Jóvenes Iglesia Filadelfia

Jóvenes Iglesia Filadelfia Un grupo Juvenil de la mano de Dios!

31/05/2023

Carácter: Ser Como Jesús y Disfrutar de la Eternidad

miércoles, 31 may. 2023

Candidatos por su sangre

Después de esto miré, y vi una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos. Apocalipsis 7:9.

La palabra “candidato” proviene de una práctica de la antigüedad en la que los que deseaban presentarse a un cargo público relacionado con la justicia se vestían con ropas muy blancas. Era un símbolo de pureza y de oportunidad. En latín había dos palabras para el color blanco, y ‘cándido’ se refería al blanco brillante. No se podía acceder a esos puestos sin demostrar que se era completamente honesto y que no había ninguna mancha de corrupción en la vida del candidato. Hasta hoy, a una persona muy inocente, sin maldad, se la llama “cándida”.

Esta imagen se aplica en la Biblia a los que pretenden ser salvos. Nosotros anhelamos acceder a la salvación y, cuando contemplamos nuestra vida, somos conscientes de que hay una mancha por aquí y otra por allá, que no se limpian hagamos lo que hagamos. A veces llegamos, con mucho esfuerzo, al blanco mate, pero ¡nos queda tanto para el blanco brillante! ¿Cómo podemos alcanzar ese nivel? La respuesta es sencilla: la sangre de Cristo.

Mi hermana es especialista en manchas. Tiene tres hijos varones y ha tenido que aprender bastante sobre el asunto. Para la mancha de chocolate, nada como el agua carbonatada. Para las salsas, agua fría con detergente de platos. Para la mancha de rotulador, laca de cabello. Para la de helado, agua oxigenada diluida. Cada mancha tiene su forma de ser eliminada. La del pecado también.

La promoción del mejor “detergente” de la historia ya comenzó en el Antiguo Testamento. El sistema sacrificial, la sangre de los corderos, representaba la sangre de Cristo. Las personas que habían pecado tenían la esperanza de que, un día, vendría el Salvador a limpiarnos. Por esa razón, la Epístola a los Hebreos (9:12-14) afirma: “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los impuros, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” ¡Qué promesa tan consoladora! ¡Qué eficiencia!

No hay manera de ser candidato al cielo (ya sabes, vida blanquísima) sin entregarte a Jesús y que él te blanquee. Pero has de saber que lo hace con sumo gusto y gratis. ¿Te gustaría vestir de blanco brillante?

10/09/2020

10 de septiembre del 2020

Honestidad intelectual

"No es correcto ser parcial en el juicio. [...] Una respuesta sincera es como un beso en los labios" (Proverbios 24:23, 26, CST).

En su libro Dios no es bueno: alegato contra la religión (Madrid: Debolsillo, 2009), Christopher Hitchens defiende una postura antagónica entre la ciencia y la religión utilizando de forma selectiva y prejuiciada la historia. Por ejemplo, recurre a anécdotas históricas celosamente elegidas como si fueran distintivas de una "verdad" superior: que los creyentes viven engañados y, por lo tanto, son peligrosos para la sociedad. Para probarlo, Hitchens recurre a la historia de Timothy Dwight (1752-1811), un teólogo cristiano que se oponía a la vacuna contra la viruela. Para Hitchens, semejante error es común en la mentalidad atrasada de las personas religiosas, lo cual revela cómo el oscurantismo religioso ha entorpecido el avance de la ciencia. Sin embargo, ignora que Jonathan Edwards (1703-1758), uno de los grandes pensadores cristianos de Norteamérica, fue uno de los primeros impulsores de la vacuna contra la viruela y estuvo dispuesto a dar su vida en un fallido tratamiento de este mal. Lo curioso es que George Bernard Shaw (1856-1950), el conocido escritor ateo, también se opuso a la vacunación contra la viruela durante la década de 1930 y la consideró como un engaño y un "indecente ejercicio de brujería"; además, despreció la opinión de importantes científicos de la talla de Louis Pasteur o Joseph Lister, quienes respaldaban la investigación (ver Alister McGrath, La ciencia desde la fe, Madrid: Espasa, 2016, pp. 49-51).

