27/04/2026
27-04-2026
LUNES 27: EL PASTOR DA LA VIDA
(Jn 10,11-18)
Por: Nubia Celis, Verbum Dei
Todo don precioso viene de lo alto (St 1,16), del mismísimo corazón de Dios que como buen Pastor conoce y cuida a sus ovejas: “Yo mismo me ocuparé de mis ovejas, yo las llevaré a descansar. Buscaré a la que esté perdida, volveré a traer a la que esté extraviada, curaré a la que esté herida, reanimaré a la que esté enferma, velaré por la que esté sana; las cuidaré con justicia” (Ez 34,14-16).
¿Quién no se ha identificado alguna vez con esa oveja perdida? ¿Cuántas veces hemos sentido la mano firme y cariñosa del Buen Pastor? Una y otra vez despertamos en el redil, rodeados de cuidados y en los hombros de nuestro buen Dios, seguros de que nada nos puede faltar, hoy es un día para volver a escuchar los silbidos amorosos del Buen Pastor. Puede ser que la desconfianza y el miedo a ser apaleados nos alejen de él y nos lleven por otros caminos; puede ser también que engañados por los asalariados prefiramos sus pastos secos a los pastos verdes y abundantes del Buen Pastor.
No podemos ser ingenuos: si no escuchamos la voz del Buen Pastor terminaremos en las garras de los lobos. No podemos permitir que el desánimo, la ira, el descontrol, el miedo, la pereza, el orgullo… hagan pedazos y devoren nuestro corazón. Así nos lo dice San Pedro: “Manténganse firmes en la fe, que el enemigo como león rugiente anda buscando a quién devorar” (1 Pe 5,8-10).
El Pastor viene en tu busca, él recorre caminos, atraviesa cañadas oscuras, se expone al peligro ¡pero no te deja! Más bien, da la vida y se entrega por ti. Ese amor total e incondicional es el motivo por el que muchos de nosotros quisimos dejarlo todo; la vocación a la vida consagrada no es más que una respuesta de amor: !no es pérdida, es ganancia! ¡No es negación, es afirmación! ¡No es una carga pesada, es una fiesta continua de reconciliación!
Cada uno, desde nuestro estado y condición de vida estamos llamados a seguir las huellas del Buen Pastor y a disfrutar de su amor hasta el extremo: “El Señor es mi pastor, nada me falta. Me hace descansar en verdes pastos, me guía por arroyos de tranquilas aguas; me da nuevas fuerzas, me lleva por caminos rectos, haciendo honor de su nombre”.
Siéntete elegido/a y llamado/a. Él te ha preparado un banquete frente a tus adversarios, ha derramado perfume en tu cabeza y ha llenado tu copa a rebosar ¿qué te falta? Si aun no estás seguro/a de su amor, déjate en sus brazos ¡Él te conquistará!