La Asociación Misioneros del Amor de Jesús y María es una comunidad CATÓLICA laica que trabaja en pro de la sociedad, unida a Cristo Jesús para brindar apoyo integral a quienes más lo necesitan, tanto en lo material como en lo espiritual. Esto se traduce en el pilar fundamental para tener una formación integral para una vida en familia y en sociedad. En 1989, nació como Grupo de Oración familiar,
se oraba constantemente el Santo Rosario y se reflexionaba sobre la Palabra del Señor; posteriormente llegaron muchas personas, pero se observó con preocupación que no se podía albergar tanta gente, se decidió que los grupos debían ser parte integral de la Iglesia Católica y es así como se adhirió a las diferentes parroquias y comunidades que hacen parte de la zona episcopal de Bogotá. En el 2001, debido al crecimiento del grupo y el avance en su formación, nació la necesidad de separar las personas que ingresaban por primera vez de aquellas que ya llevaban un crecimiento espiritual; de esta forma, se dan los primeros pasos para constituir el grupo de iniciación. Al contar con dos grupos y un mayor número de personas, se tomó el nombre de “Comunidad Misioneros del Amor de Jesús y María”. En el 2005, la Asociación Misioneros del Amor de Jesús y María se constituyó como ente privado sin ánimo de lucro mediante resolución de Cámara de Comercio, buscando autonomía a nivel jurídico, financiero y administrativo en aras del desarrollo sostenible de la comunidad. Además se adquirió reconocimiento eclesiástico por parte de la Arquidiócesis de Bogotá, la cual ratifica y acepta los estatutos que hacen parte de nuestra Asociación. Para la Asociación es importante llevar a la práctica toda la formación que se recibe a través del crecimiento espiritual, normalmente se tiende a creer y a separar la parte espiritual con nuestra cotidianidad y no es así, hemos entendido claramente que nuestro actuar debe estar acorde a la formación que se recibe; uno de los pilares fundamentales para nuestro crecimiento, es entender que debemos ser unos excelentes administradores de la vida que el Señor nos regaló, esto quiere decir; que debemos cuidar y amar nuestra familia; padres, hermanos, esposo o esposa, hijos etc., de otra manera, ¿cómo podemos expresar que deseamos la paz del mundo si en nuestro corazón no hay paz?. La persona que recibe y da amor lo hace en cualquier lugar, aprende a ser tolerante, a entender las diferencias que siempre vamos a tener con los demás, porque cada uno de nosotros somos diferentes e irrepetibles; en la parte económica a valorar y a conservar lo que tenemos y siempre darle gracias al Señor por todo. Las personas que tienen esta formación espiritual dan, entregan y entienden realmente que es la caridad y así se vuelven multiplicadores de la palabra de Dios, son orantes y actuantes. Se ha comprendido que el tesoro más preciado es la conversión para poder alcanzar la salvación, la vida eterna; en su Evangelio el Señor dice: “de que le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma”, porque lo más importante es el espíritu. Una de las actividades más sobresalientes de nuestra Asociación es la de hacer conocer a Nuestro Señor Jesucristo y de esta manera llevar a una persona a unirse perfectamente a Él. Después de que una persona ha conocido el amor del Señor lo llevamos a que brinde esa caridad y ese amor que ha conocido de Él; es decir, llevamos a un hijo a que pueda servir a ejemplo de su Maestro. La Asociación hoy día, cuenta con varios niveles de formación espiritual cuyo objetivo primordial es formar integralmente a las personas; es decir en su parte espiritual y física al tiempo disponerlos a que conozcan la Voluntad del Señor, para poderla practicar y difundir.