En una sociedad de vertiginosos avances en el mundo del saber, es muy tentador caer en el triunfalismo científico y despreciar elementos como la fe y la esperanza cristiana. Pero aún peor es utilizar la ciencia para canalizar prejuicios personales y presuposiciones ideológicas. Ese no es un camino aconsejable para llegar a la verdad. La ciencia y la religión no tienen por qué estar en conflicto. Cada una tiene su lugar en la experiencia humana. Ambas tienen un mismo origen: el Padre celestial.

Una verdadera educación no conduce a la soberbia ni al triunfalismo del saber. Tampoco favorece el imperialismo intelectual o alguna otra forma de dogmatismo académico. En mi escasa experiencia, he conocido grandes eruditos en diversos ámbitos del conocimiento, que tienen un rasgo en común: la sencillez. En cambio, también he observado a otros cuya soberbia y altanería reflejan lo lejos que están de una genuina educación.

La verdadera educación nos hace conscientes de lo vulnerables que somos y lo poco que sabemos; nos recuerda nuestra profunda necesidad del Padre celestial y nos abre rutas extraordinarias para encontrarnos con él.

En este día pide a Dios que elimine la soberbia de tu corazón.

09/09/2020

09 de septiembre del 2020

El ejemplo de los valdenses

"Acatar la corrección conduce a la vida; desechar la reprensión es perder el camino" (Proverbios 10:17).

Los valdenses fueron parte de un movimiento cristiano que surgió en el siglo XXI en Francia bajo el liderazgo de Pedro Valdo, quien estableció la principal característica de los valdenses: la Biblia, y en particular el Nuevo Testamento como la única regla de fe y vida. Una de sus prácticas comunes era memorizar grandes porciones de las Escrituras. Además, copiaban la Biblia entera o en partes. La mayoría eran comerciantes y ofrecían la Palabra de Dios a sus clientes. A lo largo de su historia, varios de ellos negaron la supremacia de Roma y guardaron el sábado.

Los valdenses representan el grupo que más resistió "las intrusiones del poder papal". Además del sur de Francia y el norte de Italia, hubo valdenses en el norte de España, Austria y Alemania. Sin embargo, en diferentes momentos fueron brutalmente reprimidos y perseguidos por el poder papal. Asimismo, hubo escisiones en el interior de su iglesia. Después de muchas luchas, varios quisieron permanecer leales a la fe se marcharon a países extraños, valles solitarios y baluartes rocosos de las montañas. Allí se formaron comunidades valdenses, donde aprovechaban el suelo cultivable entre las cordilleras para lograr que produjeran los valles y las faldas de los cerros menos fértiles.

Los jóvenes valdenses desempañaron un papel fundamental en este movimiento, ya que eran educados para ser fieles predicadores del evangelio. Algunos de ellos eran enviados a los centros urbanos para estudiar en sus escuelas. Sus ropas estaban confeccionadas para llevar porciones de la Biblia, que compartían con aquellos que deseaban conocer su mensaje.

En 1487, el papa Inocencio VIII promulgó una bula convocando a todos los cristianos a participar en una cruzada contra los herejes, absolviendo de toda penalidad eclesiástica a quienes participaran; además, los autorizaba a tomar posesión de sus propiedades, entre otras cosas. Entonces, se perpetraron horribles tragedias, ultrajes, humillaciones y torturas contra estos siervos de Dios. Los jóvenes valdenses soportaron todo eso. Pero su misión había sido cumplida: habían sembrado la semilla del evangelio en muchos lugares, la cual germinaría más adelante.

Los valdenses fueron un ejemplo de educación y formación para el servicio misionero. Hoy, tú también puedes compartir el mensaje de Jesús dondequiera que vayas y, especialmente, utilizar tus capacidades intelectuales para proclamar la verdad del evangelio.

08/09/2020

08 de septiembre del 2020

¿Merecen tus padres una alegria?

"El hijo sabio alegra a su padre; el hijo necio entristece a su madre" (Proverbios 10:1).

