el amor por el Reino de Dios.
Su voz puede haberse silenciado en la tierra, pero su testimonio sigue vivo en cada vida tocada, en cada semilla sembrada y en cada paso firme que dio por la obra del Señor.
Fue un hombre que entendió que servir a Dios no es solo predicar, sino permanecer; no es solo comenzar, sino terminar fiel.
Hoy descansa en la presencia del Señor, pero su legado permanece entre nosotros como ejemplo, como honra y como inspiración.
“Bienaventurados los mu***os que mueren en el Señor… porque sus obras con ellos siguen.” (Apocalipsis 14:13)