10/06/2026
La dicha del Dharma, la alegría de zazen
En días pasados tuve la enorme fortuna de participar en el Sesshin Nacional de Invierno de la Comunidad Zen Daissen, dirigida por Gensho Roshi, en Florianópolis, junto a casi un centenar de personas.
Quiero expresar mi inmensa gratitud a la Sangha de Daissen por su entrega sin reservas a esta práctica intensiva. El silencio durante zazen y las comidas era profundo: solo se escuchaba el rumor del mar y el canto alegre de algún pájaro. El compromiso de tantas personas, unidas como un solo cuerpo, me conmovió profundamente.
Saikawa Roshi, quien durante muchos años fue el Sokan de Sudamérica y es el maestro de Gensho Roshi se manifestó con un emotivo mensaje de apoyo y confianza hacia él y la sangha, y expresó su tristeza por no haber podido estar presente físicamente por motivos de salud.
Tuve además el privilegio de sentarme junto a mi querido amigo Mumon Roshi de Argentina todos los días del sesshin y escuchar su maravillosa charla que tocó los corazones de todos los asistentes.
El sesshin inició con la presentación de mi libro “Introducción al Zen de Dōgen” traducido al portugués y publicado con la generosidad de Daissenji. Al final participamos en la ceremonia de Hossenshiki a la que también asistieron Seino Roshi, Sokan de Sudamérica y Seigen sensei, maestro de la sangha Kyosen en Brasil. La shuso, monja Kakuji, dio una charla profunda y emotiva y su desempeño durante la ceremonia fue impecable y sus respuestas contundentes.
Durante los días en Florianópolis tuve la certeza de que la Sangha de Daissen y la de Daishinji de Colombia son una sola y todos caminamos en la misma dirección en la Vía.
Así mismo, agradezco las expresiones de cariño y el haber sido acogido como parte de la familia de Daissen. Más allá de la amistad de más de 20 años con Gensho Roshi siento un enorme respeto y admiración por el honesto trabajo misionero que está desarrollando en Brasil, a través de numerosos grupos de práctica y su profunda comprensión de las enseñanzas de los ancestros.
En alguna ocasión, Ananda preguntó al Buda si la amistad espiritual era algo importante en la Vía. El Buda respondió: “No, Ananda, no es algo importante, es lo más importante”. Este fue el sentimiento que experimenté durante mis días en Florianópolis: la amistad espiritual como el corazón mismo de la Vía. Tres maestros reunidos como hermanos, compartiendo enseñanzas y celebrando la dicha del Dharma junto a tantas personas que han puesto su confianza y su corazón en una práctica formal y tradicional.
En gassho,
Densho