Jacob fue un hombre que llevó una vida muy desafiante. Desde pequeño tuvo que competir con su hermano, cuyas habilidades lo eclipsaban. Luego, tuvo que huir de su hogar después de engañar a su padre y recibir los derechos de una primogenitura que no le correspondían. Posteriormente, tendría que trabajar muchos años para Labán, su suegro, con quien también tendría fuertes encontronazos. No obstante, la mayor fuente de dolor para este hombre serían sus propios hijos. De ellos recibió quejas, conflictos y engaños. Incluso Rubén, su hijo mayor, se atrevió a dormir con una de las mujeres de su padre. Sus hijo lo metían en constantes problemas. Llegaron al punto de asesinar a toda una comunidad, después de que Dina, su hermana, fuera ultrajada por Siquén. Por si fuera poco, sus hijos clavaron una profunda espina en el corazón de Jacob al vender a José, su hermano, como esclavo a una caravana de ismaelitas, haciendo creer al anciano que había sido devorado por unas fieras. Probablemente, nunca dieron a su padre una satisfacción de la cual se pudiera sentir orgulloso.

He conocido a un buén número de padres que han recibido escasas o nulas alegrías de parte de sus hijos. A lo largo de sus vidas, sus vástagos solo les han causado dolores de cabeza, problemas y angustias. Hay quienes han sufrido engaños, mentiras y estafas de sus propios hijos. Pasan los años y muchos ancianos descienden al sepulcro sumidos en medio de las grandes tristezas que sus hijos les han causado. Sus vástagos no fueron capaces de darles una alegría, un motivo para sentirse satisfechos y contar a los demás los logros de sus herederos.

Yo creo que, salvo excepciones, no hay personas más egoístas en este mundo que los hijos. A veces parece que solo tienen cabeza para pensar en sí mismos. Olvidan que a los padres solo les preocupa que sean felices y que se alegran de verlos realizados y contentos. Ni siquiera esperan que se lo agradezcan. No obstante, muchos hijos no son capaces de vivir que valgan la pena, al contrario, se convierten en un verdadero dolor de cabeza para sus padres y los angustian hasta el final de sus días.

Esta mañana te invito a dejar de pensar en ti mismo y pensar un poco en tus padres. Ellos merecen una alegría de tu parte. Llévales buenas notas de la escuela, cuéntales tus logros personales, asiste a la iglesia, agradéceles su apoyo. Hazlo por ellos. Tal vez hoy no lo entiendas, pero cuando tengas hijos empezarás a comprenderlo mejor.

07/09/2020

07 de septiembre del 2020

No destruyas los mandatos divinos

"No traspases los linderos de antaño que tus antepasados establecieron" (Proverbios 22:28).

Uno de los momentos más incómodos de mi infancia ocurría durante las tardes del sábado. Prácticamente no podía hacer nada, salvo quedarme como una estatua. Según mi querido abuela -una adventista de pura cepa-, ese día todo estaba prohibido: no podía jugar con mis juguetes, ver televisión, correr, usar mi bicicleta o leer algo que no fuera de la Biblia. Y es que en La Paz (México) el calor vespertino es particularmente agobiante, sobre todo durante el verano, donde las temperaturas alcanzan los 45 °C. Así que los sábados por la tarde yo parecía un león enjaulado, dando vueltas por todas partes, sin saber qué hacer.

En momentos como ese, le pregunté varias veces a mi abuela cuál era la razón por la que yo no podía participar de ciertas actividades los sábados. Entonces, me miraba con los ojos llameantes y el rostro cejijunto, diciéndome "¡Porque Dios así lo dice!" Yo asentía con mi cabeza mientras la miraba amedrentado. Y mientras fui un niño, esa respuesta fue suficiente para no insistir en el tema.

