06/04/2026
Durante varios domingos hemos venido aprendiendo sobre una iglesia simentada en el evangelio, en la palabra de verdad, en la necesidad de conocer y vivir la Palabra de Dios.
Hoy más que nunca, la iglesia del Señor está llamada a volver a lo esencial: conocer verdaderamente a Dios a través de Su Palabra y ponerla en práctica. No basta con escuchar, no basta con saber; el llamado es a escudriñar, vivir lo que Dios nos ha enseñado en su palabra y evangelizar.
La Biblia no es solo un libro para leer ocasionalmente, es el alimento diario que fortalece nuestra fe, guía nuestras decisiones y transforma nuestro corazón. Cuando la iglesia se aleja de la Palabra, pierde dirección, se aleja de la verdad; pero cuando vuelve a ella, encuentra vida, verdad y propósito.
El Señor nos recuerda en Salmos 119:105:
"Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino."
Esto nos enseña que la Palabra de Dios es nuestra guía segura en medio de la oscuridad.
Sin embargo, no podemos quedarnos solo en oírla. En Santiago 1:22 se nos exhorta:
"Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándose a ustedes mismos."
La verdadera transformación ocurre cuando obedecemos su palabra.
Además, conocer a Dios no es superficial; es una relación profunda que se cultiva cada día. En Oseas 4:6 Dios dice:
"Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento."
Esto nos muestra la urgencia de buscarle, estudiar Su Palabra y crecer en entendimiento.
La iglesia necesita levantarse como un pueblo que ama la Palabra, que la estudia, la medita y la practica. Solo así reflejaremos a Cristo en nuestra manera de vivir.
Recordemos lo que dice 2 Timoteo 3:16-17:
"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra."
Cuando la iglesia conoce, ama y vive la Palabra de Dios, se convierte en un reflejo vivo de Cristo y en un instrumento de transformación para el mundo.