Verbum Dei Cali

Verbum Dei Cali Familia Misionera Verbum Dei Cali Parroquia El Templete Cr 36 7-60 San Juan de La Cruz.

Desde el año 2000 haciendo misión desde la Parroquia El Templete de Cali.

LUNES 24: VEN Y VERÁS (Jn 1,45-51)Por: Nubia Celis, Verbum Dei  En el fondo, todos nos parecemos y buscamos lo mismo: se...
24/08/2026

LUNES 24: VEN Y VERÁS
(Jn 1,45-51)
Por: Nubia Celis, Verbum Dei

En el fondo, todos nos parecemos y buscamos lo mismo: ser felices. Todos somos como Natanael y vamos por la vida rastreando caminos, probando de todo, luchando por tener un buen futuro, ¿quién no aspira a su bienestar y al de su familia? ¿Quién renunciaría a su propia felicidad? Jesús es el mejor conocedor de nuestras búsquedas pero también es quien mejor nos puede ayudar a encontrar nuestras respuestas.

La clave es encontrar el camino y seguirlo. Esa fue la alegría de Felipe: “Ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret.” Después de una larga espera Felipe encontró la respuesta, por fin tenía delante a su Maestro, al Mesías, un hombre sencillo, que hablaba su propio idioma y que era sensible a la necesidad de su pueblo. Felipe estaba tan convencido de ello que no tardó en decírselo a Natanael.

Pero Natanael dudó al ver que se trataba de un hombre de pueblo ¿cómo podría alguien así traer la paz a Israel? ¿Acaso Dios podría manifestarse a través del hijo de un carpintero? Por eso Jesús le salió al paso dándole pruebas de su sabiduría y poder: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.” Qué hermoso es saber que a pesar de nuestras dudas y resabios, Jesús tiene sus formas para llegar a nosotros y convencernos de su amor.

Yo lo he visto en tanta gente que viene a una convivencia o reunión a regañadientes porque le invitó un amigo y, al cabo de un tiempo tiene un encuentro con Jesús y se da cuenta que todo aquello no era casualidad sino que en verdad Jesús esperaba ese momento. Son muchos los que como Natanael son vistos y llamados por Jesús… solo están esperando a un Felipe que les anuncie: “!lo hemos encontrado!”

No hay alegría que se pueda comparar con la experiencia de que tu vida sirva para que otros se encuentren con Jesús; puedes llegar a tiempo a la vida de alguien que se hunde en el aburrimiento o que ya no tiene razones para seguir; puedes aliviar a alguien solo con una palabra o ayudar a que una persona crea en sí misma, o incluso a que haga algo por los demás.
Ojalá que nuestra misión sea como la de Felipe, que podamos decir a la gente: “lo hemos encontrado, ven y verás”.

Hna. Nubia CelisReligiosa de la Fraternidad Misionera Verbum DeiL...

DOMINGO23: “¿QUIÉN DICES QUE SOY YO?”(Mt 16,13-20)Por: Nubia Celis, Verbum Dei  Este evangelio nos presenta tres temas m...
23/08/2026

DOMINGO23: “¿QUIÉN DICES QUE SOY YO?”
(Mt 16,13-20)
Por: Nubia Celis, Verbum Dei

Este evangelio nos presenta tres temas muy importantes: la confesión de Pedro, la autoridad que Jesús le otorga y el primer anuncio de la pasión. En torno a Jesús se van desarrollando una serie de acontecimientos que hacen que unos le acepten y reconozcan como el mesías, y otros le rechacen y tengan por loco. Las palabras y los hechos de Jesús levantan admiración y sospecha: se junta con los pecadores, se acerca a las mujeres y habla con ellas, cura leprosos, come con recaudadores de impuestos, se enfrenta con escribas y fariseos y predica un Dios misericordioso, Padre de todos. ¿De qué lado estar? ¿Qué decir de él y cómo catalogarlo?

¿Se trataba de un profeta o de un provocador? ¿De un revolucionario o un embustero? Pero muchos al verlo decían: “Nadie ha hablado como él, nadie ha hecho los signos que éste hace”. No era nada fácil aceptar que fuese Jesús el liberador de Israel cuando no mostraba ningún indicio de poder o venganza, su predicación se centraba por el contrario, en el reino y en el amor a los enemigos, ¿qué se podía esperar de un libertador así?

