Cenfol Yopal Vida Nueva

Cenfol Yopal Vida Nueva Somos Centros de Formación y Liderazgo Cristiano, ubicado en el barrio Bicentenario

25/08/2026

MI ENCUENTRO CON DIOS

EL DIOS DE LA JUSTICIA Y DE LA GRACIA

LEE: Amós 8:1-9:15

Amós habla nuevamente en contra de la injusticia:
«Escuchen esto, los que pisotean a los débiles,
Y tratan a los pobres como menos que nada,
Ustedes dicen: "¿Cuándo llega mi próximo cheque de pago
Para poder salir y vivir a lo grande?
¿Cuánto falta para el fin de semana
Para poder salir y pasar un buen rato?"
Ustedes que dan tan poco y toman mucho,
Y nunca hacen un día de trabajo honesto.
Ustedes que explotan a los pobres y los usan,
Y luego, cuando ya están arruinados, los desechan» (8: 4-6, MSG).

La situación de aquella gente no era diferente a la situación de la gente que vemos hoy en nuestra sociedad. La gente está muriendo de hambre espiritual. Hay «hambre de oír las palabras del Señor» (v.11). La gente está buscando: prueban dr**as, alcohol, s**o o poder. Todo esto es un intento de satisfacer esa hambre profunda, pero no encuentran alimento espiritual (v.12).

La finalidad de la ley bajo la antigua alianza era proteger a los desfavorecidos, pero como ocurre a menudo hoy en día, los pobres no reciben justicia. ¡Fueron pisoteados y engañados! El Señor odia la deshonestidad porque nos ama y ama a los pobres. La injusticia y la deshonestidad estaban en el núcleo de los pecados de Israel. Como resultado de todo esto, Amós declara: «¡Viene el Día del Juicio!» (v.11, MSG). Israel será llevado al exilio (9:1-10).

Sin embargo, el libro de Amós no termina en ese punto. Termina con la promesa de la restauración: «Yo restauraré la casa de David que ha caído en pedazos. [...]. Todo va a suceder a la vez, ¡y en todas partes verás bendiciones! Bendiciones como el vino destilado de las montañas y colinas. Haré todo bien de nuevo para mi pueblo Israel:

Reedificarán sus ciudades arruinadas.
Plantarán viñedos y beberán buen vino.
Trabajarán sus jardines y comerán sus cosechas.
Y los plantaré allí, los plantaré firmemente en su propia tierra.
Nunca más serán desarraigados de la tierra que les he dado» (vv.11-15, MSG).

El futuro definitivo del pueblo de Dios fue más allá del mejor de sus sueños. Ni su pecado e injusticia podrían descarrilar en última instancia los planes de bendición de Dios. Es la misma dinámica que vimos en el Nuevo Testamento: La gracia y la misericordia de Dios superan por mucho nuestros pecados. En definitiva, Jesús hace posible que la justicia y el perdón vayan de la mano.

Señor, te damos gracias porque eres un Dios de justicia y de gracia. Te damos gracias porque por el derramamiento del Espíritu Santo vemos ahora una irrupción de ese futuro. Oramos para que triunfe la justicia; que podamos ver una reconstrucción de las iglesias arruinadas y un incremento en la plantación de iglesias. Que el vino nuevo de tu Espíritu Santo y un gran derrame de gracia destilen de tu presencia. Te lo pedimos en el nombre de Jesús.

¡Que tengas un bonito día!
CENFOL YOPAL

24/08/2026

MI ENCUENTRO CON DIOS

LA PROVISIÓN ABUNDANTE DE LA GRACIA

LEE: Romanos 5:12-21

¿Cómo te ves a ti mismo? ¿Qué crees acerca de ti? ¿Cómo crees que Dios te ve? ¿Qué imaginas que Él siente por ti?

La gracia significa que Dios nos ve como justos: «declarados justos» (v.19, NTV). La justicia es un regalo gratuito que viene de la gracia de Dios. «Allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, a fin de que, así como reinó el pecado en la muerte, reine también la gracia» (vv.20-21).

Pablo comienza a profundizar más en las maravillas de la gracia. Retrata dos reinos: el reino de Adán y el reino de Cristo.

Naturalmente, aclara que todos somos parte del reino de Adán. El pecado, la muerte y la separación de Dios entraron en el mundo a través de Adán (vv.12-14).

Sin embargo, Pablo también describe un nuevo reino que Jesús ha creado a través de su muerte y resurrección. Lo asombroso es que eres transferido del reino de Adán al reino de Jesús, no por haberte ganado el derecho de estar en la lista de los buenos para Dios, sino simplemente por aceptar el don de la gracia de Dios disponible a través de Jesús.

Pablo comienza a comparar la muerte que vino a través de Adán con la vida que vino a través de Jesucristo, pero su argumento clave es que «la transgresión […] no puede compararse con la gracia» (v.15). En última instancia, ambas solo se pueden poner en contraste porque el regalo de la vida es mucho grande que la transgresión.

La única similitud es que ambas afectaron a muchos. Tus elecciones de obedecer o no obedecer no solo te afectan a ti, sino también a muchos otros. Como resultado del pecado de Adán, muchos murieron. Pero la obediencia de Jesús permitió que muchos tuvieran acceso a la gracia en la que permaneces y recibir el regalo gratuito de la justificación. Y el don o regalo gratuito no es como el pecado. «El regalo de Dios nos lleva a ser declarados justos a los ojos de Dios, a pesar de que somos culpables de muchos pecados» (v.16, NTV).

La muerte reinó como resultado del pecado de Adán; pero un solo hombre —Jesucristo—, ha invertido el proceso para traer la justificación como un don gratuito y permitirnos permanecer en la gracia de Dios. En lugar de reinar la muerte, «reinarán en vida» (v.17).

El pecado de Adán significa que todos estamos en el banquillo condenados. El acto de justicia de Jesús en la cruz hace posible que Dios también te considere justo y te dé vida. La justicia de Jesús lleva a tu propia justicia. «Más que únicamente sacarnos de problemas, ¡nos metió en la vida!» (v.19, MSG). «Por uno solo que desobedeció a Dios, muchos pasaron a ser pecadores; pero por uno solo que obedeció a Dios, muchos serán declarados justos» (v.19).

Jesús ha hecho posible el don de la gracia de Dios a través de su muerte en la cruz (v.15). El resultado de nuestro pecado es juicio y condenación (v.16). Si solo confiamos en la justicia y en la justicia por sí sola, eso es lo que recibiríamos. Pero desde que Jesús murió en tu lugar, puedes recibir el regalo de la justificación.

Dios puede ser justo y todavía te absuelve, hay gracia justa. Jesús hizo posible la abundante provisión de la gracia y del don de la justicia de Dios (v.17). Recibes la justificación que trae a su vez vida (v.18). Somos «constituidos justos» (v.19). Recibes la vida eterna por Jesucristo nuestro Señor (v.21).

Todo esto es por gracia (vv.15,17,20-21). Tienes que permitir que estas verdades penetren profundamente tu corazón, verte a ti mismo como Dios te ve —como justo delante Él— y creer que cuando Dios te mira, se complace contigo por lo que Jesús ha hecho por ti.

Señor, te doy gracias por la muerte de Jesús en mi nombre. Gracias, porque, aunque merezco juicio y condenación, has posibilitado que sea justificado y reciba la justicia de Dios por gracia como un don.

