18/02/2026
El Miércoles de Ceniza marca el inicio del camino cuaresmal, un tiempo de gracia que nos conduce hacia la Pascua. La ceniza que se impone sobre nuestra frente no es solo un signo externo, sino una llamada profunda a la conversión del corazón.
Cuando escuchamos las palabras: “Polvo eres y en polvo te convertirás”, recordamos nuestra fragilidad y la brevedad de la vida. Pero también se nos ofrece esperanza: Dios no nos recuerda que somos polvo para humillarnos, sino para invitarnos a confiar plenamente en Él, que puede transformar nuestro barro en vida nueva.
La ceniza tiene un doble significado: penitencia y renovación. Es reconocer que necesitamos cambiar, que debemos volver al amor primero, que estamos llamados a reconciliarnos con Dios y con los hermanos. Es un tiempo para intensificar la oración, practicar la caridad y vivir el ayuno como camino de libertad interior.
Que este Miércoles de Ceniza no sea solo un rito, sino el comienzo de una verdadera transformación. Que el Señor renueve nuestro corazón y nos conduzca por un camino de conversión sincera, para que al final de la Cuaresma podamos celebrar con alegría la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte