27/08/2026
Aspectos de La Exhortación...
(Romanos 12:8) "El que exhorta, en la exhortación, el que reparte, con liberalidad, el que preside, con solicitud, el que hace misericordia, con alegría"
La enseñanza le comunica a uno lo que todavía no sabe, le "Da algo".
La Exhortación estimula, incita y despierta a fin de que la enseñanza no acabe simplemente en un saber ocioso, además le brinda al hombre Consuelo, para que siga adelante y no desfallezca.
Por lo tanto, esta parte de la Predicación, es decir, el Exhortar, es más fácil que el enseñar, sin embargo, es muy necesario y de suma utilidad.
Ahora bien, el que quiera estimular, despertar, consolar y exhortar a una persona, tiene que presentarle algo que pueda servirle de motivo, tiene que mostrarle qué cosa más necesaria, útil, loable y honrosa es hacer tal y tal obra,
y por el contrario, lo perjudicial y vergonzoso que es No hacerla...
Temer a Dios significa que el hombre no se basa en sí mismo ni en lo suyo, que no confía jactanciosamente en su honor, poder, riquezas, fuerza, renombre y saber, ni tampoco en sus buenas obras y su vida piadosa.
Antes bien, en todas estas cosas, su empeño permanente es No cometer Pecados.
Y hay más, el que teme a Dios lo hace porque sabe que si Dios quisiera aplicarle todo el rigor de su justo juicio, estaría mil veces perdido.
Por esto se abstiene de todo engreimiento,
No trata con desprecio ni siquiera al hombre de ínfima condición, sino que observa la debida modestia y diferencia en su conducta y en todo cuanto emprende,
No ama la ostentación,
No pretende tener siempre la última palabra,
y gustosamente admite razones y correcciones.
Y esa modestia y humildad hacen que todas sus obras sean buenas,
"Dios resiste a los soberbios y da su Gracia a los humildes" (1 Pedro 5:5)
Y lo que hace el que así goza de la Gracia de Dios, está todo bien hecho.
Martín Lutero, De su Sermón,
"Lo que Nos Motiva a
Temer a Dios y Amar la Justicia"
De su serie "Winterpostille",
Predicada en el Castillo Wartburg
De Mayo 1521 a Febrero 1522.