¡Que tengas un bendecido día!
CENFOL YOPAL

23/08/2026

MI ENCUENTRO CON DIOS

LA GRACIA JUSTA

LEE: Proverbios 17:15-24

Se dice que el problema más grande en el mundo no es que haya poca democracia o que haya demasiada pobreza, o pocos medicamentos antivirales contra el SIDA sino el hecho de que dos tercios de la población mundial viven fuera de la protección de la ley. La falta de justicia tiene un efecto terrible en muchos de los pobres del mundo. El tema de la justicia y la gracia recorre toda la Biblia; no podemos entender completamente la gracia sin entender la justicia. Una definición de la gracia es «amor inmerecido». Hay una palabra mnemotécnica en inglés que se utiliza para explicar la gracia: «GRACE: God’s Riches At Christ’s Expense» (Las riquezas de Dios al costo de Cristo). Vemos hoy cómo Jesucristo hace disponible la gracia para ti y para mí.

La vital importancia de la justicia
En muchos países del mundo las personas culpables escapan de la justicia; a menudo, las cárceles están llenas de personas inocentes, muchas de las cuales nunca han sido juzgadas ni condenadas. «Absolver al culpable y condenar al inocente son dos cosas que el Señor aborrece» (v.15). Ambas son formas horribles de injusticia. Son abominables para Dios y tienen un impacto perjudicial en la sociedad.

Gran parte del problema es causado por el soborno. «El malvado acepta soborno en secreto, con lo que tuerce el curso de la justicia» (v.23). Un abogado de un país en vía de desarrollo me comentó un día que si quería que un caso llegara a los tribunales más rápido sin la dilatación habitual (que era de aproximadamente diez años), tenías que «engrasar las ruedas», lo cual era un eufemismo para soborno.

La lucha por la justicia es una responsabilidad seria, requiere trabajo duro y podría conducir fácilmente al agotamiento. El libro de Proverbios está lleno de una sabiduría muy equilibrada.

Nos recuerda la necesidad de la familia y los amigos: «En todo tiempo ama el amigo; para ayudar en la adversidad nació el hermano» (v.17). Además de la familia y los amigos, la diversión es importante: «Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos» (v.22). No te tomes a ti mismo demasiado en serio, necesitamos reírnos de nosotros. La risa es como un entrenamiento interno, ejercita tu alma y la mantiene saludable.

Señor, muéstranos lo que quieres que hagamos como individuos y como iglesia para hacer que la justicia esté disponible para todos. Ayúdanos a mantener el equilibrio en nuestras vidas, al tomar nuestras responsabilidades en serio y aun así encontrando un espacio para la familia, los amigos y la diversión. Te lo pedimos en el nombre de Jesús.

¡Que tengas un magnífico día!
CENFOL YOPAL

22/08/2026

MI ENCUENTRO CON DIOS

EL AMOR DE DIOS Y SU DOLOR

LEE: Amós 6:1-7:17

¿Sabes que la ira de Dios no es nada más que amor? Vemos un ejemplo de eso aquí. La ira de Dios está dirigida hacia los líderes que «llevan una vida fácil» (6:1, DHH):

«¡Ay de los que viven en el lujo!
¡Y esperan que todos los demás les sirvan!
¡Ay de los que solo viven el hoy,
Indiferentes al destino de los demás!

¡Ay de los hombres y mujeres de mundo,
Que piensan que la vida es una fiesta celebrada sola para ellos!

¡Ay de los adictos a sentirse bien: una vida sin dolor!
Los obsesionados con la buena apariencia: una vida sin arrugas!

Les tiene sin cuidado
que su país se va a arruinar» (vv.4-6).

El problema no es que disfruten de las cosas buenas de la vida, pues ninguna de ellas es pecaminosa en sí misma. El problema es que no les importa el estado del pueblo de Dios. Dios odia el orgullo y la arrogancia (vv.6,8) que no reconoce nuestra necesidad de Él y nos impide experimentar Su amor por nosotros y amar a los demás como Él los ama.

Si los líderes hubieran amado al pueblo de Dios como Dios los amaba, se habrían afligido porque su país iba a la ruina.

Amós fue un ejemplo de alguien que se preocupaba y que hacía algo, y por eso intercedió por el pueblo (7:1-6).

