13/11/2025
𝐑𝐄𝐒𝐄𝐍̃𝐀 𝐒𝐄𝐆𝐔𝐍𝐃𝐎 𝐄𝐍𝐂𝐔𝐄𝐍𝐓𝐑𝐎 𝐃𝐄 𝐂𝐔𝐈𝐃𝐀𝐃𝐎𝐑𝐄𝐒
❞𝐇𝐔𝐌𝐀𝐍𝐈𝐙𝐀𝐑 𝐈𝐍𝐓𝐄𝐆𝐑𝐀𝐋𝐌𝐄𝐍𝐓𝐄 𝐋𝐎𝐒 𝐂𝐔𝐈𝐃𝐀𝐃𝐎𝐒 𝐏𝐀𝐋𝐈𝐀𝐓𝐈𝐕𝐎𝐒.❞
El pasado 24 de octubre, la 𝐕𝐢𝐜𝐚𝐫𝐢́𝐚 𝐄𝐩𝐢𝐬𝐜𝐨𝐩𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐧 𝐏𝐞𝐝𝐫𝐨 se llenó de vida, de abrazos y de historias compartidas. Sus puertas se abrieron para recibir a quienes, día a día, entregan su tiempo y su corazón al cuidado de los demás: 𝗰𝗼𝗼𝗿𝗱𝗶𝗻𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗵𝗼𝗴𝗮𝗿𝗲𝘀 𝗴𝗲𝗿𝗶𝗮́𝘁𝗿𝗶𝗰𝗼𝘀, 𝗰𝘂𝗶𝗱𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀, 𝗹𝗶́𝗱𝗲𝗿𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝘀𝘁𝗼𝗿𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱 𝘆 𝗺𝗶𝗲𝗺𝗯𝗿𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗿𝗲𝗹𝗶𝗴𝗶𝗼𝘀𝗮𝘀. Todos reunidos con un mismo propósito: reflexionar sobre el sentido más profundo de cuidar.
La jornada comenzó con un espacio espiritual guiado por la hermana Sandra y la hermana Olga, religiosas Agustinas Recoletas, quienes bajo la luz de la Palabra de Dios invitaron a contemplar el valor del cuidado como un acto de amor, y a reconocer en el otro —especialmente en quien sufre o es frágil— el rostro mismo de la humanidad que nos une.
Luego tomó la palabra la doctora Nelly Castellanos, profesional con una amplia trayectoria en el campo de los cuidados paliativos y crónicos. Su charla, titulada "𝗛𝘂𝗺𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗴𝗿𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗰𝘂𝗶𝗱𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗹𝗶𝗮𝘁𝗶𝘃𝗼𝘀", fue una invitación a mirar más allá del cuerpo enfermo y a comprender el cuidado como un gesto que abraza lo físico, lo emocional y lo espiritual. Con profunda sensibilidad, recordó que preservar la dignidad y el sentido de la vida es esencial incluso en los últimos momentos, y compartió herramientas para acompañar a los pacientes desde una perspectiva integral, compasiva y humana.
El encuentro cerró con un círculo de experiencias en el que los asistentes compartieron anécdotas, emociones y aprendizajes. Entre las palabras se entretejían la gratitud, la empatía y el compromiso de seguir acompañando a otros con paciencia, ternura y esperanza. Fue un espacio donde muchos se sintieron comprendidos, y donde el cansancio cotidiano del cuidador se transformó, por un instante, en fuerza y propósito.
Como gesto final de gratitud, la Vicaría Episcopal de San Pedro entregó un lote de sillas de ruedas nuevas, fruto de una donación solidaria, para apoyar a instituciones y personas que las necesitaban en su labor diaria. Este acto simbólico cerró una jornada que nos recordó algo esencial: que humanizar el cuidado es también humanizar la vida, y que cada gesto de atención, por pequeño que parezca, puede ser un reflejo de amor puro y servicio desinteresado.
Por: María de la Paz Largo