21/04/2024
Cada vez que veo una prédica motivacional y acto seguido escucho cristianos diciendo y publicando en redes sociales mensajes como estos :
- Dios tiene un gran propósito para mí;
- el éxito es mi destino;
- las riquezas me persiguen;
- primero yo, segundo yo, tercero yo;
- necesito amarme más;
- necesito dedicarme tiempo;
- tengo mucho potencial;
- soy el dueño de mi destino;
- yo valgo mucho;
- Ser cristiano también es cuidarse físicamente (ocultando el dios de sí mismos que llevan dentro).
Y mucho más, me pregunto si esto es cierto desde la perspectiva de Cristo quien:
- gasto todas sus fuerzas en agradar al Dios vivo;
- invirtió todo su accionar social en los demás;
- dormía lo necesarios;
- nunca se le escuchó decir “necesito amarme más” ;
- su pensamiento estuvo enfocado fuera de Él y no dentro;
- varias de sus oraciones fueron por fortaleza necesaria para poder soportar la prueba;
- nunca se le escuchó decir que el cuerpo era un fin, sino más bien un simple medio que un día será destruido.
Si los razonamientos de colocar el bienestar personal son tan importantes, como lo quiere hacer ver la cristiandad post-moderna ¿por qué los grandes hombres de Dios del pasado murieron: pobres, enfermos, agotados y agobiados por la carga que soportaban de su propio pecado? ¿ por qué el afán de ellos eran los demás y no ellos mismos?
Les voy voy a decir porqué; porque el primer y más grande mandamiento es “amarás al Señor tu Dios sobre todas las cosas” y el segundo “amarás a tu prójimo como a ti mismo” siendo él “tú mismo” un hecho, algo inherente al ser, lo que quiere decir es que, por naturaleza el hombre se ama mucho, se ama tanto que es un problema para sí mismo, porque es egoísta, ególatra, autocomplaciente, cómodo, inmoral y quiere satisfacer sus propios deseos a toda costa.
Ahora bien, es cierto que la depresión y la ansiedad son enemigos constantes de esta generación; pero ellas no son más que manifestaciones de la guerra interna que libra todo ser humano, en estos casos claro que se necesita descanso, claro que se le debe prestar especial atención, pero no al punto de que estas situaciones nos engañen colocando en el trono de la adoración nuestro propio cuidado personal, como si yo mismo fuera un dios al cual se le rinde culto, cuando Pablo de Tarso dice “ sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.“ 1 Corintios 9:27 NBLA
Finalmente y de manera clara en esta reflexión, Paul Tripp dice que el mayor peligro que el hombre posee es él mismo y su antídoto es el Cristo, quien no vivió para sí, sino para Dios y los demás.