Amós era una persona del común: «Yo no soy profeta ni hijo de profeta, sino que cuido ovejas y cultivo higueras. Pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: “Ve y profetiza a mi pueblo Israel”» (vv.14-15). Dios no se contentó viendo simplemente cómo florecía la injusticia, pues amaba a su gente demasiado para aceptar eso; así que, erigió a Amós para advertirles de las consecuencias de lo que estaban haciendo y llamarlos para que volvieran a sus caminos.

Como Amós, queremos orar e interceder por nuestra nación:

«¡Señor mi Dios, te ruego que perdones!» (v.2). En tu gran amor, ten piedad de nosotros. Gracias por amar a tu iglesia y porque tienes el poder para dar vida a los mu***os (Romanos 4:24). Señor, te rogamos que suscites más personas que oigan tus palabras y las proclamen con valentía, poder y amor. Oramos para que nuestra nación se levante de la ruina espiritual y te conozca verdaderamente. Te lo pedimos en el nombre de Jesús.

¡Que tengas un consagrado día!
CENFOL YOPAL

21/08/2026

MI ENCUENTRO CON DIOS

DIOS DEMUESTRA Y DERRAMA SU AMOR

LEE: Romanos 4:16-5:11

¿Crees que Dios realmente te ama? El amor de Dios nunca te decepcionará, Él nunca dejará de amarte. Su amor por ti es más grande que tus defectos y quiere que recibas Su amor por fe.

Contrariamente a aquello que mucha gente piensa, Dios te ama y quiere darte vida, Él da «vida a los mu***os» (4:17). Dios resucitó a Jesús de entre los mu***os: Un día todos los que han mu**to, en Cristo, también recibirán vida de resurrección. Mientras tanto, Jesús dijo que él vino para que experimentes la vida y la vida en toda su abundancia (Juan 10:10).

Pablo continúa describiendo la fe de Abraham, quien creyó en la promesa de Dios respecto a que él y su esposa Sara tendrían un hijo, aunque ello ya no fuera humanamente posible.

Aprendemos de Abraham que «ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo, sino que se reafirmó en su fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios tenía poder para cumplir lo que había prometido» (Romanos 4:20-21). En otras palabras, Pablo reitera que Abraham fue justificado por la fe.

Pero la justificación por fe no fue solo para Abraham, «sino también para nosotros. Dios tomará en cuenta nuestra fe como justicia, pues creemos en aquel que levantó de entre los mu***os a Jesús nuestro Señor» (v.24). Tú también eres justificado por la fe. Jesús «fue entregado a la muerte por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación» (v.25).

Pablo pasa a hablar de las asombrosas consecuencias de este hecho. Porque al ser «justificados mediante la fe», tenemos «paz con Dios», «tenemos acceso» a Su presencia (5:1-2). Puedes acercarte a Dios y hablar con Él cada día, sabiendo que ya no hay barrera entre tú y Él.

«También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades» (v.3, NTV). Podemos regocijarnos en nuestros sufrimientos, «porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado» (vv.3-5).

El amor de Dios ha inundado lo más profundo de tu corazón. Esta experiencia del amor de Dios es profunda y abrumadora. Es el ministerio habitual del Espíritu Santo para ayudarte a sentir el amor de Dios. Si nunca has tenido la experiencia del Espíritu Santo llenando lo más profundo de tu corazón, te animaría simplemente a que le pidas a Dios que te llene en este momento.

Pablo tiene aún más que decir sobre el amor de Dios. Asegura que aun cuando estabas contra Dios, Él envió a Jesús a morir por ti. «Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros» (v.8).

Por ello es que sabes que Dios te ama. El Padre permitió que Su único Hijo fuera tomado de Su regazo y llevado a la cruz. Aunque no lo merecíamos —éramos pecadores impíos— Jesús murió por nosotros. Dios te ama tanto que no escatimó a su propio hijo.

Si Dios te ama tanto, puedes estar seguro de que tu futuro está asegurado. «Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida!» (v.10).

