08/05/2026
Gente bella buenas noches
Es importante aclarar la frase: “Dad por gracia lo que por gracia habéis recibido”
La frase no fue dicha por el apóstol Pablo, sino por Jesucristo mismo. La cita correcta aparece en:
Mateo 10:8
“Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad mu**tos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.”
Muchos la atribuyen erróneamente a Pablo, pero fue Jesús quien la declaró cuando envió a sus doce discípulos a ministrar al pueblo de Israel.
Vivimos en una generación donde muchos han convertido el Reino en mercancía, el ministerio en negocio y la Gracia en transacción. Sin embargo, Cristo fue claro:
“De gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10:8).
Esta expresión no fue una sugerencia, fue una instrucción apostólica del Maestro.
En Mateo 10, Jesús envía a los doce discípulos con autoridad espiritual para que sanar enfermos, limpiar leprosos, resucitar mu**tos y echar fuera demonios. Observe algo poderoso:
Primero les dio autoridad, luego les dio dirección.
Nunca les dijo: “Cobren por sanar” ni “pongan tarifa por liberar” ni “vendan la unción”.
Al contrario, les recordó:
“Lo que recibieron gratis, entréguenlo gratis.
” Porque el poder no era de ellos. La autoridad no era de ellos. La Gracia no era de ellos.
Todo provenía de Dios.
La palabra “Gracia” implica favor inmerecido.
Nadie compró salvación. Nadie pagó por el Espíritu Santo.
Nadie mereció la vida eterna. Todo fue dado por pura misericordia.
Ef 2:8 dice:
“Porque por Gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.”
Si la salvación fue un regalo, ¿cómo pretendemos comercializar aquello que viene del mismo cielo?
Cuando el mago Simón quiso comprar el poder espiritual, Pedro respondió:
“Tu dinero perezca contigo” (Hechos 8:20).
¡El Reino no está a la venta!
Este texto no se limita al aspecto económico.
También habla de perdón, misericordia, amor, servicio, restauración, paciencia, y compasión.
Si Dios te perdonó gratuitamente, perdona.
Si Dios tuvo misericordia contigo, ten misericordia.
Si Dios te restauró, ayuda a restaurar. No puedes recibir Gracia y vivir administrando condenación.
Aunque el apóstol Pablo no dijo esta frase literalmente, el sí expresó el mismo espíritu.
Por ejemplo, en 1 Cor 4:7 Pablo preguntó:
“¿Qué tienes que no hayas recibido?”
En Rom 12:6, Pablo dice:
De manera que, teniendo diferentes dones, según la Gracia que nos es dada”.
Pablo entendía que todo ministerio es administración, no propiedad.
El ministro no es dueño, es mayordomo.
El don no es trofeo, es responsabilidad, y la unción no se presume; se sirve (la unción siendo Cristo mismo).
Cuando alguien olvida que recibió por gracia, aparece el orgullo; nace la manipulación; surge el mercantilismo espiritual; y se prostituye el ministerio.
Entonces ya no se sirve a Cristo, sino al ego.
Por eso Jesús limpió el templo.
Porque donde debía haber adoración, había comercio. Donde debía haber oración, había negocio.
El verdadero ministro no vende, reparte. El que entiende la Gracia no presume. Sirve.
No cobra por amar.
No manipula para recibir honra.
No condiciona su servicio. Porque sabe que todo vino del Padre.
El Reino se administra con fidelidad, no con ambición.
Lo que recibiste de Dios no fue para exhibirlo, sino para impartirlo.
La Gracia no se almacena.
La Gracia fluye.
El problema no es recibir mucho; el problema es no querer dar nada.
Cristo no vino a hacer comerciantes espirituales, vino a formar hijos que reflejen al Padre.
Y el Padre da. Siempre da.
Les amamos de gratis sabes que vives en mi corazón sin pagar arriendo 🙏🏻🙏🏻🙌🙌🙌🫶🏻👊🤚🏻🙋♂️🫠🤗😊😉😄🤠😎😘😘😘😘