25/08/2026
MI ENCUENTRO CON DIOS
EL DIOS DE LA JUSTICIA Y DE LA GRACIA
LEE: Amós 8:1-9:15
Amós habla nuevamente en contra de la injusticia:
«Escuchen esto, los que pisotean a los débiles,
Y tratan a los pobres como menos que nada,
Ustedes dicen: "¿Cuándo llega mi próximo cheque de pago
Para poder salir y vivir a lo grande?
¿Cuánto falta para el fin de semana
Para poder salir y pasar un buen rato?"
Ustedes que dan tan poco y toman mucho,
Y nunca hacen un día de trabajo honesto.
Ustedes que explotan a los pobres y los usan,
Y luego, cuando ya están arruinados, los desechan» (8: 4-6, MSG).
La situación de aquella gente no era diferente a la situación de la gente que vemos hoy en nuestra sociedad. La gente está muriendo de hambre espiritual. Hay «hambre de oír las palabras del Señor» (v.11). La gente está buscando: prueban dr**as, alcohol, s**o o poder. Todo esto es un intento de satisfacer esa hambre profunda, pero no encuentran alimento espiritual (v.12).
La finalidad de la ley bajo la antigua alianza era proteger a los desfavorecidos, pero como ocurre a menudo hoy en día, los pobres no reciben justicia. ¡Fueron pisoteados y engañados! El Señor odia la deshonestidad porque nos ama y ama a los pobres. La injusticia y la deshonestidad estaban en el núcleo de los pecados de Israel. Como resultado de todo esto, Amós declara: «¡Viene el Día del Juicio!» (v.11, MSG). Israel será llevado al exilio (9:1-10).
Sin embargo, el libro de Amós no termina en ese punto. Termina con la promesa de la restauración: «Yo restauraré la casa de David que ha caído en pedazos. [...]. Todo va a suceder a la vez, ¡y en todas partes verás bendiciones! Bendiciones como el vino destilado de las montañas y colinas. Haré todo bien de nuevo para mi pueblo Israel:
Reedificarán sus ciudades arruinadas.
Plantarán viñedos y beberán buen vino.
Trabajarán sus jardines y comerán sus cosechas.
Y los plantaré allí, los plantaré firmemente en su propia tierra.
Nunca más serán desarraigados de la tierra que les he dado» (vv.11-15, MSG).
El futuro definitivo del pueblo de Dios fue más allá del mejor de sus sueños. Ni su pecado e injusticia podrían descarrilar en última instancia los planes de bendición de Dios. Es la misma dinámica que vimos en el Nuevo Testamento: La gracia y la misericordia de Dios superan por mucho nuestros pecados. En definitiva, Jesús hace posible que la justicia y el perdón vayan de la mano.
Señor, te damos gracias porque eres un Dios de justicia y de gracia. Te damos gracias porque por el derramamiento del Espíritu Santo vemos ahora una irrupción de ese futuro. Oramos para que triunfe la justicia; que podamos ver una reconstrucción de las iglesias arruinadas y un incremento en la plantación de iglesias. Que el vino nuevo de tu Espíritu Santo y un gran derrame de gracia destilen de tu presencia. Te lo pedimos en el nombre de Jesús.
¡Que tengas un bonito día!
CENFOL YOPAL