Señor, te doy gracias por haber mu**to por mí. Gracias porque me amas tanto y por lo tanto puedo estar seguro de mi futuro. Te pido que me des certeza de tu amor que has derramado en mi corazón por medio del Espíritu Santo, y que me ayudes a sentir tu profundo amor por mí. Te lo pido en el nombre de Jesús.

¡Que tengas un bendecido día!
CENFOL YOPAL

20/08/2026

MI ENCUENTRO CON DIOS

EL AMOR DE DIOS ES ENORME Y ES PERSONAL

LEE: Salmos 86:11-17

Cómo sentir el amor de Dios
«Feel» (Sentir) es una canción de Robbie Williams en la que escribe: «Solo quiero sentir amor verdadero».
Dios quiere que “sientas” su amor, quiere que aceptes su amor en tu corazón; hoy puedes recibir su amor de una nueva forma. Recuerdo una ocasión en que nuestro nieto de dos años quería sentir el amor de su padre. Levantó ambas manos y dijo algo como: «Hugga Dadda». Mi hijo alzó a su hijo, lo levantó, lo abrazó, lo besó y lo estrechó contra su pecho. Es maravilloso sostener la mano de un padre, pero es incomparablemente mayor ser abrazado por él. Esta es una ilustración de la experiencia del amor de Dios.
Sabemos que Dios nos ama a través de la cruz: «Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros» (Romanos 5:8).
Experimentamos el amor de Dios a través del Espíritu Santo: «Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado» (5:5). «Toda la Biblia, observa S. Agustín, no hace más que narrar el amor de Dios» —escribe Raniero Cantalamessa— «Esta es la noticia que sostiene y explica todos las demás: El amor de Dios es la última respuesta a todos los porqués, el porqué del hombre y de la Biblia, porqué la Creación, porqué la Redención, porqué la Encarnación, porqué el sufrimiento humano. Si toda la Biblia, hermanos, se pudiera transformar de palabra escrita en palabra pronunciada, se convertiría en una única voz. Esta voz gritaría, más poderosa que el fragor del mar: DIOS NOS AMA, el Padre nos ama. Todo lo que Dios hace y dice en la Biblia es amor, incluso la cólera de Dios no es más que amor. Dios es amor, dice S. Juan».

Cuando reconoces la grandeza del amor de Dios por ti, tu respuesta es la adoración: «Señor mi Dios, con todo el corazón te alabaré, y por siempre glorificaré tu nombre» (v.12).

David sabía qué era el amor de un Dios personal que cuida de cada individuo. Escribe: «Porque grande es tu amor por mí» (v.13a). Al igual que David, tú eres el «hijo de Dios amado y querido» (v.16).

La naturaleza de Dios es amar. «Pero tú, Señor, eres Dios clemente y compasivo, lento para la ira, y grande en amor y verdad» (v.15). David ora: «Dame una muestra de tu amor» (v.17). Pidió —a la luz del amor de Dios por él—, tener «integridad de corazón» (v.11b). Quería responder al amor de Dios por él, con un total compromiso de sí mismo hacia Dios.
Señor, eres clemente y compasivo, desbordante de amor y verdad (v.15). Gracias porque tu amor por mí es tan grande y tan personal. Dame integridad de corazón. Te lo pido en el nombre de Jesús.

¡Que tengas un maravilloso día!
CENFOL YOPAL

19/08/2026

MI ENCUENTRO CON DIOS

COMUNIDADES DE JUSTIFICACIÓN

LEE: Amós 5:1-27

Dios no está interesado en lo «religioso» que seas. Se preocupa mucho más por la integridad, la justicia y la honradez; sin ello la religiosidad es pura hipocresía.

«No puedo soportar sus reuniones religiosas.
Estoy harto de sus conferencias y convenciones.
No quiero tener nada que ver con sus proyectos religiosos, sus lemas y objetivos pretenciosos.
Estoy harto de sus planes para recaudar fondos, sus relaciones públicas y creación de imagen.
Alejen de mí su música ruidosa egoísta.
¿Cuándo fue la última vez que me cantaron?
¿Saben qué quiero?
Quiero justicia: océanos de ella.
Quiero equidad: ríos de ella.
Eso es lo que quiero. Eso es todo lo que quiero» (vv.21–24, MSG).