Pero cuando llegó la adolescencia, esa pregunta empezó a taladrar mi cabeza. Pasé varias tardes de sábado pensando qué ganaba Dios con que yo permaneciera como una estatua. ¿Qué propósito tenía ese mandato? La verdad es que yo no le encontraba ningún sentido. Tenía que haber algo detrás de eso. Los años pasaron y, después de varias lecturas sobre el tema, un día entendí finalmente uno de los propósitos de la orden divina: "No hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas" (Éxodo 20:10, RVR1995). ¡Claro! El sábado era un elemento pedagógico para ilustrar la salvación por la fe en el futuro Mesías, ya que, para ser salvo, no se puede hacer "obra alguna". Cada sábado, los hebreos aprendían de primera mano la gran verdad de la justificación por la fe, es decir, que la única manera de obtener la salvación es aceptando el bendito don del cielo: "¡Mirad a mí y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro!" (Isaías 45:22, RVR1995). Desde ese momento, el sábado tomó un significado muy especial para mí.

Creo que antes de atacar y derribar el legado de nuestros ancestros es muy importante entender su significado. A veces, el tiempo parece borrar el sentido de algunas prácticas espirituales. De modo que la solución no es destruir, modificar o desplazar los mandatos bíblicos, sino encontrar su significado para este tiempo.

06/09/2020

06 de septiembre del 2020

Dios corrige a quienes ama

"Hijo mío, no desdeñes la corrección del Señor; no te sientas mal cuando te reprenda. El Señor corrige al que ama como lo hace el padre con su hijo amado" (Proverbios 3:11, 12).

David nunca se imaginó hasta dónde lo iba a llevar su entusiasmo por Betsabé. Cuando la vio desnuda desde la terraza del palacio, se encendió su pasión y sedujo a la esposa de uno de sus guerreros más valientes. Después dio órdenes para que Urías, un leal soldado y gran admirador del rey, muriera en combate. Con una desvergüenza propia de quienes han hecho de la ruindad un rasgo de su carácter, el rey de Israel hizo a Betsabé su mujer. Su buen nombre, su heroísmo del pasado y su liderazgo se derrumbaron por completo. Los oficiales del ejército comentaban las nuevas estrategias del monarca para obtener lo que deseaba. Entre los soldados la indignación era generalizada. ¿Cómo le habían hecho eso a uno de los mejores soldados del ejército hebreo?

Mientras él seguía sonriendo como si nada hubiera ocurrido, todo el pueblo sabía cómo el rey David se había envilecido. El antiguo pastor de ovejas trataba de convencerse de que lo sucedido no era tan grave. Pero nadie se atrevía a encararse con el heroico líder de Israel, el "ungido de Jehová", el que los había ilberado del yugo filisteo. Además, como buen gobernante, a David no le gustaba recibir malas noticias, ya que sus reacciones al respecto no eran precisamente las más deseables. Hasta que un día se presentó el profeta Natán y, con enorme valor, declaró al poderoso soberano hebreo su pecado delante de Dios. Natán le hizo ver que se había convertido en un adúltero, asesino, mal dirigente e indigno de la confianza de su ejército. Si había mostrado tanto desprecio por uno de sus mejores hombres, ¿qué les podía esperar a los demás? David se quedó petrificado ante las palabras del profeta. Ninguna reprensión le dolió tanto. Pero la soportó. Reconoció su pecado, se arrepintió sinceramente y estuvo dispuesto a enfrentar las duras consecuencias del mismo, entre ellas la muerte del hijo que tuvo con Betsabé.

Todos cometemos errores. A nadie le agrada reconocerlos, y menos soportar las consecuencias. Pero la Biblia dice que el Señor corrige a aquellos que ama. Si no le importaras, simplemente te dejaría hundirte en tus propios pecados. Sin embargo, no lo hace. Sigue buscándote porque le interesas de verdad y desea ayudarte a superar tus dificultades. No te molestes ante sus correcciones ni desprecies sus palabras. Son por tu bien.

Hoy pide a Dios que te ayude a escuchar atentamente sus amorosas correcciones y consejos para vivir mejor.

05/09/2020

05 de septiembre del 2020

¿Has avergonzado a tus padres?

"El que roba a su padre y ahuyenta a su madre es un hijo que causa vergüenza y oprobio" (Proverbios 19:26).