Pero Jesús había logrado conquistar el corazón de sus discípulos sembrando en ellos los valores de su reino: “felices los pobres, los limpios de corazón, los perseguidos por causa de la justicia”… Serían ellos los testigos de su resurrección y los continuadores de su obra. La confesión de Pedro es decisiva pues con ella se hace público el mesianismo de Jesús, los discípulos no siguen a un maestro entre otros, sino al Mesías prometido: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Por eso, Jesús le alaba y le otorga el poder de continuar su misión y abrir a todos las puertas de su reino.

Pero los caminos de esa misión serán muy distintos a los que Pedro pudiera pensar: no serán caminos de falsas glorias y triunfalismos; inmediatamente a la concesión del poder viene el anuncio de la pasión: la liberación vendrá por caminos de cruz, despojo y muerte.

La verdad, ésta -me parece a mí- es una de las pretensiones más grandes de Jesús para con sus discípulos: invitarles a vivir su destino sufriente y a abrazar su cruz. ¿Qué decir? A la hora de seguir a Jesús es más fácil integrar sus promesas de felicidad y de éxito, que su camino hacia Jerusalén: “Dios no lo quiera, que no te ocurra a ti eso” y terminamos huyendo de la cruz.

¿Habías pensado en esto? Jesús te llama a compartir con él todo ¡incluso el dolor, la cruz y la muerte! ¿Estarías dispuesto a beber su cáliz? ¿Asumirías por él o por tus hermanos un sacrificio o la entrega de tu vida? Quizá ya has pasado por ahí alguna vez… o muchas.

“Hoy de nuevo, quiero ponerme “detrás” de ti, Jesús… no pretendo saber más que tú o decirte cómo deben ser las cosas. Quiero aprender, quiero seguirte no por donde yo lo planeo sino por donde quieres tú. Ayúdame a no calcular ni medir mi entrega y a caminar a tu lado por los caminos del auténtico amor. Aquí estoy, Jesús para hacer tu voluntad. Quiero, como Pedro, decir -ya no con palabras- sino con mi vida que tú eres “mi Camino, mi Verdad y mi Vida… aquél por quien vivo y por quien sigo”.

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SÁBADO 22: EL AMOR DE CRISTO NOS URGE Mt 23,1-12Por: Nubia Celis, Verbum Dei  ¡La misión urge! en pleno siglo XXI hay pe...
22/08/2026

SÁBADO 22: EL AMOR DE CRISTO NOS URGE
Mt 23,1-12
Por: Nubia Celis, Verbum Dei

¡La misión urge! en pleno siglo XXI hay personas que desconocen totalmente el nombre de Jesús y otras que llamándose cristianos viven como si Dios no existiera. El reto está ahí ¿Cómo evangelizar hoy y cómo hacer frente al ateísmo y a la falta de interés en la que muchos viven?

El evangelio de hoy nos habla de una de las claves más vitales para nuestra tarea evangelizadora: EL TESTIMONIO DE VIDA. Jesús era tremendamente sensible a la gente y a su búsqueda de Dios; veía como los fariseos aprovechaban su autoridad para atar cargas pesadas e insoportables y ponerlas sobre los hombros de los demás, mientras ellos gozaban de los puestos de honor y la buena vida; por eso les decía: “Hagan lo que les digan pero no imiten su ejemplo” “No les llamen ni se dejen llamar maestro o padre, porque uno solo es su Padre, el del cielo”.

La incoherencia y la doble vida es la principal causa de que muchos dejen la Iglesia y a Dios. El anti testimonio es una herida mortal en el Cuerpo de Cristo (la Iglesia). Todos sabemos que mantenerse fiel a Jesús y dar un buen testimonio no es algo fácil, y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra; sin embargo, no es algo imposible y como decía Santa Teresa, necesita de una determinada determinación.

La gente necesita ver que luchamos y nos esforzamos por vivir lo que creemos; que la fe no es una teoría y que no seguimos a Jesús por el miedo a condenarnos, porque no tenemos nada más que hacer o no nos atrae para nada el mundo. La gente necesita vernos felices; un cristiano triste es un triste cristiano pero un cristiano feliz es un feliz anuncio de la fuerza de Jesús. Cuando la gente te vea sonreír tendría que preguntarte: ¿Por qué siempre tan alegre? ¿No tienes problemas? ¿De dónde sacas esa sonrisa?

