Parroquia Nuestra Señora del Carmen BIM 12 Cartagena

Parroquia Nuestra Señora del Carmen BIM 12 Cartagena Parroquia perteneciente al Obispado Castrense de Colombia en nuestra Armada Nacional.

25/09/2025

BUENOS DÍAS.
LITURGIA DE LA PALABRA PARA HOY JUEVES 25 DE SEPTIEMBRE DE 2025.

Comienzo de la profecía de Ageo 1, 1-8

El año segundo del rey Darío, el día primero del mes sexto, la palabra del Señor fue dirigida a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, por medio del profeta Ageo:
«Esto dice el Señor del universo: Este pueblo anda diciendo:

"No es momento de ponerse a construir la casa del Señor"».

La palabra del Señor vino por medio del profeta Ageo:
«¿Y es momento de vivir en casas lujosas mientras el templo es una ruina?

Ahora pues, esto dice el Señor del universo:
Pensad bien en vuestra situación. Sembrasteis mucho, y recogisteis poco, coméis y no os llenáis; bebéis y seguís con sed; os vestís y no entráis en calor; el trabajador guarda su salario en s**o roto.

Esto dice el Señor del universo: Pensad bien en vuestra situación. Subid al monte, traed madera, construid el templo. Me complaceré en él y seré glorificado, dice el Señor».
PALABRA DE DIOS.

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 149,1-2.3-4.5-6a.9b R/. El Señor ama a su pueblo.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R/.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R/.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca.
Es un honor para todos sus fieles. R/.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 7-9

En aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de lo que pasaba sobre Jesús y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los mu***os; otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Herodes se decía:
«A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?».

Y tenía ganas de verlo.
PALABRA DEL SEÑOR.

REFLEXIÓN:
¿Quién es este de quien oigo hablar?
La liturgia de la Palabra nos invita hoy a responder preguntas esenciales y a centrar nuestras prioridades. Es una invitación a reconocer y dar su lugar a la vida cotidiana, espacio real y concreto donde se transmite por ósmosis lo que de verdad habita en nuestro interior, lo que realmente es importante y pauta nuestra vida. Es en lo cotidiano de nuestro vivir cuando se revela el precio que estamos dispuestos a pagar por vivir nuestra fe.

¿Es Dios tu prioridad?
Hoy, la primera lectura nos sitúa ante las opciones cotidianas y las prioridades que se manifiestan en los pequeños detalles. El profeta nos lanza un grito interpelante: ¿Cuál es el lugar de Dios en tu vida? Porque puedo tener mucho y vivir profundamente insatisfecho/a: “Sembrasteis mucho, y recogisteis poco, coméis y no os llenáis; bebéis y seguís con sed; os vestís y no entráis en calor; el trabajador guarda su salario en s**o roto”. No se trata de la cantidad del tener, y sí del lugar real que tiene Dios en mi vida y las relaciones que a partir de ahí voy construyendo. Los bienes son necesarios para vivir con dignidad… pero no olvidemos que vivir es mucho más que el tener.

El profeta lanza un grito, llama al pueblo a percibirse a sí mismo, a resituar cada dimensión en orden a dar prioridad a Dios; llama a un compromiso que trasciende el “yo y los míos”. El profeta cuestiona para que nuestra mirada y corazón despierten: es necesario el camino de conversión, no podemos vivir en una rutina llena de buenismo y bellas intenciones. Dios nos espera…

¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?
El Evangelio de hoy nos relata cómo el rey Herodes se encuentra perplejo e inquieto ante lo que escucha decir sobre Jesús. Las palabras de Jesús, su vida, su profundidad, su liderazgo, su identidad generan miedo a quienes lo único que cuenta es “el poder”, independientemente de la forma que éste se presente.

Hoy, al igual que ayer, hay muchas formas de quitar de en medio a Jesús. Una de ellas es reducirlo a “un sin nadie”, un delincuente, un perturbador del orden establecido…

Es curioso, en boca de Herodes se nos presenta una pregunta vital. Es la pregunta que atraviesa todo el Evangelio y a la cual debemos dar una respuesta: ¿quién es este?