¿Alguna vez has avergonzado a tus padres con tu conducta? ¿Acaso tus malas acciones han manchado el buen nombre de tu familia? La situación es aún más dramática si tus padres son cristianos ejemplares y tú apareces como la "oveja negra" de la familia.

El rey Manasés fue uno de los líderes más nefastos que tuvo el reino de Judá. A pesar de que Ezequías, su padre, llevó a cabo toda una revolución espiritual en favor de su pueblo, el joven monarca resultó en una verdadera calamimdad. La descripción bíblica es contundente: "Reconstruyó los santuarios paganos que su padre Ezequías había derribado; además, erigió altares en honor de los baales e hizo imágenes de la diosa Aserá. Se postró ante todos los astros del cielo y los adoró. Construyó altares en el templo del Señor, lugar del cual el Señor había dicho: 'En Jerusalén habitaré para siempre'. En ambos atrios del templo del Señor construyó altares en honor de los astros del cielo. Sacrificó en el fuego a sus hijos en el valle de Ben Hinón, practicó la magia, la hechicería y la adivinación, y consultó a nigromantes y a espiritistas. Hizo continuamente lo que ofende al Señor, provocando así su ira" (2 Crónicas 33:3-6).

La mala influencia de Manasés casi anuló las buenas obras y el recuerdo de su padre. Pocos habrían pensado que el hijo de Ezequías -el gran restaurador de la fe hebrea en Judá- ¡iba a convertirse en un brujo promotor de la hechicería! Los resultados no tardaron en presentarse: el rey de Judá fue destronado. Luego fue encadenado y conducido como esclavo a Babilonia. Ahí, parece que el trato no fue muy cordial y, en medio de la soledad del calabozo, se acordó del Dios verdadero. Se humilló sinceramente delante del Padre celestial. Entonces el Señor lo escuchó y perdonó sus pecados. Además, le permitió regresar a Jerusalén a reinar nuevamente. Fue así como este joven trató sinceramente de enmendar su camino cumpliendo la voluntad divina.

Si has avergonzado a tus padres con tus acciones o actitudes, no esperes a que las cosas lleguen más lejos, hasta envilecerte. No vale la pena. Es tiempo de arrepentirte delante de Dios y humillarte ante él. Te aseguro que no te rechazará. Además, te va a dar nuevas oportunidades de conducir tu vida por el camino recto. Eso llenará a tus padres de un gozo muy especial. Dales una alegría hoy. Lo merecen.

04/09/2020

04 de septiembre 2020

Pasión por enseñar

"La lengua de los sabios hace agradable el conocimiento, pero la boca de los insensatos vomita maldición" (Proverbios 15:2, BPE).

Ángeles Mastretta es una exitosa escritora mexicana. La conocí en Colombia durante un interesante coloquio. En aquella ocasión, alguien le preguntó cómo se podía promover la lectura entre los jóvenes. Ella respondió: "Un maestro apasionado por los libros puede cautivar a sus alumnos". Yo lo escuché con gran emoción, asintiendo con la cabeza.

Nada puede superar la pasión de alguien que se esmera por enseñarle a otro. Tampoco importa qué clase de aprendizaje sea, si hay pasión y entusiasmo por aprender, un joven puede llegar tan lejos como se lo proponga. Aquí no son tan necesarios los ordenadores ni los avances tecnológicos en educación como la actitud de un maestro. Alguien puede enseñar en un aula con lo último en tecnología, pero destruir en los jóvenes el deseo por aprender matemáticas, literatura, lengua o historia. A su vez, hay maestros que, a pesar de trabajar en ambientes sumamente adversos y en condiciones lamentables, logran apasionar a sus alumnos en los diversos ámbitos del conocimiento.

Durante mi paso por la educación media básica (secundaria), uno de mis maestros de matemáticas logró hacer de su clase un momento muy atractivo. Después de haber padecido con esa materia, con un par de profesores expertos en complicar uno de los ámbitos del conocimiento más interesantes, como son las matemáticas, por fin llegó alguien que supo introducirnos en este maravilloso mundo. La actitud de mi maestro alentó a varios jóvenes a seguir el camino de la ciencia, un conocimiento fundamental para cualquier sociedad.

