27/06/2019
*Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos. Deuteronomio 4:9*
*Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas. Deuteronomio 6:5-9*
*Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra. Deuteronomio 11:18-21*
Hoy en día muchos jóvenes no quisieran estar sino en su celular y juegos en línea y los padres se han acomodado a esto, consintiendo que los hijos se aparten de la voluntad de Dios.
La Biblia nos llama a creer, confiar y obedecer la palabra de Dios, nos advierte que la forma en que nuestros hijos van a tener un camino recto es hablándoles de la palabra, del testimonio de lo que Dios ha hecho en nuestra vida, dándoles a conocer quién es Dios.
El altar familiar o devociónal en casa ha sido desplazado por la televisión, el internet, el celular, es toda una generación que camina hoy apartándose del propósito de Dios ante la mirada complaciente de los padres de los cuales muchos de ellos no enseñan a sus hijos por que ellos mismos no conocen a Dios.
Queremos predicar a otros, hablamos de los perdidos, queremos mostrar una vida espiritual firme pero nuestros hijos se pierden en casa.
Es tiempo de reaccionar y hablar, compartir con ellos de los que Dios ha hecho, volver al altar familiar o devocional en familia, solo así nuestros días y los de nuestros hijos serán largos sobre la tierra, no permitamos que el enemigo los desvíe del propósito aún sin que salgan de casa.
Bendecido día para tomar la autoridad espiritual en tu casa.
*Pastor Diego Garcia*