No importa quién nos ofrece la pregunta. Sabemos que el rey Herodes no era un seguidor de Jesús. El Evangelio nos presenta un hombre inquieto, que “buscaba verlo” por curiosidad, tal vez incluso, para quedarse con la conciencia tranquila después de la muerte de Juan el Bautista. Sabemos que la inquietud no llevó a Herodes al encuentro personal, a la conversión. Sencillamente, no llego a conocer ni a reconocer al Hijo de Dios en Jesús.

Necesitamos estar bien atentos/as. También nosotros/as podemos reducir a Jesús a un personaje del pasado: profeta, maestro, sabio… y no reconocerlo como el Señor de nuestra vida, el Hijo de Dios.

La pregunta sobre la identidad de Jesús se convierte en el punto de inflexión del evangelio. Sin embargo, no es suficiente preguntarnos quién es Jesús. La fe comienza cuando dejamos que Él se revele en nuestra vida y somos capaces de responder con la vida: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (cf. Lc 9,20). Es entonces, cuando se da el paso al discipulado: escuchando, acogiendo y convirtiéndonos en testigos.

Así pues, la liturgia de la Palabra de hoy nos hace una llamada a estar atentos/as porque tanto el poder como la comodidad pueden nublar el corazón, impidiendo reconocer la presencia de Dios en nuestro día a día.

QUE TENGAS UN FELIZ Y BENDECIDO DÍA EN EL SEÑOR.

23/09/2025

BUENOS DÍAS.
LITURGIA DE LA PALABRA PARA HOY MARTES 23 DE SEPTIEMBRE DE 2025.

SAN PIO DE PIETRECINA

Lectura del libro de Esdras 6, 7-8.12b.14-20

En aquellos días, el rey Darío escribió a los gobernantes de Transeufratina:
«Dejad que se reanuden las obras de ese templo de Dios. El gobernador de los judíos y los ancianos judíos reconstruirán este templo de Dios en el lugar que ocupaba. Estas son mis órdenes sobre lo que debéis hacer con los ancianos judíos para la reconstrucción del templo de Dios: de los ingresos reales procedentes de los tributos de Transeufratina, páguese puntualmente a esos hombres los gastos sin ningún tipo de interrupción.

Yo, Darío, he promulgado este decreto y quiero que sea ejecutado al pie de la letra».

Los ancianos judíos prosiguieron las obras con éxito, confortados por la profecía del profeta Ageo y de Zacarías, hijo de Idó. Edificaron y concluyeron la reconstrucción, según el mandato del Dios de Israel y con la orden de Ciro, de Darío y de Artajerjes, reyes de Persia.

Así terminaron este templo el día tercero del mes de adar, el año sexto del reinado del rey Darío.

Los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas y los demás repatriados celebraron con alegría la dedicación de este templo de Dios. Con motivo de la dedicación de este templo de Dios, ofrecieron cien toros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos y, como sacrificio por el pecado de todo Israel, doce machos cabríos, según el número de las tribus de Israel.
También organizaron los turnos de los sacerdotes y las clases de los levitas para el servicio de Dios en Jerusalén, tal y como está escrito en el libro de Moisés.

Los repatriados celebraron la Pascua el día catorce del mes primero. Los sacerdotes y los levitas se habían purificado para la ocasión. Todos los purificados ofrecieron el sacrificio de la Pascua por todos los repatriados, por sus hermanos, los sacerdotes, y por ellos mismos.
PALABRA DE DIOS.

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 121,1-2.3-4a.4b-5
R/. Vamos alegres a la casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R/.

Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios». R/.

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo».
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien. R/.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, vinieron a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.

Entonces le avisaron:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte».

Él respondió diciéndoles:
«Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».
PALABRA DEL SEÑOR.

REFLEXIÓN:
El sentido del templo
La lectura del libro de Esdras nos describe el final de la construcción del Templo de Jerusalén y su consagración el 1 de abril del año 515 a.C.