La gente necesita ver que cada persona es importante para ti y que les amas no por lo que te dan sino por lo que son. Nuestra tarea misionera no tiene precio ¡damos gratis lo que recibimos gratis! Y si alguien quisiera comprarnos con obsequios o halagos, nos ofendía. La gente necesita ver que somos libres de las cosas, de los lujos innecesarios, de los puestos de honor y del dinero. Tienen que ver que no llevamos ni oro ni plata y que la fuerza de nuestra predicación no depende exclusivamente del marketing ni de los medios económicos, sino de la presencia viva del Dios que nos sostiene.

La nueva evangelización tan querida y tan urgente en nuestra Iglesia dará su fruto cuando nos vean convencidos y enamorados de Cristo. Esa es la gran obra del Espíritu Santo en cada uno de nosotros y así nos envía a esos lugares y a esas personas que parece que no oyen ni quieren oír, pero que el final se preguntan como aquella niña de doce años: ¿Puedo yo también escuchar la voz de Dios?

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VIERNES 21: ¿CUÁL ES EL MANDAMIENTO MÁS GRANDE?(Mt 22,34-40)Por: Nubia Celis, Verbum Dei  Una vez más, Jesús nos invita ...
21/08/2026

VIERNES 21: ¿CUÁL ES EL MANDAMIENTO MÁS GRANDE?
(Mt 22,34-40)
Por: Nubia Celis, Verbum Dei

Una vez más, Jesús nos invita a fijar nuestra mirada en lo esencial, pues, todo en este mundo es pasajero; lo único que no pasa es el amor. El ritmo acelerado de la vida nos envuelve en preocupaciones banales que, poco a poco, terminan robándonos la paz, distrayéndonos del plan de Dios. ¿Cuál es la voluntad de Dios?

¿Cuál es el plan trazado desde la eternidad? San Irineo responde: “El plan de Dios es que el hombre viva” y el salmo 8 lo confirma diciendo: “Apenas inferior a un dios lo hiciste, coronándolo de gloria y honor, le entregaste las obras de tus manos, todo lo sometiste a sus pies”.

El único fin de la creación es nuestra felicidad, y si es así, ¿por qué nos cuesta tanto ser felices?, ¿cuál es la clave para ser feliz?, ¿cómo podemos vivir el cielo en la tierra? En una ocasión, un maestro de la ley le preguntó a Jesús: “¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Jesús le respondió: “Cumple los mandamientos, ama a Dios y al prójimo como a ti mismo”. El fariseo quería justificar su pregunta y por eso, añadió: “quién es mi prójimo”.

Quizá, hoy, seguimos justificando nuestras desgracias; quizá seguimos dando vueltas, buscando en un lado y otro, añorando la felicidad que nos presumen los famosos adinerados. Lo cierto es que la vida pasa, los bienes se acaban, el honor se desploma, los placeres son como la hierba que hoy está y mañana se seca (1 Pe 1,18).

Para el que escucha a Dios ser feliz no es imposible, basta creer y obedecer. La clave en hacer una escala de valores, en poner el acento donde toca y en tomar la decisión de amar a Dios con toda mi mente, corazón y fuerzas; y amar al prójimo como a mí mismo. El amor es la meta, cumbre y fin de nuestra existencia; es el camino, no “un camino”, sino el único. El hombre inteligente distingue entre el oro y el oropel, invierte en lo que le puede ofrecer ganancias y trabaja incansable para lograr sus objetivos.

¿Tiene algún sentido trabajar y esforzarse por lo que acabará en la tumba? Nadie sabe el día ni la hora, nadie tiene comprada la vida. Amar es una decisión que no se puede aplazar para mañana; desafortunadamente, nuestra vida terrena es un suspiro y el tiempo corre. ¿Y si hoy revisara a conciencia en qué estoy invirtiendo mi salud, tiempo, dinero, esfuerzas? ¿Si examinara cómo está mi amor? ¿puedo decir que amo a Dios y a mis hermanos con todo mi ser?