Una consecuencia central de la justificación por medio de la fe es que el pueblo de Dios responde actuando con justicia y honradez. Juan Calvino dijo una vez: «Solo la fe justifica, pero la fe que justifica nunca puede estar sola». Nuestra respuesta natural a aquello que Dios ha hecho por nosotros debe ser actuar conforme a Su voluntad.

La honradez y la justicia tienen un papel central en este pasaje y en todo el libro de Amós. Dios quiere justicia para los pobres, Él habla a través del profeta Amós:

«¡Cómo odian ustedes a los jueces honestos!
¡Cómo desprecian a los que dicen la verdad!
Pisotean a los pobres,
robándoles el grano con impuestos y rentas injustas.
Por lo tanto, aunque construyan hermosas casas de piedra,
nunca vivirán en ellas.
Aunque planten viñedos exuberantes,
nunca beberán su vino.
Pues yo conozco la enorme cantidad de sus pecados
y la profundidad de sus rebeliones.
Ustedes oprimen a los buenos al aceptar sobornos
y privan al pobre de la justicia en los tribunales.
Así que los que son listos permanecerán con la boca cerrada,
porque es un tiempo malo» (vv.10–13, NTV).

Dios no permitirá que la injusticia humana continúe para siempre, Él intervendrá y hará justicia. Dios odia la injusticia, Su preocupación por la justicia y la rectitud se resume en el versículo 24: «Que fluya como agua la justicia, y la honradez como un manantial inagotable» (DHH).

Los asuntos de promoción de la justicia como el rescate personas que hacen trabajos forzosos u otros tipos de esclavitud, la lucha contra el tráfico sexual de personas y otras formas de injusticia, deberían ser prioridad en nuestra agenda. Claramente, parecen ser prioridad en la agenda de Dios.

Señor, te doy gracias porque solo la fe justifica, pero oro para que la fe nunca esté sola. Ayúdame a llevar a la vida mi fe actuando justamente y buscando la justicia para todos. Te lo pido en el nombre de Jesús.

¡Que tengas un magnífico día!
CENFOL YOPAL

18/08/2026

MI ENCUENTRO CON DIOS

CELEBRACIÓN DE LA JUSTIFICACIÓN

LEE: Romanos 4:1-15

¿Cómo podemos nosotros —seres humanos pecadores— ser «justos» ante Dios? ¿Cómo puedes ser «justificado» ante Sus ojos? ¿Es solo trabajar duro toda tu vida y después esperar lo mejor?

«No», dice Pablo. Algo maravilloso ocurrió como resultado de la vida, muerte y resurrección de Jesús. Ahora puedes recibir esta justificación como un regalo sin costo. Lo recibes, no trabajando muy duro, sino por un acto de fe (vv.1-5).

Una de las preguntas más frecuentes es: «Si Jesús murió por nuestros pecados, ¿qué sucede con los que vivieron antes de Jesús?».

Pablo sabe que tiene que abordar el caso de Abraham, pues sus oponentes podrían argumentar que Abraham fue justificado como resultado de sus buenas obras, dándole así algo de qué jactarse (v.2). Pablo afirma que las Escrituras dicen: «Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia» (v.3, Génesis 15:6). Esta frase —sostiene Pablo— implica que es un don o regalo más que algo ganado (Romanos 4:5).

«Ahora bien, si alguno trabaja, el pago no se le da como un regalo sino como algo merecido. En cambio, si alguno cree en Dios, que hace justo al pecador, Dios le tiene en cuenta su fe para reconocerlo como justo, aunque no haya hecho nada que merezca su favor» (vv.4-5, DHH).