En todas las religiones los templos o lugares sagrados indican la necesidad que tiene el ser humanao de encontrarse con Dios, con lo divino, con lo trascendente. Por eso marcan un lugar especial: el lugar sagrado, separado del resto del territorio, que es el profano. Señalan también unos tiempos especiales: las fiestas, separadas del tiempo cotidiano, y unos ritos, los sagrados, distintos de los ritos de la vida diaria.

Pero en la religión bíblica, no es el hombre el que se acerca primeramente a Dios, sino que es Dios quien toma la iniciativa queriendo morar entre nosotros. El primer templo será una tienda que acompañará a los israelitas por toda su travesía en el desierto. Dios en una tienda de campaña en un pueblo caminante con tiendas de campaña como morada: “Me harás un santuario para que yo habite en medio de ellos” (Ex 25, 8) dice el Señor a Moisés. El Arca de la Alianza en su interior, recuerda la alianza que Yahveh mismo ha hecho con su pueblo y la necesaria fidelidad del pueblo a vivir su vida como una alianza fiel.

El primer templo fijo será el de Salomón. Una vez construido, y llevada a su interior el Arca, es Dios mismo el que toma posesión de él: “la nube llenó la Casa de Yahveh. Y los sacerdotes no pudieron continuar en el servicio a causa de la nube, porque la gloria de Yahveh llenaba la casa de Yahveh” (1Re, 8,11). Entonces Salomón, en nombre del pueblo, ora y expresa la finalidad del Templo: ”¿Es que verdaderamente habitará Dios entre los hombres sobre la tierra? Si los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte ¡cuánto menos esta Casa que te he construido!...Que tus ojos estén abiertos día y noche sobre esta Casa…Oye, pues, la oración de tu siervo y de tu pueblo cuando oren en este lugar” (1Re, 8, 27. 29.30).

Destruido este templo en el 587 a. C., la gloria de Yahveh acompaña a su pueblo al destierro (Ez 11, 22-24), hasta la reconstrucción.

Encontrarse con el Dios que quiere encontrarse con nosotros es la nostalgia, la necesidad y la esperanza de todo hombre en cualquier época. “Enmanuel:Dios con nosotros” será el nombre que suscita la confianza en la fidelidad de Dios que no nos deja solos. (Is 7, 14).

Jesús es el nuevo y definitivo Templo (Jn 2, 19-23), lugar de encuentro, de intimidad con Dios, espacio vivo para disfrutar de su fidelidad y de comprometer la nuestra.

Jesús funda un hogar
Los primeros cristianos fueron perseguidos bajo la acusación de ateísmo. Su religión era muy extraña en comparación con las otras. No tenían templos, se reunían en las casas. No ofrecían animales ni libaciones, pues todo eso había sido suplido con creces con la Eucaristía. No tenían “lugares sagrados”, sino que era sagrado todo lugar por el hecho de reunirse la comunidad. En realidad, no eran ateos. Es que su Templo, lugar de encuentro con Dios, era el mismo Jesús reunido con su cuerpo eclesial.

En el evangelio de hoy vemos cómo Jesús, forma una familia. No basada en la sangre, ni en el parentesco, sino en la comunión profunda entre Cristo y su misión: “Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra”.

La distinción radical entre sagrado y profano, se rompe con la encarnación. El Hijo de Dios se hace hombre para que la humanidad llegue a ser hija de Dios. Dios aquí y ahora para nosotros.

El lazo de unión está claro: escuchar y poner por obra. De este modo, toda persona es vista y se transforma en templo de Dios. Toda comunidad es Casa de Dios.

Nuestra tarea como cristianos es construir hogar, familia. Construyamos un hogar en nuestro corazón y edifiquemos la comunidad cristiana no como una institución fría, sino como una familia que acoge en su hogar, con Cristo, como Cristo y gracias a Él.

¿Me respeto y valoro a mí mismo como templo de Dios? ¿Vivo mi vida diaria y secular como espacios y tareas sagradas porque las hago con Cristo y como Cristo? ¿Construyo Iglesia sinodalmente como hogar o siento mi fe desvinculada y juzgadora de los otros.
QUE TENGAS UN FELIZ Y BENDECIDO DÍA EN EL SEÑOR Y EN MARIA SANTISIMA NUESTRA MADRE CELESTIAL.