“Obras son amores y no buenas razones”, el amor se muestra en las obras, en las actitudes y decisiones diarias. Pues, si digo: “te amo” con los labios, pero mis actitudes dicen lo contrario, ¿de qué sirve? ¿No seríamos como los fariseos escudados en la ley, preocupados en su propio bienestar?

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JUEVES 20: VEN AL BANQUETE, VÍSTETE DE FIESTA(Mt 22,1-14)Por: Nubia Celis, Verbum Dei Antes de entrar de lleno al capítu...
20/08/2026

JUEVES 20: VEN AL BANQUETE, VÍSTETE DE FIESTA
(Mt 22,1-14)
Por: Nubia Celis, Verbum Dei

Antes de entrar de lleno al capítulo 22 que se nos propone para este día, te invito a que eches un vistazo al cap. 21 para que te des una idea del contexto en el que Jesús predica las parábolas. Se trata de una serie de discusiones con los sumos sacerdotes y los ancianos, quienes cuestionan a Jesús sobre su autoridad y, a toda costa, buscan quitarlo de en medio.

Recuerda que las parábolas se valen de comparaciones y alegorías, casi siempre con elementos exagerados, para transmitirnos una enseñanza e invitarnos a sacar nuestras propias conclusiones. En la parábola del banquete de bodas, el rey es Dios, el hijo es Jesús, los siervos son los profetas y enviados de Dios, los invitados son el pueblo judío, la ciudad incendiada es Jerusalén, los demás invitados, buenos y malos, son el resto de la gente.

Estos personajes y hechos, reflejan el drama de la historia de salvación. Qué grande es la misericordia de Dios que no se cansa de llamarnos e invitarnos a su Reino de amor. Las bodas son la imagen de la unión de Jesús y la humanidad, tanto amó Dios al mundo que envió a su único Hijo para que todo el que crea en él tenga vida abundante (Jn 3,16). Pero mientras él más nos amaba, más nos alejábamos y le dábamos la espalda.

Esa es la esencia del pecado: darle la espalda a Dios, hacer oído sordo a su llamada y dejarlo con el banquete servido para irnos a llenar el estómago con las algarrobas de los cerdos. El pecado es dejar vacío el lugar que Dios había reservado para nosotros.

¿Qué es eso tan valioso que nos hace rechazar su llamada?
¿Estamos demasiado ocupados y comprometidos con el mundo? ¿Qué reemplaza a Dios en nuestra vida y qué crees que sentirá él al verse rechazado una y otra vez, al punto de que le maten a su propio Hijo? En la parábola, Jesús dice que el rey entró en cólera, envió sus tropas que acabaron con los asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Estas imágenes hacen alusión al juicio final, sirven para advertirnos que las consecuencias del pecado son catastróficas, pues de Dios, nadie se burla (Gal 6,7).

Pero el rey siguió insistiendo y mandó llamar a todos, buenos y malos. En esta ocasión, la sala del banquete se llenó, pero el rey se fijó en que uno había asistido sin traje de fiesta. Hubiera podido sencillamente echarlo del lugar, pero en cambio, mandó que lo ataran de pies y manos y lo arrojaran a las tinieblas. Qué importante era asistir a la fiesta con el traje adecuado, san Agustín llegó a decir que el traje de fiesta se trataba de la caridad; otros lo han relacionado con la fe o las buenas obras.

Para mí el traje adecuado es la vida nueva de la que nos habla San Pablo en Ef 4,24 y en Ef 6, 14. No podemos vivir el seguimiento de Jesús y realizar la misión de cualquier manera; no nos podemos presentar a los demás con el vestido viejo y maloliente de nuestro orgullo, ni mucho menos podemos ser testigos del Reino con nuestros vicios y ataduras. ¡Necesitamos un traje digno, limpio y hermoso! Pues, no solo el que dice Señor, Señor, entrará en el Reino, sino aquél que hace la voluntad del padre.

El traje de fiesta son los consejos evangélicos, las virtudes, el testimonio humilde en el día a día. “Señor, quiero estar lista para asistir al banquete de bodas, responder cuando me llames, sin excusas ni retrasos, con el traje adecuado y con el gozo de decirte sí”.

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