Los opositores de Pablo podrían argumentar que este don solo está disponible para los judíos (los circuncidados), pero Pablo señala que la circuncisión vino para Abraham más adelante (Génesis 17) y, por lo tanto, la bendición de la justificación por la fe es tanto para los circuncidados (los judíos) como para los incircuncisos (el resto de la humanidad) (Romanos 4:9-10).

La circuncisión no fue la causa de la justificación, más bien fue un sello. Abraham «cuando todavía no estaba circuncidado, recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia que se le había tomado en cuenta por la fe. Por tanto, Abraham es padre de todos los que creen, aunque no hayan sido circuncidados, y a estos se les toma en cuenta su fe como justicia» (vv.10-11).

La historia de Abraham deja claro que el ser considerado justo no fue debido a las obras, la circuncisión o la ley, sino a la gracia de Dios por medio de la fe en Jesús. Si Abraham fue justificado por la fe, él es el padre de todos los que tienen fe (incluyendo aquellos que no hayan sido circuncidados, vv.11-12).

La cruz es efectiva en todos los tiempos. Incluso aquellos que nunca habían oído hablar de Jesús, pero que confiaron en Dios, fueron justificados por su fe a través de lo que Jesús hizo en la cruz.

¿Necesitas entender todo esto para ser justificado por la fe? De ningún modo. La justificación es por la fe, así que ni siquiera necesitas una comprensión perfecta de la justificación por la fe para ser justificado por la fe; simplemente necesitas tener fe. «Por eso, […], fue un don gratuito, basado en la fe. Es decir, la promesa no es solamente para los que se basan en la ley, sino también para todos los que se basan en la fe» (v.16, DHH).

Padre, te damos muchas gracias por la sorprendente verdad de que somos justificados y declarados inocentes por la muerte de Jesús por nosotros, y por poner nuestra fe en él. Ayúdanos a comprender esta verdad con mayor profundidad y a explicarla con más claridad, para que muchos más conozcan la gran bendición de la justificación por la fe en nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

¡Que tengas un excelente día!
CENFOL YOPAL

17/08/2026

MI ENCUENTRO CON DIOS

RUMORES DE LA JUSTIFICACIÓN

LEE: Salmos 86:1-10

Como si nunca hubieras pecado
En los años que ejercí como abogado, me di cuenta de que comparecer ante un tribunal es una experiencia aterradora para muchas personas, incluso si solo están allí como testigos. Ser litigante o acusado puede ser aún más pavoroso. Veía el alivio que sentía un acusado cuando era declarado inocente o cuando un juez declaraba que un litigante estaba «en su derecho». En el sistema legal del antiguo Israel, una disputa ponía a ambas partes sujetas de la sentencia del tribunal. El proceso ante el tribunal tenía una finalidad redentora; el juez tenía como propósito ayudar a la parte a quien asistía el derecho a corregir el error. Al final del caso, una parte era declarada inocente y la otra era declarada como errada. El cumplimiento exitoso de esta función del tribunal significaba que se había «hecho justicia». La palabra hebrea para justo es «tsaddiq», traducida en algunas versiones de la Biblia como «inocente» o «justo»; alguien cuyo estatus es correcto. Este es el trasfondo de la expresión «ser justificado» en el Antiguo Testamento. La definición que un niño daría de justificado sería «como si yo» nunca hubiera pecado. Jesús murió por nuestros pecados. Si pones tu fe en él, entonces serás justificado: eres absuelto, eres declarado justo ante sus ojos. El pecado ya no te separa de Dios. Puedes vivir en una relación correcta con Él y con los demás. Esto es «justificación».
David experimentó la bendición de ser justificado por su fe y ser un hijo de Dios. Clamó: «Presta oído, Señor, a mi oración; atiende a la voz de mi clamor» (v.6). Dios escucha las oraciones de sus hijos como cuando un padre se inclina amorosamente para que su niño pueda susurrarle al oído.