22/09/2025

BUENOS DÍAS.
LITURGIA DE LA PALABRA PARA HOY LUNES 22 DE SEPTIEMBRE DE 2025.

Comienzo del libro de Esdras 1,1-6:

El año primero de Ciro, rey de Persia, el Señor, para que se cumpliera la palabra del Señor por boca de Jeremías, el Señor despertó el espíritu de Ciro, rey de Persia, para que proclamara de palabra y por escrito en todo su reino:

«Esto dice Ciro, rey de Persia:
El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha encargado que le edifique un templo en Jerusalén de Judá. El que de vosotros pertenezca a su pueblo, que su Dios sea con él, que suba a Jerusalén de Judá, a reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel, el Dios que está en Jerusalén. Y a todos los que hayan quedado, en el lugar donde vivan, que las personas del lugar en donde estén les ayuden con plata, oro, bienes y ganado, además de las ofrendas voluntarias para el templo del Dios que está en Jerusalén».

Entonces, los cabezas de familia de Judá y Benjamín, los sacerdotes y los levitas, y todos aquellos a quienes Dios había despertado el espíritu, se pusieron en marcha hacía Jerusalén para reconstruir el templo del Señor.

Todos los vecinos les ayudaron con toda clase de plata, oro, bienes, ganado y objetos preciosos, además de las ofrendas voluntarias.
PALABRA DE DIOS

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6 R/. El Señor ha estado grande con nosotros.

Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R/.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R/.

Recoge, Señor, a nuestros cautivos,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R/.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R/.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 8,16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Nadie ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; sino que la pone en el candelero para que los que entren vean la luz.

Pues nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse y hacerse público.

Mirad, pues, cómo oís. Pues al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener».
PALABRA DEL SEÑOR.

REFLEXIÓN:
"Todos aquellos a quienes Dios había despertado el espíritu, se pusieron en marcha hacía Jerusalén para reconstruir el templo del Señor"
El libro de Esdras nos plantea un escenario complicado dentro de la historia del pueblo de Israel, en la que el propio pueblo va leyendo en clave de liberación. Dios está con nosotros. Esa sería de alguna manera la propia experiencia vital. El pueblo está en el exilio en Babilonia. El Espíritu Santo va moviendo los hilos para que se lleve a término la historia de la salvación. Suscita en el interior de Ciro rey de Persia, que decrete el regreso de los deportados.

Todos aquellos que se sientan bajo la influencia del Espíritu interpelados que regresen, otros que colaboren en la reconstrucción del Templo y en la vivencia de la Torá. Elementos esenciales para la vida de un pueblo que continuamente está sometido a periodos de luz y de sombra.

La propia vida del cristiano que quiere responder a Dios, desde la realidad humana, desde la fragilidad y en medio de las dificultades que se plantean en la misma historia personal. Un conflicto que llevó a la deportación de algunos miembros del pueblo. La pérdida de algo sagrado como era el Templo de Jerusalén, la vida en el exilio, realidades concretas de las cuales se puede salir porque Dios sostiene tu vida. En ese escenario sientes la cercanía y la fuerza de Dios.

"Mirad, pues, cómo oís"
«Mirad, pues, cómo oís», de este modo se nos llama la atención en el pasaje del evangelio con la firme intención de que hagamos una reflexión personal acerca de una de las actitudes fundamentales que tiene que tener el discípulo: la escucha. Esa actitud, que va precedida de otra acción, el cultivo de una mirada profunda sobre mi realidad personal, acciones, gestos, palabras, que debo de emplear si quiero dar un testimonio fiel y creíble.

El evangelista Lucas nos presenta toda una reflexión teológica del seguimiento desde la clave de la «Luz». El verdadero discípulo debe entrar en la dinámica de la luz que llena de sentido la vida cristiana. De este modo, como dice el salmo, llegará a comprender que el Señor ha estado grande el tú vida.

