25/12/2022
Por nada estéis afanosos, …
"Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4:6-7)
Saludos amada Iglesia, la Gracia de Dios sea con todos en todo tiempo y en todo lugar:
En general, hay muchas personas que en esta época del año les aumenta la ansiedad porque se activan aún más que en otras épocas, ciertas distorsiones cognitivas, patrones mentales o emocionales que no nos hacen bien.
Lo que sucede en diciembre es que nos enfrentamos de forma más directa a nosotros y nuestras vidas; al hacer esto, podemos descubrir cosas que nos gustan o no y magnificarlas con una mirada de juicio y comparación.
También aumentan los compromisos familiares en los que muchas veces no queremos involucrarnos, mezclándose con ausencia de planes o facilidades económicas para hacer lo que realmente nos gustaría.
Además, son momentos donde algunos salimos de la rutina y descansamos, y para quienes traen un cúmulo de estrés, en este proceso puede aumentar aún más.
Las dinámicas familiares se desequilibran precisamente por la falta de rutina, como, por ejemplo, tener a los hijos en casa por las vacaciones escolares o al papá que normalmente está en el trabajo.
Pero, sobre todo, nos enfrentamos directamente a reconocer cómo nos sentimos y, si estamos atravesando por momentos de tristeza, ansiedad, duelo o algún otro problema, este se puede magnificar si nos juzgamos o comparamos con la expectativa social de lo que tendrías que estar viviendo, haciendo y sobre todo, sintiendo en estas fechas mucho afán.
Preguntado un grupo de personas en instagram ¿Por qué creían o sentían que en diciembre aumentaban sus niveles de afán y ansiedad?, se obtuvieron las siguientes respuestas:
Las exigencias de cómo tendríamos que pasar esta época (las ideas que tenemos de lo que debería de ser)
Pensar que todo mundo está celebrando y tú no
La presión económica por comprar cosas o salir de viaje
Tener que comprar regalos, no saber qué le gustará a los demás o no tener el dinero suficiente para comprarlos
Evitar convivir con la familia o el que haya muchos conflictos con ellos
El tratar de darle gusto a todo mundo y tratar de asistir a todos los compromisos.
Pensar que las familias de los demás son más felices que la tuya
Recuerdo de algún familiar que no puede acompañarte en estas fechas
Estar trabajando y sentir que eso te impide disfrutar de tu familia
Estar lejos de tu familia
Estar en algún lugar, tú solo
La incertidumbre del próximo año
Presión por pasarla bien y cumplir con todos
La presión por sentirte bien para no echarle a perder la navidad a los demás
La presión de tener que salir cuando tienes agorafobia o miedo a estar fuera
Ver que tu vida sigue igual y que la de los demás está mejor
Sentir que se acerca fin de año y que no cumpliste tus objetivos
Nostalgia de esta época del año
El apuro y gentío en las calles
Por nada estéis afanosos…
Y menos por lo que representa para el mundo esta época
En Filipenses 4:7 se nos habla de la paz de Dios, porque al creyente se le promete calma y tranquilidad interior si tiene una actitud de gratitud basada en su confianza inmovible de que Dios puede y quiere hacer lo que es mejor para sus hijos.
El origen de la paz interior es divino por eso se nos dice: Que sobrepasa todo entendimiento, trasciende el intelecto, el análisis y la sabiduría de los seres humanos. Esta paz guardará vuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús, es decir, la paz de Dios guarda a los creyentes de la ansiedad, la duda, el temor y la congoja. A causa de la unión del creyente con Cristo, Él guarda su ser interior con su paz perfecta.
Pero ¿es eso realmente posible? ¿Cómo pueden los seguidores de Jesús vivir este tipo de vida?
Al ver en la Palabra de Dios, la iglesia de Filipos enfrentaba presiones externas y problemas internos. Pablo está desafiando a esta iglesia a que mire a Dios. Es posible regocijarse en nuestro sufrimiento cuando nos arraigamos en Cristo.
Cuando Pablo comienza a concluir esta carta con un mandato final de regocijarse (Filipenses 4: 4), termina con la solución de cómo hacerlo.
"Por nada estéis afanosos, SINO sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4:6-7)
Entonces, ¿Qué debemos hacer en su lugar? Pablo está a punto de darnos la respuesta. Debemos en CADA situación orar y pedir con acción de gracias.
Filipenses 4:7 dice lo que sucederá si hacemos lo anterior. Encontraremos la PAZ de Dios. No se trata de la paz que depende de nuestras circunstancias, sino de la paz que trasciende el entendimiento.
La paz de Dios se encuentra en Jesús. Y podemos experimentar esa paz incluso cuando nuestras vidas se están desmoronando con tantos afanes.
Entre los cristianos, debe haber un profundo sentido de la navidad, que no se respalda con decir “feliz navidad” y en nuestro interior acrecentar el afán y la ansiedad, sino que es sabio experimentar la PAZ de Dios, en armonía con el mensaje central traído por los ángeles del Cielo en la manifestación de Dios en carne a través del nacimiento de Jesús, desechando los afanes y la ansiedad; los cuales no proceden de Dios.
Con sobrada razón los ángeles cantaron en la MAÑANA de la asombrosa navidad:
¡Gloria a Dios en las alturas,
Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
Lucas 2:14
Este fue el más dulce, glorioso y transcendental himno que jamás el mundo escuchó. Los ángeles entonaron sus melodiosas voces en una sinfonía de alabanzas a Dios por el glorioso nacimiento de Jesús.
Te deseamos una navidad en Paz, buena voluntad para con los hombres