David no tuvo el beneficio de vivir bajo la nueva alianza, pues vivió antes de la vida, muerte y resurrección de Jesús. Pero, en cierto modo, la cruz no está limitada por el tiempo. Fue efectiva incluso para aquellos que vivieron antes de Jesús; por ejemplo, para Abraham y David. De hecho, Pablo destaca cómo David había conocido las maravillosas bendiciones del perdón y la restauración de Dios (Romanos 4:6-8, Salmo 32:1-2a).

En cierta forma, Pablo está diciendo que David experimentó «la justificación por su fe» pese a que el medio por el cual esta justificación fue completada, aún no habían sucedido.

Primero, entendió el amor de Dios; sabía que el Señor está «lleno de amor inagotable para los que piden su ayuda» (Salmo 86:5b).

Segundo, sabía que Dios era misericordioso e indulgente. «Compadécete, Señor, de mí, […]. Tú, Señor, eres bueno y perdonador; […]; atiende a la voz de mi clamor» (vv.3a, 5a, 6b).

Tercero, aunque sabía que no merecía el perdón ni la misericordia —pues no lo había ganado—, tenía la fe para creer que Dios lo salvaría al poner su fe en Él: «Tú eres mi Dios, y en ti confío; ¡salva a tu siervo!» (v.2b).

En otras palabras, David entendió todos los elementos que componen la justificación por la fe, excepto uno; la única pieza que faltaba era la muerte de Jesús por nuestros pecados.

Señor, gracias por tu increíble amor por mí. Gracias por salvar a aquellos que depositan su confianza en ti. Ayúdame a reflejar tu presencia al mundo que me rodea para que pongan su confianza en ti. Te lo pido en el nombre de Jesús.

¡Que tengas un día lleno de bendiciones!
CENFOL YOPAL

16/08/2026

MI ENCUENTRO CON DIOS

LA RESPUESTA DE DIOS NOS DESAFÍA A VIVIR BIEN

LEE: Amós 3:1-4:13

Pablo nos dice que la asombrosa respuesta de Dios: «la justicia de Dios» es algo sobre lo cual «dan testimonio la ley y los profetas» (Romanos 3:21). Amós es uno de esos profetas.

Cuando Amós pasó a pronunciar la palabra del Señor contra Israel, vemos el deseo de justicia de Dios en el cual todos los pecados del pueblo son castigados. El Señor afirmó: «Solo a ustedes los he escogido entre todas las familias de la tierra. Por tanto, les haré pagar todas sus perversidades» (Amós 3:2).

El pueblo está condenado en lo que sería casi un tribunal de derecho: «Oigan esto y testifiquen contra el pueblo de Jacob —afirma el Señor omnipotente, el Dios Todopoderoso —» (v.13).

Es como si Dios llamara testigos para prestar declaración contra Su propio pueblo: «Ustedes, mujeres, que oprimen al pobre y aplastan al necesitado y que les gritan siempre a sus esposos: “¡Tráigannos otra bebida!”». (4:1, NTV). Ellas son condenadas por su superficialidad, su indulgencia egocéntrica y su trato hacia los pobres y los necesitados.

Una y otra vez, Dios le habla a Su pueblo en un intento de traerlo de vuelta: «En verdad, nada hace el Señor omnipotente sin antes revelar sus designios a sus siervos los profetas» (3:7). «No obstante» —declara— «no se volvieron a mí» (4:6,8-11).

Al entender este antecedente del Antiguo Testamento, nos resulta más asombroso aquello que el apóstol Pablo escribe: «Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen» (Romanos 3:22). Sorprendentemente, Jesús ha pagado la pena por ti; eres justo ante los ojos de Dios, hoy puedes acercarte a Él con confianza. Habla con Dios como a un Padre amoroso y recibe su profunda paz en tu corazón.

Señor, te agradecemos porque tu deseo es que siempre volvamos a ti y andemos en una relación correcta contigo. Gracias por haber hecho esto posible a través de Jesús.

¡Que tengas un bendecido día!
CENFOL YOPAL

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