Para rastrear un poco la clave luz nos trasladamos al Génesis, en el que se nos dice dos cosas importantes:

La manifestación al principio de todo con la ausencia de «Luz», es decir, la tiniebla: «mientras el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas» (Gn 1,2). Un problema grave es que el discipulado no termine de llegar a centrarse en la luz que proporciona la vida en Cristo y su vida no llegue a la plenitud sino a lo mediocre, a lo malogrado. Por tanto, a la vida en lo gris.

«Dijo Dios: «Exista la luz». Y la luz existió» (Gn 1,3). A través de la Palabra viene todo a la existencia. La Palabra de Dios es en definitiva para el discípulo es «Luz» en medio del sendero. Que Jesucristo es la «Luz» que viene al mundo y a la realidad humana, manifestando la fuerza de la vida: «En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres» (Jn 1,4). Por tanto, descubrir con una mirada profunda de dónde nos viene la «Luz», y de este modo, seremos capaces de profundizar en la escucha del precepto, y ponerlo por obra.

Para de este modo, una vez reflexionado en quién es la «Luz» en tu vida, podrás tener actitud de discípulo: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). La escucha es un mandato fundamental, sin embargo, hoy no escuchamos, si acaso oímos una serie de ruidos, que no somos capaces de descodificar. No tenemos paciencia para el ejercicio de la escucha, damos respuesta inmediata y sin pensar. La escucha nos lleva a darle al otro un lugar importante en mi vida, dignificarlo como persona, acogerlo como alguien importante, acompañarlo y dejarlo también que sea capaz de abrirse a la luz de la vida que es Cristo como integración total de la persona. Hazte lámpara con copioso aceite de la compasión para los demás.
QUE TENGAS UN FELIZ DÍA EN EL SEÑOR. UNA FELIZ SEMANA.

21/09/2025

BUENOS DÍAS.
LITURGIA DE LA PALABRA PARA HOY DOMINGO 21 DE SEPTIEMBRE DE 2025.

XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

PRIMERA LECTURA
Lectura del Profeta Amós 8, 4-7

Escuchad esto, los que pisoteáis al pobre y elimináis a los humildes del país, diciendo:
«¿Cuándo pasará la luna nueva, para vender el grano, y el sábado, para abrir los s**os de cereal - reduciendo el peso y aumentando el precio, y modificando las balanzas con engaño -, para comprar al indigente por plata, y al pobre por un par de sandalias, para vender hasta el salvado del grano?».

Señor lo ha jurado por la gloria de Jacob: «No olvidará jamás ninguna de sus acciones».
PALABRA DE DIOS.

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 112, 1-2. 4-6. 7-8
R/. Alabad al Señor, que alza al pobre.

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre. R/.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que habita en las alturas
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra? R/.

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo. R/.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a Timoteo 2, 1-8

Querido hermano:

Ruego, lo primero de todo, que se hagan súplicas, oraciones, peticiones, acciones de gracias, por toda la humanidad, por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos llevar una vida tranquila y sosegada, con toda piedad y respeto.

Esto es bueno y agradable a los ojos de Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

Pues Dios es uno, y único también el mediador entre Dios y los hombres: el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos: este es un testimonio dado a su debido tiempo y para que fui constituido heraldo y apóstol - digo la verdad, no miento -, maestro de las naciones en la fe y en la verdad.

Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, alzando las manos limpias, sin ira ni divisiones.
PALABRA DE DIOS.

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 16, 1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes.

Entonces lo llamó y le dijo:
“¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.

El administrador se puso a decir para sí:
“¿Qué voy a hacer, pus mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.

Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:
“¿Cuánto debes a mi amo?”.

Este respondió:
“Cien barriles de aceite”.
Él le dijo:
“Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”.

Luego dijo a otro:
“Y tú, ¿cuánto debes?”.

Él contestó:
“Cien fanegas de trigo”.

Le dijo:
“Aquí está tu recibo, escribe ochenta”.

Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.

Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.

El que es de fiar en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto.

Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?

Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero»
PALABRA DEL SEÑOR.

