25/01/2024
EL PRIMER ALTAR - NOÉ
Noé era el loco del barrio, un señor que estaba haciendo un barco para soportar una inundación por un diluvio que caería, aun cuando nadie en la humanidad había visto llover. Locura que se le ocurrió sólo porque su Dios, en una voz en la cabeza le había dicho que construyera un barco gigante (6:13).
Como dice hebreos 11:7 “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.” Noé no había visto llover, no había visto a Dios, pero aun así creyó en lo que él le había dicho, no se declaró ser como Dios y creer que su visión era más acertada que la instrucción de Dios.
Este varón es uno de los fieles ejemplos de fe, no solo de fe salvadora, sino de fe en lo que Dios ha hablado; creer que lo que Dios dice, eso hará es un acto de fe, aun cuando ni los ojos ni los oídos lo han percibido.
Noé construyó un altar luego de ser guardado a salvo en el arca que él mismo había construido; aquí vemos a Jesucristo, quien se hizo a sí mismo arca de salvación y sacrificio en el altar del calvario. Esto con el fin de que seamos como él (Efe. 5:1) y también seamos capaces de construir altares para la gloria de nuestro Dios. Por esto aprenderemos sobre el primer altar en este pasaje:
Genesis 8:20 Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.
LA EDIFICACIÓN DEL ALTAR
Edificar en las escrituras es muy parecido a nuestro entendimiento actual, solo que en su raíz se habla de construir, de fortificar, reedificar o derribar. Aquí es usado como un verbo en singular. Es decir, que es una acción realizada por una persona, aun cuando puede ser ayudada por otros. Yo construyo mi casa, aun cuando me ayudo un constructor o un banco con el dinero.
Es responsabilidad de cada uno que ha sido subido al arca de salvación, construir un altar para Dios cuando la gracia ha puesto sus pies sobre el suelo, en la iglesia ese altar congregacional es levantado frecuentemente, pero en la vida personal es uno que está en ruinas mientras responsabilizamos a los que nos rodean de derribarlo (si lo derriban es porque no es lo suficiente macizo). El versículo habla de edificar, levantar un edificio y no superponer rocas que al rozar se caen; entonces de nada sirve apilar cien ladrillos, si no se van a mantener en pie, mejor 10 ladrillos pero que permanecen pagados porque la reflexión los consolida.
EL LOCO QUE EDIFICA
Como dije al inicio, Noe para su época y entorno era el loco del barrio, el nombre de Noé tiene raíz de colocar o derribar, descanso, reposo o establecido. En el Antiguo Testamento se asocia directamente con la Ira de Dios (Is. 54:9; Ez. 14:14) y en el Nuevo Testamento se asocia con el día del Señor o regreso de Cristo (Mat. 24:37-38, Luc 3:36; 17:26-27; Heb. 11:7; 1 Ped. 3:20 y 2 Ped. 2:5)
Muchas veces quien se atreve a levantar un altar es visto como el loco, radical o fundamentalista de la familia, barrio o hasta la misma iglesia, pero en realidad es alguien que, teniendo la posibilidad de derribarlo todo en medio del cansancio, se atreve a vivir por la fe colocando piedra tras piedra con el cemento de la reflexión, encontrando descanso y estableciendo un lugar en su vida donde habita el Espíritu Santo.
Noé como nosotros, estamos asociados a la ira y al dia de Señor, solo que somos asociados ya no como los que recibirán la Ira de Dios en su Día, sino como aquellos que aun en medio de la ira y el castigo divino son preservados por la obra de Jesús, que vivieron edificando un altar pregonando justicia (2 Ped. 2:5) y esperando la venida de su Señor (Luc. 17:26-27: Mat. 24:37-38).
EL PRIMER ALTAR
Según la tradición bíblica, vemos aquí al primer altar construido. Cuando escuchamos altar o cantamos “Señor quiero ser un altar para ti” nos imaginamos esos altares de hermosos templos arreglados con oro o mármol, pero altar no es eso; aquí, es un lugar donde suceden los sacrificios, significa “sacrificio” es un lugar donde cae la sangre y es desde donde se eleva el olor fragante para Dios.
El olor grato al Señor se eleva cuando la sangre de Cristo corre a través de ti. Si, eres testigo de un sin fin de sacrificios que a primera vista son bizarros y mal vistos para el mundo; tú sabes que, aunque no entiendes lo que está pasado sobre ti o ¿por qué? Fuiste puesto allí y es desde tu ubicación que se eleva un olor de adoración que es grato a tu salvador.
Hoy no ha sido Noé el que ha construido en ti, ha sido Cristo, quien te edifica, reedifica y afianza dia tras dia, reflexiona en esto, consolida lo poco que sabes, no dejes que sea derribado y aunque digan de ti que eres el loco del barrio tu sabes que sabes, que el dia llegara y la promesa del cumplimiento del regreso de tu Señor se hará realidad.