Parroquia San Lorenzo Mártir, Santuario Nuestra Señora De La Salud
Orden de San Agustín
Provincia Nuestra Señora de Gracia
[email protected] Romualdo Montenegro, Agustino, quien regentó la parroquia de Bojacá, desde el mes de marzo de 1848 hasta el mes de octubre de 1853. El relato completo de este vaticinio se puede consultar, leyendo el artículo titulado "LA MALDICION
DEL PADRE", publicado por el R. Lino Calvo, Agustino, en la Revista "VERGEL AGUSTINIANO", II (1929). Hecha esta salvedad, podemos afirmar que en la Historia del Santuario de Nuestra Señora de la Salud de Bojacá, las cosas fueron ocurriendo con la mayor naturalidad y sencillez. Todo comenzó con la adquisición de un simple cuadrito de la Virgen de los Dolores. Pero a pesar de lo callado y humilde del desenvolvimiento histórico del Santuario de Nuestra Señora de la Salud de Bojacá, en la actualidad es considerado como uno de los más célebres y afamados Santuarios Marianos de la República de Colombia. Cierto es que no reviste la antigüedad ni tiene comienzos tan brillantes y llamativos Como, por ejemplo, el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá; no obstante, si se considera el caudal y frecuencia de las romerías, y lo copioso de las gracias que se imparten en Bojacá, ap***s si se columbra otro igual. Los comienzos del Santuario se pueden situar muy bien en el año 1729, cuando tomó posesión de la Parroquia, como Cura Doctrinero, el P. Maestro Francisco de Cárdenas. Este Padre Agustino era un sincero devoto de la Virgen de los Dolores. Durante su Curato (1729-1743), el P Cárdenas se esforzó en mejorar la Iglesia, dotándola cuanto más pudo. Y uno de los aumentos consistió precisamente en la adquisición de un pequeño cuadro de la Virgen de los Dolores, que hizo colocar en la portezuela del nuevo Sagrario que mandó hacer. Con este pequeño cuadro, empezó su presencia en la Iglesia de Bojacá, Nuestra Señora de los Dolores y fue como el anuncio del Cuadro grande que llegaría más tarde, mayor no sólo en tamaño sino también en prestancia y nombradía. En efecto, leyendo las anotaciones consignadas en los Libros de Bautismos del Despacho Parroquial, correspondientes a esa época, podemos inferir que vivía por entonces en el vecindario de Bojacá, un católico devoto llamado Don José Pérez, español de nacimiento, hombre rico, dadivoso y amigo del P. Cárdenas. Tan grande era el grado de amistad que reinaba entre los dos, que el P. Cárdenas aceptó apadrinar un hijo que Don José hizo bautizar en el año de 1741. Claro que además de la amistad, había otro lazo que unía a estos dos amigos, y era una férvida devoción a Nuestra Señora de los Dolores. Llevado, pues, de su devoción su amistad con el P. Cárdenas cuyas aspiraciones piadosas él conocía, resolvió Don José donar a la Iglesia de Bojacá, un lienzo grande, con la imagen de Nuestra Señora de los Dolores. Este hecho se encuentra registrado en el “INVENTARIO DE AUMENTOS DE 1755 a 1758", con las siguientes lacónicas palabras: "Un retablo con una Imagen de los Dolores de María Santísima, a devoción de José Pérez”. Pues bien, este cuadro de los dolores de María Santísima donado por Don José Pérez es el mismo sagrado Lienzo de Nuestra Señora de la Salud. Y en confirmación de este aserto, podemos citar el testimonio de los Inventarios, resumiéndolo así:
En el Inventario 1755-1758, el Cuadro de Nuestra Señora de la Salud aparece con el nombre de Nuestra Señora de los Dolores; luego, en los Inventarios correspondientes a los años 1833 y 1836, recibe el título de Nuestra Señora de las Angustias; este mismo Cuadro, en el inventario de 1851, es conocido con el nombre de Nuestra Señora del Topo, y, finalmente, en el inventario de 1872 se vuelve a registrar con el nombre de Nuestra Señora del Topo, pero con la advertencia, entre paréntesis, "LLAMADA TAMBIEN DE LA SALUD". De esta manera, quedó despejada toda confusión y quedó consagrado definitivamente el nombre de NUESTRA SENORA DE LA SALUD. El crecimiento de esta devoción fue lento pero continuo; y así en el año 1922, el Cura Párroco, R. Hilarión García, observando la gran afluencia de los fieles, resolvió instituir la Fiesta Anual de Nuestra Señora de la Salud, y para ese fin, escogió el segundo domingo de septiembre, por ser el que cae más próximo a la Fiesta de los Dolores. Además, para que la celebración tuviera mayor resonancia, estableció el lunes siguiente, como el día de las Fiestas patronales del pueblo. Los resultados colmaron toda expectativa, ya que las romerías se consolidaron definitivamente. En el año de 1946 tomó posesión de la Parroquia y del Priorato del Convento de Bojacá, el P. Eliseo de Álava. Este padre percibió certeramente desde un principio el amplio porvenir del Santuario, y lo apoyó con tal resolución, que se puede afirmar que él fue el iniciador del acelerado desarrollo, que desde entonces se ha venido experimentando. En cual son dignos de loa los párrocos sucesores, por haber venido conservando el ritmo. La explicación de la magnífica plenitud actual estriba primeramente en el querer y voluntad de la Santa Virgen que ha elegido a Bojacá, como trono de miseración; y luego, en el denodado esfuerzo de los sacerdotes adscritos al Convento, atendiendo solícitamente a la piadosa multitud tanto en el Despacho Parroquial como con la celebración de las misas y la audición de las confesiones. Otro factor decisivo fue la asidua y constante labor del Hno. Higinio Hernández, fallecido el día 22 de octubre de 1978, quien, recorriendo Cundinamarca y los departamentos vecinos, pueblo por pueblo, aldea por aldea, iba dando a conocer a las gentes la existencia del Santuario, invitándolas a que fueran de visita para recabar de la Santa virgen, bálsamo y remedio de sus p***s y miserias. Del Santuario Mariano de Bojacá podemos decir, que es un Santuario Contemporáneo nuestro. Hunde sus raíces en el pasado, pero su florecimiento pertenece a nuestros días; lo hemos visto crecer pujante y vigoroso con nuestros propios ojos. Cuando se trata de relatar la historia de otros Santuarios, el historiador veraz investiga con ánimo reverente, los diversos hechos que los configuraron desde el principio. Pero en el caso del Santuario de Bojacá, los hechos son contemporáneos, y los testigos presenciales somos nosotros mismos, quienes vivimos su presente realidad y narramos a la posteridad lo que nos consta por experiencia. La característica propia del Santuario de Bojacá es su nota moral y religiosa. Claro que la Santa Madre de Dios imparte bendiciones y mercedes de orden temporal, como pueden serlo las curaciones, la buena salud, etc., sin embargo, la acción de la Santa Virgen se destaca en el campo moral y religioso, mediante el sin número de conversiones de personas que habiendo pasado hasta más de setenta años alejadas de Dios, al acercarse a visitar a la Madre Dolorosa han sentido su llamado maternal que las ha conducido al confesionario, al comulgatorio, y a la práctica de una vida sinceramente cristiana, como garantía de bendición y de salvación eterna. LUIS ALBERTO MONROY B.