REFLEXIÓN:
El Evangelio de este domingo XXV del Tiempo Ordinario nos ofrece la oportunidad de escuchar la parábola del administrador deshonesto. A través de esta historia, Jesús quiere invitar a sus interlocutores, y a través de ellos también a nosotros, a reflexionar sobre nuestra actitud hacia las riquezas espirituales y materiales que el Señor nos ha confiado. El Evangelio nos recuerda que no somos sus propietarios, sino solo «administradores». Tendremos que rendir cuentas a nuestro Señor de la forma en que las hemos administrado.

Una de las formas de prepararnos para ese momento en el que tendremos que rendir cuentas es hacer amistad con el dinero, porque son esos amigos los que nos acogerán en las moradas eternas. La invitación de Jesús es, por tanto, hacer buen uso del dinero, es decir, cultivar buenas amistades.

«No podéis servir a Dios y al dinero». En varias ocasiones, Jesús nos advierte en el Evangelio sobre el peligro del dinero. No hay duda de que el dinero es necesario. Todos lo necesitamos para satisfacer nuestras necesidades básicas. Sin embargo, cuando ponemos todo nuestro corazón en el dinero y lo convertimos en el objetivo principal de nuestra vida, se convierte en un ídolo, nos esclaviza.

En la primera lectura, el profeta Amós nos presenta el caso de un hombre que solo piensa en obtener beneficios mediante la especulación financiera: «¿Cuándo pasará la fiesta de la luna nueva, para que podamos vender nuestro trigo? ¿Cuándo terminará el sábado, para que podamos vender nuestro grano? Vamos a reducir las medidas, aumentar los precios y falsificar las balanzas. Podremos comprar al débil por un poco de dinero, al desdichado por un par de sandalias. Venderemos incluso los desechos del trigo».

El profeta reprocha esta actitud y la de todos los hombres que solo piensan en la vida terrenal, en obtener beneficios, en ganar siempre más. A esos Jesús los llama en el Evangelio hijos de las tinieblas y propone a sus oyentes que pongan ese mismo ingenio y esas mismas cualidades no al servicio del dinero, para llenar con euros sus cuentas bancarias, sino para llenar sus manos y sus corazones de buenas obras y del deseo de ganar la vida eterna.

El administrador deshonesto de la parábola, gracias a un proceso muy inteligente, a una estrategia ingeniosa, se dio cuenta de que tenía que «cubrirse las espaldas», haciéndose algunos amigos. Y su amo lo felicitó por la astucia con la que había actuado.

Es verdad que no alaba a ese administrador por su deshonestidad y tampoco nos lo presenta como ejemplo de moralidad. Con esta historia quiere interpelarnos porque todos, de una forma u otra manera, como el administrador, nos encontramos ante una situación crítica. ¿Cuál es nuestra decisión y nuestra capacidad de respuesta? Ante la Buena Nueva de Jesús: ¿qué postura tomamos? ¿ante qué dios nos postramos: ante el Dios de Jesucristo o ante el dios dinero?

QUE TENGAS UN FELIZ DÍA DEL SEÑOR.

20/09/2025

BUENOS DÍAS.
LITURGIA DE LA PALABRA PARA HOY SÁBADO 20 DE SEPTIEMBRE DE 2025.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 6,13-16

Querido hermano:

Delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, que proclamó tan noble profesión de fe ante Poncio Pilato, : te ordeno que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que, en el tiempo apropiado, mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único que posee la inmortalidad, que habita una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver.

A él honor e imperio eterno. Amén.
PALABRA DE DIOS.

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 99, 2. 3. 4. 5 R/. Entrad en la presencia del Señor con vítores.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/.

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R/.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 4-15

En aquel tiempo, habiéndose reunido una gran muchedumbre y gente que salía de toda la ciudad, dijo Jesús en parábola:
«Salió el sembrador a sembrar su semilla.

Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron.

Otra parte cayó en terreno pedregoso y, después de brotar, se secó por falta de humedad.

Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron.

Y otra parte cayó en tierra buena y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno».

Dicho esto, exclamó:
«El que tenga oídos para oír, que oiga».

Entonces le preguntaron los discípulos qué significaba esa parábola.

Él dijo:
«A vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás, en parábolas,” para que viendo no vean y oyendo no entiendan”.

