02/08/2022
Ser pastor luce atractivo para muchos, algunos lo ven como una tarea fácil, pero la verdad, aunque es lo mejor que te puede pasar, me refiero a ser llamado por Dios, decirle SI al ministerio, implica un precio muy alto. Por ejemplo…
1- Te verás obligado a tomar el dinero del sustento de tu familia para invertir en la iglesia.
2- Te arriesgarás a aceptar compromisos económicos incluso sin saber de dónde vas a conseguir el dinero.
3-Sacrificarás el tiempo de estar con tu familia para estar en la iglesia.
4- Necesitarás ser fuerte para predicar a los demás que les irá bien cuando todo te vaya mal a ti.
5-Necesitarás ser fuerte para predicar que Dios resolverá sus problemas cuando Dios aún no haya resuelto los tuyos.
6- Serás traicionado por la gente que ayudaste.
7-Serás abandonado por las personas que juraron nunca dejarte.
8-Verás que las personas dejarán de respetarte porque fueron envenenados por otras personas.
9- Verás gente falsa frente a ti llamándote padre y faltándote el respeto por detrás.
10- Algunas personas interpretarán mal tu predicación pensando que era una indirecta.
11- Verás gente faltandole el respeto a tu esposa y a tus hijos.
12- Verás gente cuestionando el origen de tus bienes, alegando que estás desviando los fondos de la iglesia.
13- Algunas personas cuando dejen la iglesia harán historias sobre ti.
14-Algunas personas que le diste
oportunidades se enfrentarán a tu visión.
15- Algunas personas a las que enseñaste a predicar más tarde querrán comparar tu predicación con la de ellos.
16- Algunas personas pensarán que estás distraído y que has perdido la
concentración y la unción.
17- Algunas personas pensarán que son más espirituales y tienen más
conocimiento que tú.
18- Algunas personas querrán influir
negativamente en otras personas con respecto a tu personalidad.
19- Otros serán desagradecidos y no reconocerán las oportunidades que les diste.
20- Algunos querrán dividir la iglesia.
21- Algunos te faltarán el respeto, crearán confusión y problemas y aún así te pondrán como culpable de la historia y a ellos como víctima.
Desconozco quién las enumeró, al parecer, fue el obispo T.D. Jakes, y aunque no las describí yo, todas y cada una de ellas las he vivido y puedo decir con certeza que son ciertas. Más sin embargo, no me arrepiento ni por un instante de servirle al Señor en su obra.