Creo que alguien que no siente pasión por la enseñanza no debería servir como maestro. En realidad, la manera en la que uno enseña revela el carácter. Un buen profesor hará de las matemáticas, la literatura o la ciencia un deleite para sus alumnos. Una semilla sembrada en el corazón de un joven siempre dará fruto, aunque no sea en este tiempo, sino en el futuro.

¿Conoces a un maestro apasionado con la enseñanza? ¡Aprovéchalo! Asimismo, no olvides corresponder al interés que él pone en su labor y da lo mejor de ti. Todos tendremos que enseñar a otro en algún momento de la vida, incluso tendrás que hacerlo cuando tengas hijos. Por lo tanto, es importante que recuerdes que la actitud que asumas a la hora de enseñar revelará tu carácter.

03/09/2020

03 de septiembre 2020

Escucha la corrección divina

"Responded a mis reprensiones, y yo os abriré mi corazón; os daré a conocer mis pensamientos" (Proverbios 1:23, CST).

Saulo de Tarso fue un hombre que durante toda su vida trató de agradar a Dios. A lo largo de su existencia fue un indmividuo "sinceramente equivocado" en sus formas de adorar al Padre celestial. Su devoción al Señor lo condujo a que desde muy pequeño se prepara para convertirse en un fariseo, especialista en la religión hebrea y miembro del sector más respetado de la sociedad israelita, un hombre dedicado a Dios a tiempo completo.

Su educación religiosa fue privilegiada. Se sentó en la cátedra de Gamaliel, uno de los maestros más capaces de su tiempo. Aprendió a leer los textos hebreos y tuvo acceso a los escritos griegos y latinos. Se convirtió en un hombre culto y refinado, poderoso en la oratoria y experto en la interpretación de textos sagrados; su corazón ardía con el anhelo de usar sus conocimientos para el reino de Dios.

Un día se enteró de que había ciertos grupos que seguían a un hombre llamado Jesús, los cuales amenazabn la religión judía. ¡Él no podía permitirlo! Así que decidió acabar con ellos y organizo pequeños escuadrones para perseguirlos. Estaba decidido a terminar con cualquier obstáculo que dañara al judaísmo. Pronto logró amedrentar a varias comunidades cristianas y su figura causaba terror entre los miembros de la iglesia primitiva. Sin embargo, a pesar de tantos esfuerzos "sinceramente equivocados", Saulo no era feliz. Algo le faltaba.

En cierta ocasión, mientras se dirigía a Damasco para perseguir cristianos, Jesús mismo se le apareció y lo exhortó a desistir de hostigar cristianos. Saulo aceptó la reprensión. A partir de ese momento se convirtió en el apóstol Pablo, pues Dios le dio una nueva actitud y capacidad para comprender el evangelio en la vida son el resultado de la comunión con Cristo a través de la adoración. Al contemplarlo somos transformados.

Es posible que tú seas un joven cristiano que cree vivir una fe genuina. Si es así, créeme cuando te digo que Dios te tiene un gran aprecio. Por eso, en caso de que estés equivocado o sostengas una idea opuesta a su voluntad, él te lo dirá. ¿Pero aceptarás su reprensión? ¿Estarás dispuesto a seguir sus caminos aunque tengas que eliminar ciertas ideas arraigadas en tu corazón? ¡No dudes en hacerlo! Es mejor no aferrarse a algo que no agrada a Dios. Si lo haces, él te dará a conocer el evangelio de manera extraordinaria, como lo hizo con el apóstol Pablo.

02/09/2020

02 de septiembre del 2020

Aceptar la corrección de los padres

"Atiende, hijo mío, las correcciones de tu padre, y no menosprecies las enseñanzas de tu madre; adorno de gracia serán sobre tu cabeza, y collares alrededor de tu cuello" (Proverbios 1:8, 9).