El sentido de la parábola es este: la semilla es la palabra de Dios.

Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.

Los del terreno pedregoso son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.

Lo que cayó entre abrojos son los que han oído, pero, dejándose llevar por los afanes y riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro.

Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia».
PALABRA DEL SEÑOR.

REFLEXIÓN:
“Dios es el único que gobierna sobre todos”
Este pasaje, que nos presenta hoy la Iglesia, contrasta la naturaleza trascendente de Dios con la fragilidad humana. Ser cristiano no es fácil, y menos en un mundo que, como en tiempos de Pablo, no nos ayuda mucho a la fidelidad a Cristo, pero esto no debe ser motivo de desánimo porque no estamos solos, Dios está siempre con nosotros. Además, Dios nunca nos pedirá nada que vaya más allá de nuestras fuerzas. Él conoce nuestra masa, nuestra fragilidad, sabe que somos barro. Dios sabe de lo que somos capaces, aunque nosotros no lo sepamos.

Lo que le dice San Pablo a Timoteo nos interpela también a nosotros, nos pide lo mismo, que guardemos el mandamiento hasta que Jesucristo vuelva, pero ¿de qué mandamiento habla Pablo?, pues no es otro que el mandamiento de la fe, la plena confianza en Dios, esto nos dará la fuerza para proclamar y practicar la “sana doctrina”, además de instar a otros a que vivan así, a que practiquen esta sana doctrina, que sean testigos del amor de Dios, como lo fue Jesucristo. Estamos llamados a imitar a Cristo, no sólo dando testimonio de Dios, que es el Creador y Hacedor de todo, sino también en su fidelidad al Padre, que es lo que nos hará vivir siempre en su voluntad.

La fe es un tesoro que tenemos que conservar y hacer fructificar, este tesoro lo llevamos en vasijas de barro.

Señor, ayúdanos a permanecer en la fe y a perseverar en el camino hasta el final.

"La tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia"
Al escuchar la parábola del sembrador, que hoy nos presenta la Iglesia, deberíamos preguntarnos qué tipo de tierra somos cada uno de nosotros y cuál de estas cuatro actitudes está presente en nuestra vida.

Puede ser que las tres primeras, quizás en algún momento de nuestra vida, en el que se ha pronunciado la Palabra de Dios sobre nosotros y el Señor ha manifestado su voluntad, el Maligno nos haya tentado y hayamos hecho oídos sordos a esta Palabra, o tal vez, las preocupaciones y dificultados que se nos presentan cada día hayan hecho que la Palabra de Dios no haya dado fruto en nosotros, o a lo mejor, los afanes y los placeres que hay en nuestra sociedad hoy, nos distraigan y la Palabra de Dios haya caído en s**o roto.

Sea como fuere, la realidad es que todos estamos llamados a tener la cuarta actitud, a ser esa tierra buena, a tener un corazón bien dispuesto, para que, acogiendo la semilla, esto es, la Palabra de Dios, seamos capaces de dar un fruto abundante.

El Señor quiere de nosotros que seamos personas capaces de dejarnos llevar por su Espíritu. Dios nos llama a ser sembradores de su Palabra en nuestros ambientes, somos las manos y los pies de Cristo en este mundo.

Tenemos que ser constantes y pacientes, pues sabemos que no todo terreno será adecuado para dar fruto, pero esto no debe desanimarnos, hay que contar de antemano con el rechazo, pues Dios nos ha hecho a todos libres para acoger o no su Palabra, por tanto, el fruto no depende del nosotros, sino de la calidad del terreno, nuestra misión es anunciar el amor de Dios, su Palabra, para que el fruto sea abundante, el resto ya no depende de nosotros.

Señor, concédenos, un corazón bueno y bien dispuesto para acoger tu Palabra y dar fruto abundante siendo testigos y anunciadores de tu Palabra, como lo fueron nuestros hermanos mártires, que hoy celebramos, hasta el punto de dar la vida.

QUE TENGAS UN FELIZ Y BENDECIDO DÍA EN EL SEÑOR Y EN MARÍA SANTISIMA NUESTRA MADRE CELESTIAL.

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