02/01/2024
En Juan 14, 5 Jesús dice: "Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie va al Padre sino por mí"...
Y cuando uno sigue leyendo los siguientes versículos puede notar con claridad el énfasis que hace Jesús en su plena identidad con Dios Padre, y al pedir a sus discípulos que crean en él, les dice que lo hagan por las obras que hace (Juan 14, 10-13).
Cuando uno estudia las religiones orientales nota que las que son claramente teístas suelen concebir a Dios generalmente como esa sublime Energía infinita y eterna de la que todo fluye, energía que es en todo y en la que existe todo y todo es enteramente constituido por ella, conciben también estas religiones la mayoría, la existencia del mundo espiritual y la existencia de muchas entidades espírituales concretas capaces de influenciar a los seres humanos y a la naturaleza misma.
Sin embargo, cuando hablamos concretamente de las religiones abrahámicas (Judaísmo, Cristianismo, Islam y Bahaísmo) notamos una concepción de Dios bastante antropomorfa y personal que por desgracia, suele atribuirle a Dios imperfecciones humanas tales como la ira, la venganza, el as*****to, las masacres y hasta el haberse arrepentido de haber creado al ser humano (Génesis 6,6).
Así pues, si bien es cierto que el Cristianismo es una de las religiones abrahámicas, lo cierto es también que el Cristianismo no es Judaísmo, son en realidad muy diferentes, además de que el Cristianismo está centrado en la persona de Jesús como manifestación del Padre (Juan 24, 7-11) (Juan 17, 20-23).
A pesar de que en Mateo 5 ,17 Jesús dice:
"No piensen que he venido a abolir la ley sino a darle cumplimiento"... Queda bien claro que Jesús niega el castigar con la muerte lo que bien estaba decretado en el Antiguo Testamento al respecto: Levítico 20, 8-13 y Deuteronomio 22, 22 y siguientes.
En Mateo 5, 21-32 lo que hace Jesús es radicalizar más aún la Ley de Dios, pero claramente comienza apelando al mandamiento "No matarás", para luego mostrar lo radical de las consecuencias espirituales sobre la vida del ser humano al faltar al amor fraterno y a la misericordia para con el prójimo aún cuando no se llegue al as*****to. Es decir, Jesús da a entender que es tan grave como matar al prójimo el simple hecho de encolerizarse o ser injusto faltando al amor fraterno.
En este aspecto se evidencia de manera fundamental la radicalidad de Jesús en cuanto a la relación con el prójimo por sobre todas las cosas , "Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo"... Marcos 13, 28-34.
De esta manera es como se debe abordar el verdadero mensaje de Jesucristo, pues muchos son los que se hacen llamar "Cristianos" desde sus muchas ramificaciones doctrinales y sus iglesias institucionales de corte burocrático y empresarial, pero lo cierto lamentablemente es que cristianos de verdad se encuentran muy pocos en este mundo, pues la mayoría se dedica al activismo propagandista de sus iglesias lamentables.
Pero veamos qué es la Iglesia ...
La Iglesia es la congregación de los creyentes que se reúnen en la fe y en la oración en primer lugar, para que ello fructifique luego en sus vidas.
Bien claro queda en Hechos 2, 42-47:
"Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos"...
Entre muchos otros pasajes:
1 Corintios 13,28:
"Y en la Iglesia Dios ha designado primeramente apóstoles, en segundo lugar, profetas, en tercer lugar, maestros; luego, milagros, después, dones de sanidad, ayudas, administraciones, diversas clases de lengua"...
Mateo 18,20:
"Porque dónde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos"...
1 Corintios 12, 13:
"Todos fuimos bautizados en un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo, ya seamos judíos o gentiles, esclavos o libres y a todos se nos dió a beber de un mismo Espíritu"...
Sin duda alguna, queda clara desde la misma Biblia la necesidad y validez de la Iglesia como institución humana de inspiración divina por la fe y la apertura en comunión con el Espíritu de Dios desde la presencia de Jesucristo.
Es válido desde esta perspectiva concebir que la Iglesia es presencia activa de Jesucristo en el mundo, aunque debe ser fiel a las indicaciones de Cristo para la existencia entera.
Y aunque desde sus inicios la Iglesia se vio llena de conflictos y malos entendidos, bien clara deja el apóstol Pablo la necesidad de enseñar con el ejemplo...
1 Corintios 10, 32-33:
No sean motivo de tropiezo ni a judíos ni a griegos ni a la Iglesia de Dios; así como también yo procuro agradar a todos en todo, no buscando mi propio beneficio sino el de muchos para que sean salvos".
El mismo Jesús hizo claridad ante la lamentable actitud de los fariseos desde su religiosidad con la que actuaban de manera hipócrita y con falsedad mientras gustaban presumir de mucha santidad y pureza, bien explicado en Mateo 23, 1-32.
Y en Mateo 20, 20-28 se nota el eterno problema de las iglesias desde la ambición y la perspectiva humana de los que aspiran más al liderazgo y a los puestos en la iglesia que al verdadero servicio de Dios desde la total humildad y el anonimato.
Y es que esa actitud pretenciosa de la madre y los hijos de Zebedeo es la actitud que por desgracia ha primado en la iglesia a lo largo de su historia, siendo contaminada así la Iglesia y sus miembros por toda actitud de pecado, errores y excesos humanos.
Es por eso que bien podemos encontrar a lo largo de la historia de la Iglesia, hechos lamentables y vergonzosos y eso en todas las ramas del Cristianismo que han existido y las que existen hoy en día.
Es posible decir objetivamente y por desgracia, que así como la Iglesia es presencia real de Cristo en la tierra, también ha sido grandemente pecadora y asesina.
Por eso, es importante saber que la Iglesia es un instrumento de Dios para hacerse presente en la vida del hombre, pero es necesario cuidarse de esa raza de víboras que habita en todas las Iglesias del mundo, esa clase de personas despreciables a las que se refirió Jesucristo en Mateo 23.