Pocas cosas en la vida son tan desagradables para un joven como ser corregido por sus padres. A esa edad en que te sientes omnipotente, arrogante y temerario, a nadie le gusta recibir una reprimenda. Más bien, durante la juventud, el criterio que prevalece es el de los amigos. Ellos desempeñan un papel muy importante en tu vida.

En efecto, también hay padres que se exceden en la corrección y caen fácilmente en la humillación y el quebranto de sus propios hijos. Lo anterior favorece el desprecio hacia la opinión de los padres. "Ya están viejos"; "Ni siquiera saben de lo que estoy hablando"; "No les importa lo que yo hago". Frases de este tipo ocupan la mente de muchos chicos y comienzan a levantar una muralla que los va distanciando de sus progenitores.

El versículo de esta mañana usa la palabra hebrea musar, que significa 'castigo', 'disciplina', 'exhortación', 'instrucción'. Eso es algo que los padres nos dan a lo largo de sus vidas. De ellos aprendemos los hábitos alimentarios, las expresiones idiomáticas, la forma de caminar, las bases ideológicas. También utiliza la palabra torá, que quiere decir 'dirección', 'ley', 'decisión', 'instrucción', 'regla'. ¿A quién le gustan las reglas y los límites? Es posible que, más de una vez, tus padres te hayan prohibido asistir a un lugar o salir con tus amigos durante la noche. Y en ese momento no recibiste de buena manera sus indicaciones. También es verdad que, en ciertas ocasiones, los padres no tienen la mejor manera de dar algunas indicaciones. Pero lo más probable es que sus intenciones no sean las de lastimarte.

La Biblia dice que cuando prestas atención a lo que tus padres tratan de enseñarte y respetas su autoridad, estás asumiendo una actitud que favorecerá en ti el desarrollo de un carácter íntegro. He conocido jóvenes muy inteligentes, pero también muy altaneros, arrogantes y poco respetuosos con la autoridad. ¿Sabes qué sucede con ellos? Terminan echándolos de los empleos o expulsándolos de los colegios. ¿Por qué? Porque no saben respetar a sus superiores o a sus jefes de trabajo. Seguramente, durante su niñez no aprendieron a respetar y obedecer a sus padres, más bien, los despreciaron y les exigieron someterse a sus caprichos. Y con esa actitud salieron a enfrentarse a la vida, sin saber que ahí afuera nadie iba a tolerar semejantes actitudes.

Pide hoy al Señor que te ayude a aceptar la corrección de tus padres.

01/09/2020

01 de septiembre del 2020

El poder de la educación

"Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel. Para entender sabiduría y doctrina, y conocer razones prudentes. Para recibir prudentes consejos, y justicia, juicio y equidad. Para dar sagacidad a los incautos, e inteligencia y cordura a los jóvenes" (Proverbios 1:1-4).

Hernando era un niño desobediente, irresponsable y rebelde. Su madre ya no sabía qué hacer con él. Lo había intentado todo, pero no obtenía grandes resultados. Un día fue a hablar con el pastor de la iglesia y le explicó la situación

-Ya no sé qué hacer con Hernando, pastor -dijo la madre entre sollozos.

El pastor la escuchó y guardó silencio. Después le dijo:

-Hay un libro de la Biblia especialmente escrito para transformar a los niños y a los jóvenes.

-¿En serio? -preguntó la mujer.

-Sí, es el libro de Proverbios. Mire, pídale a Hernando que lea todas las noches tres versículos de Proverbios antes de dormir. Paulatinamente amplie la cantidad de versículos hasta completar un capítulo. Que no se duerma sin leer esta maravillosa parte de la Biblia.

A partir de esa noche Hernando empezó a leer el libro de Proverbios todas las noches. Al principio, el niño mostró sus típicas actitudes rebeldes. Pero poco a poco se empezó a ver un asombroso cambio en su vida. Cada vez que terminaba el libro lo volvía a empezar. Así pasaron los años. Hernando ya era otro. Pero no dejaba de leer Proverbios antes de dormir. Un día le dijo a su madre.

-Mamá, ya he elegido la carrera que voy a estudiar.

-¿Qué vas a estudiar, hijo?

-Quiero ser pastor. Voy a dedicarme a predicar el evangelio.

Hernando continuó con sus lecturas de Proverbios durante sus años en el seminario y sus inicios en la vida pastoral. Tiempo después, decidió escribir un comentario bíblico sobre Proverbios, el libro que había marcado su vida.

No hay nada peor que ver a un joven perder los mejores momentos de su existencia. Millones de jóvenes viven atrapados en la indisciplina, la frustración, la desmotivación, el pesimismo y la inconstancia. Todos esos vicios destruyen cualquier proyecto de vida y sepultan las esperanzas de aprovechar el paso fugaz por este mundo. Pero para eso está la educación, esa bendita herramienta con que el cielo ha dotado a los seres humanos para disfrutar la felicidad que Dios nos da cada día.

No te conformes con lo que tienes ahora. Tú también puedes ser transformado a través de los agentes educativos divinos. ¡El libro de Proverbios tiene grandes lecciones para ti!

Pide hoy al cielo que prepare tu corazón para aprender las grandes lecciones de la vida.

31/08/2020

31 de agosto del 2020

La humildad precede a la gloria

"El orgullo humano es presagio del fracaso; la humildad es preludio de la gloria" (Proverbios 18:12).

El 16 de julio de 1950 tuvo lugar la final del Campeonato Mundial de Fútbol en Rio de Janeiro (Brasil). Se enfrentaba la selección local como amplia favorita ante el aguerrido equipo de Uruguay, que saltó al campo con todos los pronósticos en contra. El estadio Maracaná estaba repleto. 173.850 espectadores miraban ansiosos el juego. Durante el primer tiempo, Brasil ahogó a su rival tratando de liquidar la contienda lo antes posible, pero el gol no llegó. Apenas iniciado el segundo tiempo, Friaça puso por delante al equipo brasileño. ¡Los locales acariciaban la copa! Pensaban que solo era cuestión de tiempo para que las cosas sucedieran de manera lógica. Sin embargo, no contaban con la garra charrúa. En el minuto 66, Juan Alberto Schiaffino empató el partido. La preocupación invadió las gradas. Pero lo peor vino trece minuto después, cuando Alcides Ghiggia adelantó a Uruguay y lo encaminó hacia el campeonato. El estadio enmudeció. ¡Nadie lo podía creer!.

En el juego de la vida todos tenemos las mismas oportunidades. Por eso, hoy es tiempo de que empieces a construir tu historia de éxito. Las siguientes pautas te pueden servir para enfrentar tus desafíos:

Nunca te derrumbes antes del inicio del partido. En el juego de la vida esto es fatal.

No hagas caso a los cacareos de quienes predicen tu fracaso, aunque sean grandes "analistas" y "especialistas".

No te distraigas de tus responsabilidades. Tú a lo tuyo. Deja que los demás hablen.

No esperes un "buen arbitraje" en tu vida. Mejor prepárate para superar cualquier tipo de circunstancia adversa. Los lamentos no ayudan a nadie.

No hagas trampas para obtener la victoria. Tarde o temprano la vida te lo va a cobrar.

No consideres superior al rival. Tu mente lo va a creer y no te responderá cuando le exijas más.

Tienes que aprender a creer que posees grandes ventajas para obtener la victoria.

Confía en el trabajo y el entrenamiento, y no tanto en un golpe de suerte. El éxito no llega por casualidad.

No traiciones la confianza de tu "equipo". Elimina vicios y malos hábitos, como ver pornografía o la adicción a las redes sociales.

Recuerda que para alcanzar grandes victorias tienes que creer en algo sobrenatural que te motive a realizar esfuerzos fuera de lo común. Y eso únicamente Dios te lo puede garantizar.

Pide hoy al Señor que te conceda la humildad y el valor necesarios para administrar de la mejor manera los dones que ha puesto en ti.

Dirección

Cartagena
13000

Horario de Apertura

Miércoles 5:30am - 7am
Viernes 6:30am - 8am

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Jóvenes Iglesia Filadelfia publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir